domingo, 24 de abril de 2016

ALFRED DISTON



Nació el 8 de febrero de 1793 en Gran Bretaña. Fue un gran aficionado a los viajes y a las aventuras, sintiendo siempre una gran curiosidad por todo lo que le rodeaba en los nuevos lugares que iba conociendo.
Diston llegó a Tenerife con 17 años para trabajar en una empresa de Puerto de la Cruz dedicada al comercio del vino. Allí desarrolló su actividad de viajero, hombre de negocios, naturalista, folklorista y destacado anfitrión de visitantes extranjeros. Perteneció a la Academia de Bellas Artes y a la RSEAPT, y durante más de 14 años ocupó el cargo de director del Jardín de Aclimatación de La Orotava antes de fallecer en Puerto de la Cruz.
Contrajo matrimonio con una distinguida dama del Puerto de la Orotava, estableciendo su residencia en esta ciudad hasta el día de su muerte.
Desarrolló una gran actividad durante su vida en la isla: Académico de la Nueva Academia Provincial de Bellas Artes, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Inspector del Jardín Botánico del Puerto de la Orotava y un largo etcétera. Pero para nosotros el legado más interesante, lo constituye las colecciones de trajes de las Islas que pintó con gran minuciosidad y todo lujo de detalles, acompañándolos con textos explicativos, lo que es, sin duda, una verdadera fuente de primera mano para el estudio de la Indumentaria Canaria.
Alfred Diston se puede enmarcar dentro de ese tipo de viajeros-turistas que, entusiasmado por las islas, se estaciona en ellas, crea su familia y se llena de amigos en torno a él. Realmente, es el prototipo del viajero, pero de una clase especial, porque, aparte de ser artista, se encuentran reunidos en su persona todos los diferentes tipos de visitantes; aparece al principio como un aventurero, que más tarde tiene éxito en el comercio y se instala, desarrollando una curiosa actividad como botánico, investigador, pintor, literato y hasta político, en ocasiones.
Se mostraba siempre como un hombre capaz de interesarse por cualquier aspecto de su entorno.
A lo largo de su permanencia en el archipiélago, desde 1821 a 1861, su ayuda fue constante no sólo a los isleños por los que sintió un gran afecto, sino a sus propios paisanos, especialmente a todos aquellos que se desplazaban a Tenerife con ansias de estudiar e investigar en ella, de ahí que su nombre esté unido a todas esas grandes empresas que se realizaron durante esos años.
Llegó a abrirse camino en el valle de Taoro como socio de la casa comercial Pasley, Little & C°, e incluso ostentó durante 14 años el cargo de director del Jardín de Aclimatación, y desde un primer momento no sólo despuntó en los temas mercantiles, sino que su objetivo se centró en sacar a la luz todo lo que fuera relevante para la historia canaria; para ello se granjeó las mejores amistades, entablando con los que estaban lejos de su isla una interesante y amena correspondencia, que hoy en día forman buena parte de la mejor producción de Diston. En ellas destaca su firma, de clara rúbrica y fácil lectura de su nombre castellanizado.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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