viernes, 18 de marzo de 2016

MIGUEL VELÁZQUEZ, UN NOBLE BOXEADOR CHICHARRERO



Nombrado por parte del Cabildo Insular de Tenerife, Hijo Adoptivo de la Isla, merecidamente, bajo mi punto de mira en el deporte, aunque nunca he sido admirador del deporte con violencia, el Boxeo para mí ha sido y sigue siendo una quimera. Pero en aquellos años de la décadas de los sesenta, y setenta del siglo XX, Tenerife, tuvo dos noblezas tipo aristócrata anglosajón en ese deporte de los guantes y del cuadrilátero; Juan Albornoz "Sombrita”, peso supe ligero, campeón de Europa 1965, Chicharrero de nacimiento y Miguel Velázquez, también Chicharrero, que un día 14 de junio del año 1969, el onubense Carrasco, le arrebató el título de Europa inmerecidamente.
Con vista a acercarme a la vida de este hombre recientemente nombrado hijo adoptivo de Tenerife, lo invité a una charla amablemente en directo en una televisión local ya desaparecida de La Orotava.
Sentarse en un artesanal plató de televisión local, en el mes de julio del año 2007, a hablar de boxeo con el único campeón mundial de este deporte, a nivel profesional, que ha dado Canarias es una auténtica gozada. En principio la entonces televisión local me recomendó quedar con Miguel Velázquez para hacerle una entrevista de diez minutos, lo cual me fue imposible. Te envuelve en su historia, el reloj se para y allí se respira boxeo en estado puro. Cuando se vuelve a recuperar la conciencia ya han pasado horas, miro para los cristales de la producción, y veo rostros muy irascible, pero yo me pregunté (haciendo un trabajo simplemente altruista y como hobby), ¡ha valido la pena!.
Tampoco deseo dejar al margen a otro noble boxeador, pero de la isla redonda vecina Las Palmas de Gran Canarias, "Kid Tano" (Cayetano Ojeda Herrera) fue un boxeador grancanario sordomudo. Campeón de España de los pesos pluma. Campeonato que revalido el 13 de octubre de 1962.
Miguel Velázquez, nació en Santa Cruz de Tenerife el 27 de Diciembre del año 1944. A finales de los años sesenta el boxeo vive una de sus momentos de oro en España, de entre varios grandes boxeadores destacan dos, Pedro Carrasco y Miguel Velázquez, como había sucedido en los años cincuenta del siglo XX con Luis Romero y Luis de Santiago, ambos púgiles tenían autenticas aficiones que le seguían. La rivalidad entre los dos acabó con la disputa de un campeonato de Europa entre ambos púgiles españoles.
Miguel Velázquez, fue el más destacado de una magnífica generación de boxeadores canarios como Juan Albornoz Sombrita, Kid Tano, entre otros.
Velázquez llegó al boxeo siguiendo los pasos de otros jóvenes de su barrio como el propio Sombrita, que habían empezado a destacar en el mundo del boxeo. Descubierto en un gimnasio de su ciudad natal cuando acompañaba a un amigo al boxeo, comienza una carrera amateur que le lleva a proclamarse campeón de España amateur en Málaga, en 1962, luego está dos años alejado del boxeo, para regresar y participar en los juegos olímpicos de Tokio de 1964. Allí es derrotado por puntos ante el púgil local por Takayama Yonekura, derrota que el canario nunca reconocerá y atribuirá al factor local.
Tras los juegos olímpicos va a hacer el servicio militar, y como tal gana la medalla de oro del mundo militar en Alemania. Con este broche de oro acaba su carrera amateur y se pasa al profesionalismo tan pronto acaba el servicio militar.
Debuta el 23 de noviembre de 1966  ganando por KO en 5 asaltos a David Martín que fue el principio de una racha de 33 victorias consecutivas. Su impresionante palmarés hace que le nombren aspirante al campeonato de Europa de Boxeo del peso ligero. El campeón en ese momento era nada más y nada menos que el onubense Pedro Carrasco. El 14 de junio de 1969 dos de los mejores púgiles españoles de todos los tiempos se enfrentaron en una pelea mítica con el título europeo de los ligeros en juego. Los jueces dieron como ganador a Carrasco sin que la decisión convenciera ni mucho menos a Velázquez y a sus seguidores.
Carrasco deja el título y son nombrados aspirantes Ken Buchanan, futuro campeón del mundo y el canario Velázquez. Aunque el púgil británico era un gran boxeador que se presentaba como invicto e hizo una gran pelea, el canario se adjudicó la pelea sobre todo porque fue el primer hombre que logró derribar al británico en su carrera.
Tras defender dos veces con sendas victorias por fuera de combate el cinturón de campeón continental, en su tercera defensa no pasa de un combate nulo contra Antonio Puddu, por lo que se pacta un combate de revancha en Cagliary y el español pierde por KO técnico en cuatro asaltos.
