sábado, 30 de abril de 2016

LA EXPOSICIÓN DE 1888, EN LOS JARDINES DEL MÁRQUEZ DE LA QUINTA ROJA (I)



Decía Agustín Armas Arocha, en La Cruz Santa en el año 1947 que; “… La Orotava de mágicos confines, Tus palacios muy bellos, tus jardines, Tus templos y tus plazas son dechado. Por doquier derrochas tu cultura. Y es tan impresionante tu hermosura, Que el visitante quedase admirado…”

El día 20 de Mayo de 1888 se inauguró en La Orotava la Exposición de Horticultura, está exposición constituyó por largo tiempo, unos de los acontecimientos más brillantes y memorables de los anales orotavenses, la comisión organizadora realizó una empresa de titanes, porque tuvieron que vencer bastantes dificultades, dados los recursos de que disponían para la ejecución del magno proyecto. Pero aquellos hombres patriotas se multiplicaban y convirtieron en realidad lo que parecía un sueño. Decía el desaparecido periódico local "EL Valle": Que nunca la Villa de La Orotava había presenciado un acontecimiento tan digno de eterna remembranza y de consecuencias más trascendentales, como el que a las dos de la tarde del 20 de Mayo del año 1.888 llamaba la atención de más de 10.000 espectadores que escalonados en la calle del Calvario y formando apretado haz en la plaza de San Agustín(La Alameda del Kiosco), parecían demostrar la parte importantísima que tomaban en la feliz realización de un pensamiento, que empezó a formularse como idea utópica, y terminó, a través de mil vicisitudes, por constituir un hecho que debe enorgullecer a sus iniciadores y, al entonces hermoso diamante de Tenerife, como le llamó a la Orotava, el elocuente orador sagrado Don Silverio Alonso del Castillo. El día amaneció espléndido, en oposición al anterior en el que unos ligeros chubascos amenazaban destruir la magnífica labor de muchos días. El aspecto que presentaba la Orotava, desde el amanecer era el de las grandes solemnidades. Casi todas las casas se hallaban engalanadas con colgaduras y banderolas; las calles, llenas de una intensa variedad de éstas; se mejoraban las iluminaciones que eran de bellísimo aspecto y el vecindario y forasteros invadían la población. A las ocho de la noche de la víspera las campanas de todas las iglesias fueron lanzadas al vuelo y la Charanga del Batallón Cazadores de Tenerife, que dirigía el inspirado e inolvidable músico villero Don Juan Padrón, saliendo de los claustros del viejo ex-convento Dominico, se ponía en marcha, acompañado de los graciosos enanos, fogosos corceles y alusivas caricaturas, dominándolo todo, monstruoso y hexagonal farol. El público que acompañaba a esta retreta, muy numeroso, le siguió por las calles de tránsito: Agua, Carrera, San Francisco, Hoya, León y San Agustín hasta la Alameda. Allí se disolvió aquel gran anuncio de la fiesta que iba a celebrarse al día siguiente. Dicha Alameda lucía magníficos adornos: artísticos pedestales, arcos, guirnaldas, etc...
A las diez salió de su ermita del Calvario, la imagen del patrón San Isidro Labrador, seguido de Santa María de la Cabeza, hasta la iglesia de San Agustín, acompañando a esta procesión dos bandas de música. Enseguida comenzó la función religiosa, cantándose la misa de Calahorra, que oían con la veneración de costumbre más de 2.000 personas, congregadas en el augusto recinto y que apenas podían moverse para acompañar las ceremonias del culto. Ocupó la sagrada Cátedra el ya mencionado Iltmo. Señor Alonso del Castillo, Gobernador Eclesiástico de la Diócesis. Su discurso, como todos los de este notable orador, fue de enaltecimiento al pobre labrador, a quien la Iglesia elevó a los altares, exaltando el trabajo y al trabajador. Terminado el acto religioso, la multitud que llenaba el templo, unida a la que no pudo entrar al mismo y esperaba en la plaza, precipitándose hacia la elegantísima verja que daba entrada a los jardines de la Exposición(los de la señora Marquesa viuda de la Quinta Roja) verja que hace honor al talento artístico de su director, Don Felipe Machado y Benítez de Lugo. Por allí entró el cortejo de Autoridades, Presidentes de sociedades científicas, literarias, económicas y de recreo; Directores de establecimientos públicos docentes, Prensa, Presidente de las Subcomisiones organizadoras y Delegados de la Comisión en los distintos pueblos, con el fin de proceder al solemne acto de la inauguración. La Charanga de Cazadores se hallaba colocada en un elegante kiosco, que dominaba la rampa de entrada, los largos y la soberbia escalinata que daba acceso