martes, 26 de abril de 2016

EL ROMANTICISMO DE LA ALAMEDA DE LA VILLA DE LA OROTAVA



Fotografía remitida por la amiga de la Villa de La Orotava; Candelaria Villar Santana,  correspondiente a la época del noviazgo de sus padres; el recordado Francisco Villar (fallecido) y Candelaria Santana.
Una curiosidad que me llama la atención por su gentil dedicatoria, de mis tiempos infantiles y juveniles, de una época en la que la histórica plaza de la Alameda, de la Constitución o del Kiosco de la Música (antiguo Llano de San Roque), pernotaba el romanticismo; del amor, de la magia y de la indaga del noviazgo de los jóvenes orotavenses.
Este romántico rincón villero, al principio del siglo XX, por sus paseos laterales y sus bancos. La parte norte la ocupaban las clases menos pudientes, plebeyas, mientras que por el lado sur, pernotaban los aristócratas que en la villa llamábamos “Coburgos”, herederos de las doce casas.  Esta lamentable situación, popularmente muy mal vista, se trasfigura concretamente en las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo XX, ambos paseos se reconciliaron en perífrasis curvadas, de conquistar el amor de la vida, entre jóvenes orotavenses que con el tiempo juraron su mágica alianza en los altares de los templos parroquiales de La Orotava.
Francisco Villar y Candelaria Santana, no fueron una excepción, la panorámica nos manifiesta hecho reales, esta vez en las Fiestas Mayores de La Villa de La Orotava, correspondiente al año 1965, donde podemos observar que al ritmo de la clásica tunda modelada del pasodoble, o de la composición rítmica de la zarzuela, que se expandían en el aire de la Alameda desde el Kiosco Mudéjar, bajo la exégesis de la Banda de Música de turno, en este caso La Banda Municipal de Santa Cruz de Tenerife, dirigida entonces por el maestro Pareja Machín.
Francisco Villar además de su profesión de impresor, fue músico, de la banda de Música de la Agrupación Musical de La Orotava, con la que debutó en el día de Santa Cecilia patrona de la música y de los músicos, el 22 de Noviembre del año 1956, con su intimo compañero Ángel Hernández y Hernández (director de la mencionada agrupación, durante más de treinta años), bajo la supervisión del entonces primer director, el maestro don Ernesto Correa Negrín.
Francisco Villar (clarinete) y Ángel Hernández y Hernández (trompeta) desde aquel mes de noviembre del año 1956, se convirtieron ambos en los entonces llamados “músicos chiquitos” de la  recién creada Banda de Música de la Agrupación Musical de La Orotava.
El romanticismo de la Alameda, por qué siempre se decía vete a la Alameda a buscar novias, novios…

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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