En sus 19 siguientes combates solo sufre una derrota de manos del futuro campeón de Europa español José Ramón Gómez Fouz, es por puntos y en ocho asaltos, por lo cual se mantiene en los primeros puestos del Ranking del peso superligero. En 1976, y cuando sus mejores años han pasado, le llega la oportunidad de disputar el título mundial superligero frente a el tailandés Saensak Muangsurin que acaba de arrebatar la corona mundial al también español Perico Fernández.
El 30 de junio de 1976, contra pronóstico y con una decisión discutida por algunos el tailandés es descalificado y Velázquez es proclamado campeón mundial del Consejo mundial de Boxeo, de la misma forma que lo había hecho Carrasco unos años antes. El consejo mundial de boxeo le reconoció como campeón pero ordenó que Velázquez volviera a pelear con el tailandés. En esta segunda ocasión la pegada y juventud del tailandés no dio facilidades al veterano español y le ganó por KO técnico en dos asaltos.
Tras una última pelea por el título nacional en la que el canario venció a Jesús Canut, Velázquez se retira del boxeo
El día 3 de Febrero del 2006 recibió un homenaje en Tenerife con la disputa de un campeonato de Europa y un campeonato de España.
El amigo del Puerto de la Cruz, ex alcalde de la ciudad SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió estas notas en su blog el día 26 de Abril del 2013, que tituló “EL CABALLERO DEL RING”: “…Más hormiga que cigarra… siempre distinguido por su honradez y laboriosidad (Antonio Salgado dixit), hoy hacen Hijo Ilustre de la Isla en el Cabildo de Tenerife, y a propuesta de su presidente, a Miguel Velázquez Torres, boxeador profesional tinerfeño que se ganó a pulso su condición de legendario, no en vano se proclamó dos veces campeón del mundo (una de ellas, militar) en los pesos ligeros.
Define bien Salgado el carácter y la trayectoria de Velázquez. La hormiga que desde sus inicios, en Taco, fue acumulando de forma tesonera las cualidades técnicas que le caracterizaron y le impulsaron al cenit pugilístico. Además, honrado y constante, dentro y fuera de los cuadriláteros.
Su estrella brilló desde los años sesenta del pasado siglo, coincidiendo con una etapa gloriosa del boxeo tinerfeño, robustecida con gran entusiasmo de los aficionados. La leyenda de Miguel se inició en los Juegos Olímpicos de Tokio (1964). La medalla de oro conquistada en Alemania, en el campeonato del mundo militar, antecedió su salto al profesionalismo. Un año después ya era campeón de España de los ligeros. Ya destacaba el estilista, ya era digna de admiración su técnica depurada.
Y llegaron los hitos. Uno, aquel mítico combate con el título europeo en juego frente a Pedro Carrasco. Pelea terrible y encarnizada. La controversia en todo lo alto pues el veredicto de los jueces, favorable a Carrasco, fue muy contestado.
Otro, la conquista de ese mismo título, en 1970, frente al británico Ken Buchanan, a quien superó por puntos. Retuvo la corona dos veces, ante los italianos Carmelo Coscia y Antonio Puddu.
Y el tercero, la oportunidad de su vida, ya en 1976, cuando parecía que su estrella declinaba. En Madrid, Miguel Velázquez se proclamó campeón del mundo de los superligeros, versión Consejo, al derrotar en el quinto asalto, por descalificación, al tailandés Sansak Muangsurin, (apodado “La sombra del diablo”) que le había arrebatado el título al español Perico Fernández.
Meses después, en octubre, el púgil tinerfeño, por decisión del Consejo Mundial, tiene que defender su título. Lo hace en Segovia -¡en el pabellón polideportivo de un colegio religioso!- donde tuvo que inclinarse ante el tailandés que, con una pegada demoledora, le derriba en el segundo asalto.
De este combate, recordamos un titular (Diario de Avisos, 29 de octubre de 1976) con cierto sabor anecdótico, pues ese día, la competencia no se enteró de que un tinerfeño disputaba un campeonato del mundo: “Mis ánimos, de Las Cañadas para arriba”. El campeón, en una distendida conversación telefónica, fue así de gráfico en las vísperas, convencido de que podría retener su corona. En la misma edición, en un comentario de opinión, titulado “¡Ánimo, Miguel!”, escribimos: “…Hay algo más importante que eso: la defensa de tu título. Tú no has rehuido. Has aceptado volver a medirte con el mismo hombre al que descalificaron. El gesto, Miguel, es propio de un caballero del ring, de un señor del deporte, de esos que pocos quedan. Y afrontas -ya lo veo- este nuevo combate con el espíritu juvenil que siempre te caracterizó. Piensas ganar y piensas seguir siendo campeón…”.
No pudo ser. Pero Miguel Velázquez Torres ya era leyenda, la que fue reconocida en el curso del homenaje tributado en febrero de 2006 y la que hoy se contrasta con la distinción de Hijo Ilustre de Tenerife. Ya saben: más hormiga que cigarra…” 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



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