viernes, 25 de marzo de 2016

EL NAZARENO DE SANTO DOMINGO



La hermandad del Nazareno de Santo Domingo de la Villa de La Orotava, festeja un acto más reputado, proyectado por los mismos cofrades, se asemeja a costumbres vistas en Sevilla, el besa pié de la venerada imagen de Jesús, que se presenta con un ropón morado y una corona de espina cargando la Cruz con la irrigación del Cirineo. No obstante, desde el pretérito año se cubre con su nueva túnica bordada en oro, realizada en talleres sevillanos, y subvencionada desinteresadamente por erogación de muchísimos villeros.
Se llamaban Nazarenos los habitantes de Nazaret. En tiempo del Salvador no tenían buena fama los nazarenos. Con todo, el título de Nazareno se apropió a Jesús como sobrenombre, y así era llamado por el pueblo, por los soldados, por los criados de los pontífices y aun por los ángeles y por sus propios discípulos. De Jesús pasó este nombre a los cristianos. Según San Mateo (2,23), el fundamento profético del nombre "nazareno" aplicado al Salvador, no convienen los intérpretes. Parece cierto, con todo, que no hay que confundir el título de nazareno con el de nazareo. En la iglesia llamaron nazarenos, desde siglo II a V, ciertos judíos conversos, de Palentina sobre todo, que adhiriéndose excesivamente a la ley mosaica juzgaron su observancia necesaria para la salvación. Ya en el Concilio apostólico de Jerusalén fue reprobada tal doctrina, y parece que a ella alude San Pablo en su epístola ad Colos (2.8.11).
El ex-convento de Santo Domingo, maravilla de los siglos XVII-XVIII, ha sido restaurado enteramente en los últimos años, primero fue convento dominico, después colegio-escuela, posteriormente casa cuartel de la Guardia Civil, y finalmente una ciudadela en calamidad estado de criogénica, hoy es una realidad arquitectónica de impresionante bajo-relieve que ha resistido a las inclemencias del tiempo, convertido en museo del arte latino. En el ex-convento villero estudió por eminencia, el laureado ensayista canario nacido en el Realejo Alto, el veinte y ocho de Diciembre, -día de los Santos Inocente- del año 1731, José de Viera y Clavijo, sus estudios con los dominicos orotavenses le permitieron iniciar su carrera eclesiástica, que culminó siendo inspirador de las letras del archipiélago canario, enteramente próspero en la ilustración.
Con los dominicos recibió una formación tomista, el método escolástico le asfixiaba, sin embargo fue precisamente la ciudad del Puerto de la Cruz, por entonces Puerto de La Orotava, donde residió en su niñez y primera juventud, la que le infiltró en el acrecentamiento, y en el saber, porque Viera fue buen conocedor de la localidad norteña, comercial, abierta al mar, y a Europa, puerta por donde penetraban las nuevas corrientes del pensamiento y la clarividencia Europeas, a bordo de los "navíos de la Ilustración" que allí arribaban.
El sacerdote ex párroco de la parroquia de San Juan Bautista de La Villa de La Orotava, Don Antonio González León ex compañero de docencia en el IES La Orotava Manuel González Pérez del Barrio San Antonio, me habló de la figura del Nazareno con estas palabras: “…Llevando a cuestas su Cruz. En Silencio, con paciencia, con amor, Jesús, el Nazareno, carga con la Cruz. No la Cruz bonita que nosotros le pintamos, o que nosotros llevamos, sino la Cruz honorosa que sus jueces le pusieron. Condenado a muerte, y muerte de Cruz. Para los judíos, la Cruz era vergüenza y maldición. Para los romanos la Cruz era impotencia y honor. Para nosotros, los creyentes, la Cruz llegará a ser victoria y salvación. Jesús nos había enseñado a seguirle con la Cruz. El va siempre delante o quizás al lado, para poder compartir fecharte una mano. Resulta que todas nuestras cruces las lleva El, porque están incluidas en la suya. El cargó con todas nuestras cruces: "Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré". Desde que Jesús carga con la Cruz, todas las muestras son más suaves y llevaderas. Todas. Por eso besamos y cantamos a la Cruz de Cristo con su Cruz encontramos fuerza para caminar con la Cruz de nuestro trabajo o nuestro paro, de nuestra familia, de nuestra debilidad, de nuestra enfermedad, de nuestro fracaso. Como Cristo cargaba en silencio, con paciencia, con amor. Contempla por un momento los que caminan hacia el Calvario detrás de Cristo con su Cruz: ese accidentado que ha quedado en una silla de ruedas, esos jóvenes que no pueden casarse porque no encuentran trabajo, esa madre de familia víctima de una enfermedad incurable. Y mira también a los hambrientos, a los refugiados, a los explotados. Solo nos queda una esperanza: que desde que Cristo cargó con su Cruz, todas las cruces pueden ser redimidas y convertidas en sacramento de salvación…”
A mi ex compañero Antonio González León, quiero agradecerle sus palabras, sus laboriosas y magistrales palabras, sobre el Nazareno de Santo Domingo, y sobre todo sobre el Nazareno Redentor, y su relación con la vida. Una vitalidad sobrecargada de insolidaridad, de injusticia, en este Mundo amargado, que nos se pone de connivencia, y que por adversidad lo tenemos que transigir. Gracias Antonio, tu expresión animará a los cofrades del Nazareno de Santo Domingo orotavense, le dará espiración para que sigan trabajando para solidar este hábito del besa pié, que ellos han plasmado por primera vez para su Villa de La Orotava.
