martes, 29 de marzo de 2016

UN SIGLO DE VIDA DEL REAL UNIÓN DE TENERIFE CF. (1915 – 2015)



Fotografía correspondiente a la temporada 1967 – 1968, en la que forma un excelente equipo correspondiente a la primera regional tinerfeña. Muchos de ellos perteneciente a la vieja guardia que retoman al club del Barrio del Cabo Chicharrero. De izquierda a derecha de arriba abajo: Baudét, Juanito Herrera, Molina, Lesme, Manolo, Ávila, Ceferino, Casanova, Mongo, Juan Emilio, Abréu (masajista), Rodolfo /El Talento), Mauro, Javier, Ledesma, Joaquín, Chicho, Gabriel y Antonio (de paisano).

La historia del próximamente centenario club empieza en 1915 (uno de Abril). Europa estaba en guerra. En ese contexto un grupo de ciudadanos de Santa Cruz de Tenerife deciden crear la Sociedad de Fomento del Cabo, bajo el lema “Instrucción, deporte y recreo”, expresando así su compromiso con el progreso del otrora barrio más populoso de la población.
Entre las actividades de moda de aquella época sobresalía la práctica del fútbol, importada de Inglaterra por los hijos de las familiar más adinerada de entonces, de regreso tras cursar estudios en las islas británicas, con el apoyo de las tripulaciones que arribaban al puerto chicharrero.
El día 19 de julio de 1925 se levanta el campo de la Avenida en un solar cedido en alquiler por sus propietarios. Hoy en día podemos encontrar allí la sede del Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife. Ahí disputaría sus primeros encuentros el Fomento. Sus rivales, el Tenerife, el Olimpia y el Victoria, fundamentalmente.
Sería en el año 1926 cuando el medio centro Miguel Espinosa se convierte en el primer jugador en atender una oferta llegada desde la península, concretamente del Celta de Vigo, mientras que el ariete Quico Tejera debuta frente al Tenerife. El tiempo lo convertiría en el mejor delantero de toda la historia unionista. Fichado en 1933 por el FC Barcelona, sólo aguantó tres meses en la Ciudad Condal, alegando que el clima le resultaba perjudicial para su salud.
A finales de 1927 se cosecha el primer gran éxito colectivo del club, el subcampeonato local, sólo superado por el Iberia, histórico conjunto del barrio del Toscal, con el que también escribiría una sólida rivalidad en el transcurrir del tiempo.
Con la firma de Alfonso XIII, la Casa Real emite un telegrama, el 23 de noviembre de 1929, para dar conocimiento de que SM El Rey acepta el cargo de presidente honorario de la sociedad Primero de Abril Fomento del Cabo. Como consecuencia, en lo sucesivo pasará a denominarse Real Sociedad Unión y Fomento del Cabo, y su equipo de fútbol, Real Unión de Tenerife. Su presentación como tal queda registrada cuatro días después en el campo de la Avenida, frente al Real Hespérides lagunero.
Para celebrar la concesión del título de Real nada mejor que el campeonato insular obtenido el 26 de enero de 1930, su primera gran conquista, merced a un empate (0-0) con el CD Tenerife, en el campo de fútbol del Unión, abarrotado de público. Pese a que la fuga de futbolistas empezaba a ser una constante, ahora con la marcha al Real Zaragoza de sus delanteros Arteaga y Piloto, el segundo campeonato no tardó en caer. La victoria lograda el 1 de febrero de 1931 sobre el Iberia fue celebrada con una fiesta que se prolongó hasta la madrugada en la desaparecida Plaza de San Telmo, sede del club.
El club fue desposeído de su realeza con la proclamación de la República el 14 de abril de 1932, y en mayo de 1934 emprendió una gira por la Península que le llevó a enfrentarse al Atlético de Madrid y al FC Barcelona, cuando el Tenerife empezaba ya a acudir a sus filas en busca de refuerzos (Cubas, Quique, Melito, Sabina, Ortiz…).
Más adelante, en marzo de 1936, tras hacerse con un nuevo campeonato insular, representó a Canarias en la competición de Copa. Le tocó eliminarse con el Atlético de Tetuán, con el que perdió en su feudo por 2 a 1, y también en Ceuta, 1 a 0, donde salió como local. A la vuelta sufriría la marcha de otra de su figura legendaria, Gabriel Jorge, llamada por el Tenerife y quien, tres años después, triunfaría en el Español barcelonés.
En 1942 el equipo se hace con el campeonato provincial, aunque la salida de los mejores jugadores, como Manuel Jorge al Atlético Aviación y Mendoza al Español provoca que, en tres años, descienda a Segunda Regional.
Ayudado por la ampliación del cupo de participantes, el Real Unión regresó a Primera en 1947 y firmó al año siguiente su primer título regional, la Copa de Canarias, frente al Hespérides. Fueron sus protagonistas Ortega, Bethencourt, Erasmo, Tito, Servando, Perla, Juanito, Óscar, Mario, Mendoza y Torres. Pero estaba por llegar lo mejor, sobre todo a partir del ascenso del CD Tenerife a categoría nacional, que le dejó abierta la hegemonía en territorio insular.