a los jardines, trabajo debido a la dirección y constancia de Don Nicandro González Borges(el insigne e inolvidable orotavense). El momento aquel, a la que tanto contribuyó la música, fue verdaderamente impresionante. Los invitados se fueron colocando en el estrado que se había dispuesto bajo elegante baldaquín, en la explanada inferior del Mausoleo, que aún se conserva en el mismo sitio. Allí tomaron asiento el Alcalde Presidente accidental Don Francisco Casanova Díaz(un buen patriota); la autoridad militar del Distrito de La Orotava, Don Camilo Benítez de Lugo; el señor Beneficiado Rector de la Iglesia Matriz de la Concepción, Don José Borges Acosta; la representación del Cuerpo Consular de Santa Cruz de Tenerife; la del Colegio de Abogados de La Laguna; la de la Económica de Tenerife; la del Casino de Tenerife; la del Gabinete Instructivo; el Director del Instituto; el director de la Escuela Normal; el señor Alcalde de la Capital; el de la Laguna; un representante de la subcomisión de Icod; el Director de El Diario de Tenerife; representantes de Las Novedades, La Opinión. El Laúd Canario, El Memorando y el Valle de La Orotava; el Presidente accidental de la Comisión organizadora y numerosa representación de la misma y el Secretario del Ayuntamiento de La Orotava. El Señor Alcalde concedió la palabra al miembro de la Comisión Don Tomás Zerolo. Lo que este dejó con la lectura de su inspirado discurso, ya pueden suponerlo los que conocieron su extrañadle cariño hacia La Orotava. Fue un canto a nuestra Villa y al Valle, y un resumen brillante de lo que significó aquel acto debido al extraordinario esfuerzo de los patriotas orotavenses que trabajaron sin desmayo por que tuviesen un feliz remate, colocando el nombre de La Orotava a la altura que le correspondía entre los pueblos de Tenerife. Al final de la lectura estalló una estruendosa salva de aplausos. A continuación el Señor Alcalde declaró abierta la Exposición provincial de Horticultura, y comisionados y particulares, unos vistiendo el ceremonioso frac y otros la más cómoda levita o el corriente chaquet, se desparramaron acá y allá, admirando las bien dispuestas instalaciones, los elegantes kioscos, los bien conservados ejemplares de aves y pájaros, insectos y fósiles, las monstruosas aves de corral, nuestros frutos y cereales, envuelto y como poetizado todo por el follaje y aromado ambiente de 5 a 6.000 macetas, procedentes del cuidado particular.  Añadía “El Valle”: que pocas veces, habían sentido en nuestra vida una impresión más grata que la experimentada en aquel ameno recinto, cuando al girar en torno cívico y escrutadora mirada, vieron confundidos en el mismo y grandioso pensamiento, el pensamiento y el amor de la patria, al anciano encanecido, a la joven encantadora, eclipsando con sus naturales colores el color de las rosas, prestando noble perfume al ambiente que se respiraba, saturado por las emanaciones odoríferas de tantas plantas y de tantas flores, comunicando ese encanto especial que la mujer comunica a todo lo que toca. Allí se vio a la entonces juventud masculina, hija de este precioso Valle, irradiando de sus ojos el legítimo placer de la victoria, alcanzada merced a su querido pueblo, que en esta ocasión consiguió un triunfo que lo enaltece tanto a los ojos de los que han nacido al abrigo de nuestras montañas y de nuestros Valles, como a los de aquellos que de extranjera tierra han venido a participar de un momento que hará época en los fastos de nuestra historia. A unos y a otros, a jóvenes y ancianos, naturales y extranjeros, hay que dar gracias por su concurso a obra tan meritoria. A los primeros, porque con su entusiasmo y sus consejos han llevado a feliz término una obra, para algunos, imposible; a los segundos, porque con su concurrencia al certamen, han dado una prueba de su amor a la provincia a que pertenecen y al pueblo donde vive. Gracias se le dieron a la señora Marquesa Viuda de la Quinta Roja, que con su desprendimiento digno de ser imitado, proporcionó la Villa de La Orotava el inolvidable momento que imperfectamente dejamos descrito. Y ¿ha de perderse para este pueblo ese luminoso despertar que lo ha colocado de un salto a la cabeza de los pueblos cultos? No, de ninguna manera. Un acto que revela genio; -frase del orador sagrado Señor Alonso del Castillo- no puede pasar como un meteoro en la esplendorosa esfera de esta tierra bendecida. “¡Juventud de la Orotava ¡En torno a ti se despliega un vasto panorama, rico de luz y de colores, de