domingo, 28 de agosto de 2016

CINE CLUB OROTAVA, REFLEXIONES Y ANÉCDOTAS PARA LA INTRAHISTORIA, Y (V)



Expongo los cincos capítulos que entonces remitió el recordado profesor de filosofía de sexto de bachiller en el Colegio de San Isidro de la Villa de La Orotava; JUSTO DÍAZ EXPÓSITO.
Cinco capítulos que narran la intrahistoria del desparecido Cine Club Orotava que él conjuntamente con un grupo de villeros jóvenes estudiantes entusiastas, amantes del séptimo arte pusieron en marcha al mediado de los años sesenta del siglo XX.
Terminan aquí los capítulos que el fallecido amigo y profesor desde la infancia en la calle El Calvario de La Villa de La Orotava fundador del Cine Club Orotava, remitió. Esperaba el sexto, séptimo…..
Pero la vida es totalmente efímera y todos nos vamos, que Justo Díaz Expósito nos ayude en esta historia del cine orotavense desde su otro destino que aparecer estar en la clandestinidad como estuvo entre nosotros: "... Nota aclaratoria: En mi entrega anterior (IV) los duendes juguetones, que tanto se divertían en el mundo de la imprenta, también hacen su aparición en el mundo de las  nuevas tecnologías. De ahí que aparecieran algunas lagunas en el texto, fácilmente subsanables.
   1. Lo que diferencia nuestras sesiones… nos recuerda un artículo de José Chela, publicado en La Tarde, y que recoge Miguel Hernández González en
“UNA APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DEL CINE CLUB OROTAVA” es precisamente el…diálogo.
   2. Hablando de la película “La Isla Desnuda”:… Al final otro letrero, que también aparece sin traducción del japonés, avisa: “LA VIDA SIGUE”.  
   3. A diferencia de la Iª Temporada la situación, escribe Miguel Hernández González en “UNA APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DEL CINE CLUB OROTAVA”, devino insostenible. Desde los incidentes de “LA GATA” Y “LOS CHICOS”, las relaciones con la Comunidad Salesiana se hicieron más tirantes.
REFLEXIONES Y ANÉCDOTAS PARA LA INTRAHISTORIA: El Cine Club Orotava tuvo, desde el comienzo, dos ramificaciones: la oficial en la Orotava con sede en el Colegio Salesiano de San Isidro, y la otra, en el Puerto de la Cruz, con proyecciones en el Salón de Actos de los PP. Agustinos. A esta última, pertenecían como socios, muchos de mis alumnos-amigos del Colegio San Agustín de Los Realejos. Ellos fueron los que me animaron a preparar una Semana de Cine en el mes de Agosto, ya que la IIª Temporada se había clausurado en la Orotava y no en el Puerto de la Cruz, como fuera la primera. Sería bajo el patrocinio del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias.
Quedamos una tarde para hablar con Ana Lola Borges, Doctora en Historia y Directora del Instituto. Fuimos un numeroso grupo: Andrés Chaves, Imeldo, Javier, Lassso, Emma Rosa… Después de media hora charlando Chaves dijo:
Vamos a concretar sobre la Semana de Cine y Ana Lola contestó: Si llevo todo este tiempo esperando a vuestro profesor, para hacerlo. El profesor estaba allí desde el primer momento. Me había confundido con un alumno más.
La Sección de Estudiantes del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias organizó del 22 al 27 de Agosto del año 66 la Semana del Cine Hispano-Argentino, con la colaboración del “Cine Club Orotava”, “Cine Club Centro Icodense” y la Empresa del Teatro Topham. La selección de películas, tanto argentinas como españolas, se hizo con el  asesoramiento, como siempre, de Eulogio Domingo.
Inauguró la Semana la película argentina “El Jefe” (1958) de Fernando Ayala, con Alberto de Mendoza, Leonardo Fabio, Graciela Borges y Ana Casares. Había sido, esta realización, el máximo éxito del año de su estreno. Drama policial, filme testimonio, interpretación de la realidad argentina bajo la dictadura, con un enfoque incisivo y valiente, acaso, entonces, el más audaz de la pantalla argentina. Presentó la película y dirigió el coloquio Nicomedes Gómez Pimentel.