Entre 1954 y 1968 el conjunto del Cabo lo gana prácticamente todo. Sólo en los diez primeros años indicados suma siete títulos provinciales y tres campeonatos inter regionales, además de seis reproducciones de la Copa Heliodoro Rodríguez, cuya primera edición, en 1950, ya había sido obtenida por el cuadro unionista. Fue, además, otro período de salida continúa de futbolistas, tanto al CD Tenerife como a numerosos clubes de categoría nacional. Dentro del primer listado figuran los nombres de Álvaro, Colo, Santi, Santos y José Juan, que participaron con el representativo en su presentación en Primera División, en la campaña 1961-1962.
En Real Unión figura entre los veinte equipos isleños que estrenaron en 1980 el grupo canario de Tercera División, categoría en la que militó hasta 1983. Desde entonces, ha participado en competiciones territoriales, y hoy lo hace en Primera Regional. Además, desde su sede en el barrio de la Salud, bajo la presidencia de José Francisco del Pino Suárez, controla otros siete equipos (dos juveniles en primera, un cadete en preferente, dos alevines, un benjamín y un prebenjamín) sobre una estructura que fue reforzada mediante acuerdos de vinculación con el CD Regla, AD San Gerardo y CD Santa Fe.
El amigo del Puerto de la Cruz, ex alcalde de la ciudad SALVADOR GARCÍA LLANOS, escribió en su blog esencias sobre los 100 años ( 1915 – 2015) del Real Unión de Tenerife, que tituló “CENTENARIO DEL REAL UNIÓN”: “… A Álvaro Castañeda, su cronista puntual. Anda el Real Unión de Tenerife de celebración centenaria. Si antes ya era llamado “el histórico”, con mucho más fundamento hay que reconocer ahora su trayectoria en el fútbol territorial, en cuya Primera categoría milita porque nadie está libre de los reveses y de los vaivenes competicionales. Le ha correspondido a Francisco del Pino, unionista de pro, actual presidente, afrontar la programación de los actos. Felicitaciones de antemano.
El Real Unión no ha sido -no es- un equipo más de nuestro pequeño universo balompédico. Originario del popular barrio El Cabo, en la capital tinerfeña, su núcleo fundacional hay que encontrarlo en 1915 con el nombre Sociedad de Fomento del Cabo, bajo el lema “Instrucción, deporte y recreo”. El término Fomento nunca se perdió la del todo: décadas después, muchos santacruceros seguían identificando al Real Unión con ese nombre. Es más, cuando el club estuvo a punto de desaparecer, allá por los años ochenta del pasado siglo, inventaron el lema de una campaña de “resucitación”: “Un momento, juega el Fomento”.
Pero el club trascendía su representación del que fuera populoso barrio capitalino. Después del Tenerife, el Unión, que para eso jugaba en el “Rodríguez López” y disputaba los lunes o los martes encuentros amistosos con los equipos de Segunda división que venían a jugar con el Tenerife. El club ya lucía galones históricos, pese a que fue desposeído de su realeza en 1932, tras el advenimiento de la República. Ya había aportado jugadores a escuadras peninsulares y ya había conquistado títulos provinciales y regionales.
Hay un nombre estrechamente vinculado a la historia del Real Unión: Luis Guiance Abreu, verdadero factótum durante décadas. Guiance, que había entrenado con el Real Madrid en sus tiempos mozos, era oficial del Ejército y dedicó al club todos los empeños posibles. Por esa razón, decían que los árbitros y la Federación favorecían al equipo que vestía de granate. Guiance iba a todas partes, era usual verle en cualquier campo desgañitándose a favor de los suyos o lamentando algún lance desfavorable. Su influencia para incorporar al equipo jugadores que venían a cumplir el servicio militar a la isla era evidente. En los años setenta, fue uno de los promotores del Trofeo Teide, una de las competiciones veraniegas más antiguas del país. Participó el Unión en las primeras ediciones y de hecho ganó la segunda a Puerto Cruz -los equipos regionales habían eliminado sorprendentemente a Tenerife y Español, respectivamente- en la única final disputada en el Rodríguez López.
Pero antes, quedaron para la historia títulos y partidos memorables. Y procesos de rivalidad, primero con otros equipos capitalinos, como Toscal y Atlético Buenavista; y luego con el Estrella lagunero y otros equipos norteños. El Real Unión se vio siempre apoyado por núcleos de aficionados. En cierta ocasión, las guaguas que les desplazaron al Puerto de la Cruz estuvieron dando vueltas a la plaza del Charco mientras entonaban insistentemente: “No hay en el mundo dinero/ para comprar los colores/ los colores del Unión/ ni se compran ni se venden”, en alusión a un episodio de amaño de resultados que se registró en un Puerto   Cruz-Silense. A principios de los ochenta, como consecuencia de una reestructuración de categorías, fue uno de los veinte equipos canarios que  estrenaron el grupo canario de Tercera división, estrato que perdería cuatro años después.
Cien años de un club de fútbol son una fecha digna de ser reconocida, aún desde la modestia. El histórico tiene razones sobradas para sentirse así y para lucir orgullo…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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