jueves, 31 de marzo de 2016

DON JOSÉ ANTONIO TAVÍO AFONSO



Del libro de Domingo de Laguna “Personajes en la vida de Canarias”. De procedencia chasnero agricultor y pionero del turismo en el Sur de Tenerife.
He aquí uno de los hombres más vinculados al progreso de la isla de Tenerife: don José Antonio Tavío y Alfonso. Nacido en el año 1.907, de familia de agricultores del sur tinerfeño, se formó en este cam­po, heredando la sapiencia y el tesón de sus progenitores, constituyén­dose rápidamente en un bastión que había de dar para su tierra tinerfe­ña hasta lo imposible.
Prueba de ello es que, al afincarse definitivamente en las tierras de su querido sur tinerfeño (que un elevado porcentaje de su progreso se lo debe a él), inmediatamente puso en marcha sus planes que ya venía tra­bajando con ávida inteligencia para dar a la isla una nueva vida, un nuevo camino a recorrer que, rápidamente, vislumbrase el presente y porvenir de esta prometedora zona de la isla del Teide, a la que dio su vida en cuerpo y alma.
Fue realizador de los primeros cultivos de tomate en el sur de su isla, logrando que sus marcas contaran con prestigio internacional. Lu­chó por la canalización de las aguas para que las tierras sureñas fuesen fructíferas a los planes prodigiosos que' su honrado trabajo buscaba para el bien común. Un amplio equipo de hombres de toda la isla, que trabajaban con la misma ilusión que él por este progreso, se vieron res­paldados con su concepto de lo social, al crearles hogares, escuelas, ci­nes; siempre procurando de que el trabajo se viese compensado con el espíritu cristiano de un hogar acorde con la vida ansiada.
A las zonas de cultivo se unió su visión de que en el sur de Teneri­fe estaba uno de los horizontes con más porvenir turístico no sólo de la isla sino, incluso, de toda la nación: empezó por crear sus famosas fá­bricas de bloques, vibrados y cerámica, de gran raigambre en Canarias, llevándole luego a ser el pionero, el número uno en el desarrollo de la zona sur de la isla del Teide. Impuso en la planificación, por condición propia y valiosísima, que el paisaje, la forma de ser, la manera de cons­truir, nuestros gustos, nuestra artesanía, nuestra arquitectura, tipismo, tenían que ser respetados; era su poderoso defensor y 10 predicó con el ejemplo hasta el final de su obra y sus días...Un hombre tremendamen­te humano, sencillo y enormemente trabajador.
Empezó por la zona de Los Cristianos ("El Coronel") Arona y lue­go la internacional Costa del Silencio ("Tenbel"), su gran obra, con la que el indiscutible interés turístico tinerfeño alcanzó en pocos años el máximo poder de atracción para el turismo mundial.
Prosiguió con otros complejos turísticos fabulosos: Chayofa de Los Cristianos y Chayofa de La Camella, Santa Marta, Santa Ana, etc.
Esto...y mucho más que no cabe enumerar en tan corto espacio biográfico de una vida y obra ejemplar, deja bien claro la competen­cia, tesón, capacidad de trabajo e iniciativas de este gran hombre que no ha recibido el premio justo que la isla, la nación le deben: la Medalla de Oro al Mérito Turístico. ¿Para cuándo...?
En vida contrajo matrimonio con la distinguida señora doña Cándida Peña Bello. Fruto de este enlace nacieron, cinco hijos: José Carlos, María Victoria, Antonio, Luís y Ricardo Tavío Peña.
Un hombre sincero y abierto al diálogo, trabajador tesonero, gene­roso y siempre pendiente del bien social del prójimo colaborador.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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