La película española “El Espontáneo” (1964) de Jorge Grau se presentó en el Festival de Karlovy-Vary (Checoslovaquia). Son sus intérpretes: Luis Ferrín, que logra una interpretación no igualada por ningún actor español de parecida edad, Anabel Jordá, Naty Monterrey, Araceli López, Genma Arquer, Laly Soldevilla y Fernando Rey. Para esta sesión volvimos a invitar a Alfonso Trujillo para la presentación y el coloquio, continuando la colaboración prestada en la Clausura de la Temporada.
A mí me tocó presentar la película argentina “El delantero centro murió al amanecer” (1960) de René Mujica. Interpretan los principales papeles Raul Rosi y Didí Carli. Es la primera película de este realizador que sirvió para consolidar su prestigio en el extranjero y representar a su nación con total honradez profesional en los festivales de todo el mundo. También dirigí el coloquio.
“Los Tarantos” (1963) de Francisco Rovira Beleta, con una interesante fotografía en color, es una mistificación de la pieza escénica de Alfredo Mañas. Con una película de Rovira Beleta se tiene la sensación de estar ante un realizador que sabe cuáles son los recursos expresivos de un cine moderno y que  busca constantemente una puesta en escena eficaz. La presentó y dirigió el coloquio Juan Gómez Luis-Ravelo.”Los Tarantos” contiene una figura de talla excepcional: Carmen Amaya. Puede afirmarse sin temor a cahierismos que “Los Tarantos” es Carmen Amaya, mujer extraordinaria para el baile y de insospechado talento dramático. Destacable, asimismo, la actuación de Antonio Gades. Completan el reparto Sara Lezana, Daniel Martin y Antonio  Prieto.
Sobre un  cuento de Jorge Luis Borges, el director argentino René Mujica logró una magnífica película en “El hombre de la esquina rosada”. Este es su segundo filme, que fue presentado por Eduardo Espinosa de los Monteros y Moas. También dirigió el coloquio de esta historia que es un drama de pasión y muerte, de amor y de venganza. Con Francisco Petrone, Susana Campos y Walter Vidarte, René Mujica hizo una de las mejores películas argentinas.
Y cerró  la Semana una película importante no sólo para los hombres de cine sino también para los hombres de letras. “La Tía Tula” (1964) cinematográfica es una trasposición de la novela de igual título de Don Miguel de Unamuno. Con ella Miguel Picazo, sin duda, ha querido rendir homenaje al hombre que cumplía cien años de su nacimiento. En el Festival Internacional de Cine de San Sebastián había obtenido el Premio a la Mejor Dirección, Premio Perla del Cantábrico al mejor largometraje de habla hispana. Y del Círculo de Escritores Cinematográficos: Mejor Película, Mejor Director, Mejor actor de reparto (José Mª. Prada) y Mejor actriz de reparto (Enriqueta Carballeira). Premi Sant Jordi a la mejor película y a Aurora Bautista como mejor intérprete. La presentación de la película y el coloquio corrió a cargo de José M. Martínez de la Peña.
Recuerdo que con motivo del Centenario del nacimiento de Miguel de Unamuno celebró un acto cultural el Casino de Los Realejos. Por ser Profesor de Literatura, por haber estudiado en Salamanca y por la amistad que había surgido con su hija Felisa, a la hora de trabajar mi tesis sobre “Visión unamuniana del amor a la mujer”, me invitaron para cerrar el acto. MI disertación la había titulado: “Unamuno y la muerte su amada”. Y las palabras finales, que, año tras año, he ido repitiendo en mis clases al hablar de Don Miguel, las recuerdo: “En la amanecida del 31 de diciembre de 1936, José Ortega y Gasset se encontraba en un tren en la estación de Alicante, cuando oyó a un chaval que vendía periódicos, gritando: “¡Muerte de Unamuno!”, “¡Muerte de Unamuno en Salamanca!”. Y pensó. Muerte y Unamuno, dos palabras juntas, juntas como siempre. Pero con una preposición posesiva DE, que al hacer a la muerte de Unamuno hacía a Unamuno ya para siempre de la muerte”.
