domingo, 24 de abril de 2016

ALICIA NAVARRO CARBONERO MISS EUROPA AÑO 1935, UNA BELLA DIOSA CHICHARRERA Y TOSCALERA CON VESTUARIO DEL TRAJE TÍPICO CONFECCIONADO EN LA VILLA DE LA OROTAVA (I)



El diario “La Nación”, publicaba, en 1935, tras ser elegida Alicia Navarro, “Miss Europa”, en el balneario de Torquay, en el Reino Unido: “…La señorita Alicia Navarro, representativa de la mujer hispana, ha merecido por su belleza el honor de ser presentada a S.M. la reina Mary de Inglaterra. La mujer española fue recibida en Buckinham Palace con todos los honores; en efecto, como una verdadera soberana. La de Gran Bretaña, reina auténtica del dilatado Imperio de los Hannover, lo había ordenado así y los “royal guards” con sus monumentales morriones y el gesto admirable de su hieratismo, que es respeto y amor a sus señores, le presentaron armas…”. 
Por primera vez en la historia, una española, canaria y tinerfeña era elegida “Miss Europa”, honor que recayó en la santacrucera Alicia Navarro Cambronero, que había sido “Miss Casino” (de Santa Cruz), “Miss Tenerife”, “Miss Canarias”, “Miss España” y, finalmente, “Miss Europa”. Y, por primera vez, una mujer plebeya ganadora de un título de belleza era llevada ante la reina de Inglaterra. Dicen que la esposa del rey Jorge V (tan de moda por la película “El discurso del Rey”) quedó impresionada de los modales y de la elegancia de Alicia, que le entregó unos bordados canario (confeccionados en la Villa de La Orotava) .Y cuentan que el propio soberano mandó formar la guardia y presentarle armas.
Alfonso XIII, entonces en el exilio, la quiso conocer. Fue en París, en el hotel “Merise”, como recuerda Alicia en una larga entrevista concedida al periódico “El Día” el 1 de septiembre de 1984.“…Me dio un beso en la frente cuando se despidió de mí…”.
Ella contaba que la pasearon por varios países, con 19 años y su título recién estrenado. “…En Málaga conocí al jalifa de Marruecos, que me regaló una jaca y muchas joyas. Quiso llevarme a su país pero mi abuela no me dejó ir…”.
Su llegada a Santa Cruz –tras una escala en Las Palmas— fue apoteósica. El pueblo se echó a la calle para verla, con su vestido verde, bajándose del barco y caminando por la explanada donde hoy, y entonces, se alza la marquesina antigua. Había rechazado que un buque de guerra la trasladara desde la península a Canarias. Vino en un barco de línea con los familiares que la habían acompañado a Inglaterra.
Su vida sentimental fue muy excitada. Ella estaba enamorada de un tinerfeño, Augusto Santaella; fueron novios, pero nunca se casaron. Su primer marido fue un abogado palmero, educado en Cuba. Y con él se fue a la perla caribeña a formar una familia. Tuvieron dos hijos; Alicia yManuel, de profesión médico.
Hasta 1961 vivió Alicia Navarro en La Habana. Diez años después, según sus propias palabras, “…mi esposo decide dejarme; y rezo por él pero le agradezco mucho que lo hiciera porque después conocí a un hombre maravilloso, del que estoy muy enamorada…”, confesó en una entrevista para el programa “Ayer y Hoy”, en la Televisión Española en Canarias, entrevistada por el periodista amigo del Puerto de la Cruz Andrés Chaves.
Alicia contó que en París se vio obligada a vender una colección de sellos de su familia para sobrevivir y que el dueño de la filatelia, un griego muy amable, no hacía sino mirarla, sin hablar. Posteriormente le hizo varias llamadas y así surgió el amor con Thales Papadopoulos. El destino es caprichoso: Thales no sabía nada de la condición de “Miss Europa” de Alicia y un día apareció con su hermana, que había sido “Miss Grecia” y había competido con la tinerfeña en el mismo certamen en Torquay. ¡Y eran amigas! Thales y Alicia se casaron en 1973.
Alicia Navarro, con 69 años, paseaba por las calles de Santa Cruz y la gente se quedaba alelada, mirándola, sin creer que fuera ella. Hablaba de sus amigas tinerfeñas, la más recordada Marita Fernández de Villalta, que luego se casó con el famoso arquitecto Enrique Ruméu, que sería alcalde de Santa Cruz. “…Nunca he seguido un régimen de adelgazamiento, confesaba a “El Día”, “comía de todo, pero no engordaba; ahora peso 52 kilos…”.
Recuerda entonces su aventura en Madrid, en el certamen de “Miss España”, al que asistieron los diputados Orozco y Lara y el político palmero Alonso Pérez Díaz.  Alicia ganó porque el público coreaba su nombre: “¡La canaria, la canaria!”. El concurso tinerfeño de belleza, antes del paso a la capital de España, lo organizaba “La Prensa”, especialmente su director, don Leoncio Rodríguez, y su hermano Domingo (fundador de La Jornada Deportiva).
Ildefonso Maffiotte escribía en un periódico local tinerfeño una crónica llena de incertidumbre, alarmado por la salud de Alicia, tras su triunfo en Torquay y a su llegada a Madrid. La joven, agotada de tanto agasajo, había perdido nueve kilos y se encontraba con mucha fiebre: “…Nada, nada para ella como su casa, sus flores y su sueño… sueño de venturas tan plácido, tan nítido… que Alicia no será causa de ninguna tragedia pasional en el limpio y sosegado curso de su vida. Ella, como la tierra –como la copla— no mostrará jamás el fuego que arde en su corazón, secretamente…”.
Nijota les escribió ocurrentes estrofas: “…La Mocita Tenerife / los daños del Teide agrava / su cuerpo causa temblores / y sus ojitos son lava…”.Y Crosita, otro gran poeta popular tinerfeño, le dedicó versos llenos de emoción, tras alcanzar Alicia Navarro el título de “Miss España”: “…Vuelve pronto que el terruño / también quiere agasajarte / y con el ruido apacible / de sus frescos manantiales, / con las mieses de sus prados, / con sus añosos pinares, / con sus jardines de ensueño, / con sus rosas y azahares, / con el reír de sus fuentes, / con los versos de sus vates, / con sus risueñas auroras, / con sus brisas estivales, / con las canciones tan dulces / del isleño siempre afable, / el arrorró, las folías / y el alegre tajaraste / te rendirá, Miss España , / cariñoso vasallaje.
Alicia murió en París, ya muy mayor. Atrás quedaban los momentos de gloria, cuando el actor Ralph Lynch ciñó la diadema en su frente, en el balneario de Torquay. Nunca se olvidó de su tierra, siempre la llevó en el corazón. Y su tierra le recuerda, pero se echa de menos un monumento que perpetúe la memoria de quien fue embajadora de la belleza, la elegancia, la educación y la gracia de la mujer isleña. Y estos no son tópicos, sino realidades evidentes. Era como una diosa; y así será recordada para siempre.
Si desean ver el video de la proclamación de Miss Europa en el año 1935, marquen aquí:

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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