El Nazareno de Santo Domingo es una deslumbrante imagen de vestir, según Antonio Báez Martín: 
“…El Nazareno, tiene en la parte superior del tórax, un cofre con cerradura, que aun no se sabe exactamente para que se utilizaba, dicen que era un Cristo Nazareno emigrante, empleaba la arca para recolectar ayudas económicas, depositándose en ella lo recaudado. Otra de las hipótesis, -que posiblemente sea más segura-, es que el Viernes Santo llevaba el Santísimo expuesto en la mencionada arqueta…”
Pues bien, para converger este mensaje solicité del mencionado sacristán archivos correspondientes al Nazareno de Santo Domingo, el cual me contesta, que no hay nada conservado, solamente se sustentan los primitivos estatutos de la hermandad correspondiente al siglo pasado, aparecido en los archivos de la iglesia de la Concepción, y que se han analizado, sobre todo para la confección de las túnicas que surten los cofrades en la procesión. Según el historiador Miguel Tarquis, en un documental que publicó "El Día", el treinta y uno de Marzo de 1972, nos indica” “…El Viernes Santo por la mañana, sale de la iglesia del ex-convento de Santo Domingo la procesión del Nazareno con el Cirineo, la Dolorosa, San Juan, la Magdalena y la Verónica. Al llegar a la plaza del Teatro tiene lugar la ceremonia del Encuentro. Las imágenes son de vestir, El Nazareno es una escultura de la segunda mitad del siglo XVII y parece obra de los imagineros de Garachico. La Dolorosa es de la misma época; el San Juan, la Magdalena y la Verónica tienen menos interés…”
El amigo de la infancia de la calle El Calvario de la Villa de La Orotava;  Juan del Castillo León, en su libro "Esencias de La Orotava", dice del Nazareno y su procesión de la madrugada del Viernes Santo, que: “…En la madrugada del Viernes, con la temprana procesión del encuentro, de Santo Domingo, con la presencia masiva de las juventudes portuenses, no se sabe si por devoción, o porque esos días tienen cerrado "el Joy" y demás sala de fiestas…”
El Paúl Don Tomás Chocarro A. le simboliza a los queridos amigos del Nazareno orotavense: “…La vida de los seres humanos se mide por el tiempo. Estamos como a medio año de la celebración de la Semana Santa. Estamos como a un año de la reapertura de Santo Domingo. Las fechas ayudan siempre a reflexionar. Quiero reflexionar con vosotros en este tiempo de otoño. Es el tiempo de recoger los frutos. Los campos son generosos y nos dan lo mejor. En la primavera la tierra recibió la semilla. Ahora recogemos su esfuerzo. También en la vida cristiana sucede algo similar. Las celebraciones de Pascua sembraron en nosotros proyectos, deseos de mejorar. La semilla entonces fue la propia sangre del Nazareno. El nos invitó a encontrarnos. Hoy, después de un tiempo prudencial, vamos a recoger frutos. Frutos que en este momento tienen nombres concretos: -Necesitamos del fruto de la solidaridad. -Necesitamos del fruto del amor-. -Necesitamos del fruto de la solidez en la fe-. -Necesitamos el fruto de..-. Cada uno puede en estos días recoger aquellos frutos que con ilusión un día sembró. Les invito a participar en los actos en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Le necesitamos y creo que él no necesita para seguir construyendo el Reino de Dios en la Tierra. ..”
El amigo de la Villa de La Orotava Profesor Titular de Historia de América de la Universidad de La Laguna; Manuel Hernández González, el primitivo Cristo del Nazareno del convento de San Benito de monjes dominicos de La Villa de La Orotava fue sustituido por el actual en el siglo XVIII: “…Los dominicos desde prácticamente sus comienzos en la villa impulsaron el culto al Nazareno y la procesión del Encuentro. Ésta acontecería, al igual que en la actualidad, el Viernes Santo. Es una procesión de gran relieve teatral con un simbolismo vegetal en la que se le tributaban flores, malvas, poleo y romero, cubriendo como un manto la calle y colgaduras que penden de los balcones. La imagen de Jesús Nazareno forma parte de esa humanización de ese realismo exuberante y grandilocuente del Barroco, que contrapone el lujo de los brocados con el dramatismo que palpita en su rostro. El Encuentro es una procesión de gran relieve teatral y dramático de honda raigambre popular en las localidades como La Orotava en las que su protagonismo no ha sido desplazado por un Cristo crucificado, como acontece en La Laguna o en el Puerto con el Gran Poder de Dios, que reemplazan en la madrugada del Viernes Santo a esta ceremonia. Está documentado que ya se celebraba desde al menos los años 1633 y 1634. Sin embargo no se menciona, como si ocurría en otros conventos de la isla, su hermandad con su característico escudo de color violado.  Sobre 1757 el primitivo Nazareno, hoy conservado en la parroquia de Santa Úrsula,  fue reemplazado por su mayordomo José Montenegro. Éste mandó “hacer una imagen de Jesús Nazareno a la ciudad de La Laguna con el fin de colocarla en el convento del señor Santo Domingo de dicha villa para la función del paso de la Cruz a cuestas que se hace en aquel convento y cuida dicho don José”, como en la actualidad, desde esas fechas desfila ese paso con Jesús auxiliado con el Cirineo, con una hermosa cruz de nácar mejicana…”
Esperamos que esta exposición del Nazareno de Santo Domingo sea imperfectiva, porque se ha recuperado para la Villa una efigie Nazarena, que fue devota de muchísimos villeros, y apreciada por los niños en su tradicional procesión del Viernes Santo, en su "Encuentro" en la histórica plaza del Teatro de la Villa de La Orotava.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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