   Como referíamos en anteriores entregas y cuenta Miguel Hernández González en “Una aproximación a la Historia del Cine Club Orotava”, la tutela paternalista y tolerante, pero sólo hasta cierto punto, del Colegio, acabó resultando intolerable. De ahí que, al comenzar la nueva temporada 1966-67, la pugna del Cine Club entre continuistas y rupturistas se saldó con la “victoria” de la tesis rupturista, cerrándose así una etapa muy significativa. Se impondría una reorganización en la Junta Directiva que quedó constituida así: Presidente: Justo Díaz Expósito. Vicepresidente: Melchor García Hernández. Secretario: Juan Felipe Hernández González. Vicesecretario: José Isidro Linares Bercedo. Tesorero: Domingo Abreu González. Vicetesorero: Melchor Dorta Hernández. Vocales: Eulogio Domingo Hernández, Alfonso Trujillo Rodríguez, Manuel Rodríguez Mesa, Francisco García Hernández. Consejero religioso: Manuel Porlán
Todavía hoy tengo que seguir agradeciendo la inclusión en la nueva directiva de dos grandes amigos y mejores personas: Domingo Abreu y Melchor Dorta; además de la valiosísima colaboración de Alfonso Trujillo, que no se incorporaba solo sino que nos traía a toda una personalidad y  su mejor amigo, Manuel Rodríguez Mesa, que confiesa como “sin ser un apasionado al cine vivió con intensidad por los objetivos socioculturales que confiábamos alcanzar”. Y, cómo no, a Eulogio Domingo, alma y vida del Cine Club. En cuanto al  nuevo asesor religioso, nos pareció siempre buena persona, pero con poca lucidez intelectual para adivinar lo que era, y podría llegar a ser, esta actividad cultural.
Durante la temporada se proyectaron, entre otros, los siguientes filmes: “La piel suave” (1964) de François Truffaut, “París bajo fondos” (1952) de Jacques Becker, “La mosca” (1958) de Kurt Newmann, “El crepúsculo de los dioses” (1950) de Billy Wilder, “El maquinista de la General” (1927) de Buster Keaton y Clyde Brukman, “Judex” (1963) de Georges Franju, “La mano en la trampa” (1961) de Leopoldo Torre Nilsson, “Llueve sobre nuestro amor” (1946), de Ingmar Bergman, “El escándalo Rosemarie” (1958) de Rolf Thiele, “Tiempo de amor” (1964) de Julio Diamante…
   Y preparamos el final de curso con una Tercera Semana Internacional de Cine. Sería la clausura en el Cine Orotava y con los títulos siguientes: “La clave del enigma” (1959) de Joseph Losey, ”El momento de la verdad” (1965) de Francesco Rossi, “Lemmy contra Alphaville” (1965) de  Jean-Luc Godard, “Relato íntimo” (1962) de Georges Franju, ”Teresa Raquin” (1953) de Marcel Carné  y “Mayor Dundee” (1964) de Sam Peckimpah.
Pero un acontecimiento doloroso irrumpió en mi vida privada, que hizo que no participara en esa Clausura que habíamos preparado con tanta ilusión y me desentendiera del Cine Club. Fue el fallecimiento de mi primer hijo Justo Alfonso, que llevaba el nombre de los dos abuelos El 15 de Mayo, festividad de San Isidro Labrador, Patrono de la Orotava, no sonaron los lúgubres toques de difuntos, sino que las campanas de la Concepción repicaron a gloria, como se decía entonces. El repiqueteo alegre de las campanas anunciaba la llegada al cielo de un  nuevo ángel.
Al comienzo de la nueva Temporada 67-68, la IV, se presentaría una novedad: MI dimisión como directivo del  Cine Club Orotava...."

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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