ambiente puro y de sin par belleza. Tiende las alas de tu inspiración por el ancho espacio que a tus miradas se presenta, y sin temor a caer como el atrevido personaje de la fábula griega, llegarás a la cima de tus aspiraciones; al renombre y engrandecimiento de la patria común”. Y lo verdaderamente extraordinario, que el proyecto surgió en época en que el país aun se hallaba bajo los efectos catastróficos de la depreciación de la Cochinilla y la situación económica de todas las clases sociales dejaba que desear; pero ocurría que, si el bolsillo de nuestros patricios estaba casi exhausto, en sus corazones, que fueron siempre manantial de virtudes cívicas, quedaba el calor de ese amor a su pueblo, el impulso de una hidalguía que venía de atrás, no privilegio de una clase social, sino escudo y cimera de todos, porque aquí la hidalguía no era virtud de unos pocos sino que se practicaba por todos, con noble generosidad, sin esperanza de recompensa. Don Tomas Zerolo y Herrera, ilustre Cirujano, fue el que se encargó de representar al “Diario Tenerife” en la reunión preliminar, para tratar de la Exposición, en nuestro Ayuntamiento. Parece que no fue Don Patricio Estévanez el exclusivo promotor de la misma. ¿Razones?  Porque, sencillamente. Don Tomás era su intimo amigo y, a veces, un colaborador en sus iniciativas beneficiosas para la isla, en las que el nombre del señor Zerolo no aparecía por ninguna parte. Además. Don Tomas   - así le llamaban todos: clientes, amigos y sus alumnos de “Retórica y Poética” -  era un delicado artista y admirador de la belleza en sus diversas manifestaciones, y, sobre todo, de nuestro Valle, de sus atractivos, de sus flores. Con fecha del 27 de junio le comunicó a Don Patricio el resultado de la reunión, el día 23. La presidió el alcalde, Don Diego García, que dio cuenta de los motivos de la misma; se leyeron las adhesiones de la prensa, que ofrecía su incondicional apoyo, leyéndose las cartas de los directores del “Diario”, “Las Noticias” y las “Novedades”, que tuvieron su representación en el señor Zerolo. La misma manifestación hizo Don Vicente Martínez de la Peña en nombre de “La Opinión”. Hubo “una animada discusión sobre la excelencia del proyecto y modo de llevarlo a cabo, en la que tomaron parte varios señores”, señalando, por unanimidad. La fecha de su realización, que era el día de san Isidro, Patrono de La Orotava. Y quedó nombrada la comisión organizadora, en la siguiente forma: Presidente, Don Ubaldo Pimienta; Vice Presidentes, Don Antonio Monteverde y Germán Wilprest; Tesorero, Don Ignacio Llarena; Secretarios, Don Albelo Cólogan y Don Vicente Martínez de la Peña; Don Lorenzo Machado, Don Tomas Zerolo, Don Antonio Llarena, Don José Lugo García, Don Fernando Fuentes, Don Cándido Acosta, Don Juan González, Don Enrique Ascanio y Don Bernardo Cólogan. Y comunicaba su representante al “Diario”. Terminó la reunión dando el Alcalde las gracias a los periódicos allí representados, por haber concurrido al acto y por los ofrecimientos que tanto estimaba. Inmediatamente después de levantada la sección, se constituyó la comisión organizadora y tomó varios acuerdos. “A juzgar por las manifestaciones de la opinión general, es de esperar que este gran pensamiento llegue a tener vida practica. Lógico parece que así suceda en este Valle que siempre ha sido una espléndida exposición permanente de plantas y de flores y cuya actual sociedad está bien dispuesta, como se ve, a marchar por el camino de las reformas provechosas”.
Todos, pero particularmente estos últimos párrafos, se los brindaba el seudónimo “AGULO”, escritor del “Canarias” en Enero del año 1955, a la entonces juventud orotavense. Ere la esperanza de tu pueblo; de los viejos y maleados, de los egoístas y ambiciosos, poco puede esperarse. Los jóvenes no tienen historia; cuando más, como decía un escritor, son páginas de una novela, donde brilla la imaginación y el juego de la fantasía. Que ese brillo, y los latidos del corazón, los consagres a la patria. Trabaja por ella con generosidad y nobleza. Las censuras del presente, que engendran la maledicencia y la envidia, nada deben importante. Lo esencial es el juicio sereno del mañana; y si este no resplandeciera por parte alguna, bástese él haber cumplido con tu deber, sirviendo noblemente a tu patria, habiendo sido útil a tus hermanos, que es mucho para satisfacción de tu conciencia.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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