jueves, 3 de marzo de 2016

EL DOCTOR NEGRÍN, INTENCIONADAMENTE IGNORADO POR DOS GRANDES FIGURAS DE LA MEDICINA CONTEMPORÁNEA



Mi amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava; FRANCISCO JAVIER PÉREZ BAUTISTA, “Quico”, remitió entonces unos artículos de su hermano el orotavense FLORENCIO LORENZO PÉREZ BAUTISTA, Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca, Profesor Adjunto de Medicina en la Universidad de Salamanca, Toco – ginecólogo y Miembro de Número de la Sociedad Española de Médicos Escritores: “…"No es oro todo lo que reluce”; dice un popular refrán. En efecto, muchas veces destacadas personalidades en las diversas actuaciones públicas, se ven obligados a ocultar deliberadamente la verdad, la rea­lidad histórica.
El pasado año (2015), en la revista Orobal (enero – marzo 2016) del Colegio de Médicos de Las Palmas, sacó a la luz un trabajo mío sobre el ocultamiento por parte de Pedro Laín Entralgo, del nombre y apellidos del Catedrático de Fisiología, Juan Negrín López de la Facultad de Medi­cina de Madrid y posteriormente, Ministro de Hacienda y Presidente de la República durante la guerra civil española, en su fase final. De tal modo que cualquiera que no fuera entendido en cuestiones históricas de la Medicina, jamás encontraría en los índices bibliográficos de obras de Medicina escritos por Laín, el nombre y apellidos de Juan Negrín, es decir, como si no hubiera existido.
El citado Catedrático de Fisiología fue maes­tro de grandes figuras de la Medicina como por ejemplo, Severo Ochoa (Premio Nobel) y José Domingo Hernández Guerra. Éste, así mismo, natural de Gran Canaria, llegó a ganar la Cátedra de Fisiología en la Univer­sidad de Salamanca, a la que renunció por estar siempre unido al centro científico que regía Negrín.
Recientemente cayó en mis manos un escrito de Gregorio Marañón, titulado La Medicina y los Médicos, editado por Espasa­ Calpe, en el año 1962. En él se encuentra el mismo olvido hacia Negrín. Asombra leer que cita a 17 grandes figuras de la Medici­na contemporánea española, incluido Severo Ochoa, su discípulo, y obvia a Negrín, tal como hiciera Laín.
A los dos, Laín y Marañón, por motivos po­líticos intentaron hacer desaparecer a Juan Negrín; vamos, que se "olvidaron" de men­cionarlo. De la misma forma que en Inter­net ya está mi artículo sobre Laín y Negrín, espero y deseo que éste de Marañón siga el mismo camino, para conocimiento de la clase médica, especialmente, la canaria…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL


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