martes, 23 de agosto de 2016

DON ISIDORO LUZ CARPENTER, EL JULIO VERNE DEL PUERTO DE LA CRUZ



Estuvo ligado siempre a la política desde cuando fue elegido alcalde del Puerto de la Cruz por primera vez en el año 1928,   comprometiendo su fortuna y la de su familia, en múltiples gestiones para poner en marcha  su Puerto de la Cruz,  en una época de penuria,  escaseé,  hambre y crisis. Nació en el Puerto de la Cruz el 27 de febrero de 1897,  su padre Don Melchor Luz y Lima había sido alcalde de la misma ciudad en dos ocasiones, desde el año 1906 a 1909 y desde 1916 a 1920. Había pertenecido al partido liberal y fue quien en calidad de alcalde del pueblo recibió a su majestad el Rey Alfonso XIII en el Hotel Taoro. Su madre doña Elena Cárpenter y Arroyo, era entonces una joven distinguida y de buena familia, tuvo tres hijos: Doña María, Don Isidoro y Don Guillermo.
Cursa sus estudios de bachillerato en el instituto de segunda enseñanza de la Laguna. Licenciado en Medicina y Cirugía en la universidad central de Madrid. Años más tarde marcha a Alemania para ampliar sus estudios con eminentes científicos de aquella época, allí aprende el alemán, idioma que llegaría a dominar perfectamente, y por ultimo marcha a Inglaterra para el mismo cometido, ampliar sus estudios de medicina y aprender él ingles.
Durante el tiempo que estuvo en Madrid, estudiando medicina, se hospedó en la residencia EL PINAR,  allí convivió con los poetas García Lorca y Antonio Machado,  el cineasta Luis Buñuel,  el pintor Salvador Dalí, y con  Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda y Pedro Salina. Incluso paso buenísimos gratos con don Miguel de Unamuno.
Fue nombrado alcalde de la ciudad 16 de agosto del año 1927, era la época de la dictadura del General Primo de Rivera. En su pueblo por entonces ejercía la medicina con el notable galeno británico doctor “Ingram”. Inicia las obras del embarcadero del Penitente,  municipaliza el alumbrado eléctrico ampliándolo a los barrios periféricos, asfalta gran parte del casco urbano, crea y dota el Colegio de Segunda Enseñanza, y por ultimo inicia mejoras en la playa de Martiánez. Cesa en la alcaldía en el año 1931, empieza la segunda república española, y establece desde la oposición una durísima contrariedad con el entonces alcalde de la ciudad don Florencio Sosa Acevedo. En el año 1934, vuelve a la alcaldía, tenía entonces 37 años,  pero solo permanece en ella un año dimitiendo de su cargo al año siguiente. El 18 de Noviembre del año 1944, es nombrado de nuevo alcalde de la ciudad, renunciando a su clientela profesional y ayuda a construir un Puerto de la Cruz moralmente roto.  A partir de entonces inicia una etapa de consejero del Cabildo de Tenerife, ocupando en varias ocasiones la vicepresidencia y la presidencia en el año 1962.
En la década de los años treinta y cuarenta del siglo XX fue fundador y presidente del CD. Vera, trajo al gran Bernardino Semán como entrenador, y al que fue un gran futbolista del Real Madrid y de la Selección Española Luis Molowny y a su hermano. Y los domingos antes de jugar un partido de fútbol llegó a concentrar en diversas ocasiones a los jugadores del CD. Vera en el Gran Hotel Taoro del Puerto de la Cruz. En el año 1958,  pone en marcha un recién Plan General de Ordenación Urbana y Rural.  Lo que ocasionó el despegue turístico del Puerto de la Cruz.  Es el momento en que los históricos parajes de los Llanos de Martiánez son sometidos a parcelas urbanísticas, culminado con aquellos polvorientos tarajales de antaño que olían a cloro puro de mar abierto.
Según Domingo de Laguna en su libro “Personajes en la vida de Canarias”: “…Don Isidoro, Nació en el Puerto de la Cruz el 17 de febrero de 1897. Estudió Medicina y alcanzó el Doctorado brillantemente en la Universidad de Madrid. Es hijo del que fue gran alcalde, también del Puerto de la Cruz (Tenerife), don Melchor Luz y Lima, quien había contraído matrimo­nio con la distinguida señora doña Elena Cárpenter y Arroyo. Don Isi­doro estuvo casado con la noble dama orotavense doña Magdalena Cú­llen y Lugo, siendo fruto de su matrimonio los siguientes hijos: Magda­lena, Constanza, Isidoro, Elena y Melchor Luz y Cúllen.  Durante el período gubernamental del general Primo de Rivera, contando con 26 años de edad, exactamente en el año 1927, el 16 de agosto, toma posesión como alcalde del Puerto de la Cruz. Se enfrentó a los diferentes problemas locales que, hasta dicho momento, estaban en el más completo abandono. Durante su mandato se realizaron las obras del embarcadero "el Penitente"; urbaniza las calles colindantes y resuelve el problema del alumbrado eléctrico; crea el Colegio de Segun­da Enseñanza (del que fue profesor); mejora la playa de Martiánez, creando luego la primera Junta Local de Turismo. Cesó en su cargo el 16 de abril de 1931, al advenimiento de la República. Durante su ejer­cicio municipal se granjeó la máxima y unánime adhesión de sus ciuda­danos portuenses. Como remate de la gestión patriótica desarrollada por el señor Luz y Cárpenter, fue encargado de construir un nuevo Ayuntamiento, a raíz de haber sido destituido la Corporación anterior, y así lo hace en fecha 24 de octubre de 1934, que inaugura una nueva etapa de tranquilidad comunal. Presentó de nuevo la dimisión como alcalde el 2 de junio de 1935.  Cuando estalla la guerra civil se encuentra en Londres por motivos profesionales. Tan pronto se lo permitieron sus deberes, se personó en Tenerife e hizo su presentación en La Orotava al comandante Pintado, pasando al batallón de Infantería que se organiza en el Puerto de la Cruz (Tenerife). Durante el período de tiempo que va desde el año 40 al 43 organiza la Cruz Roja Española. Por su brillante gestión fue muy fe­licitado, y dada su gran labor en pro de la misma, se le concede la Me­dalla de Oro de la Institución. El 18 de noviembre de 1944 es nombrado otra vez alcalde de su ciudad natal, realizando una colosal labor en la que luego será la ciudad turística modelo en el archipiélago canario. Sobresalen entre sus obras: el nuevo edificio de Correos y Telégra­fos, los grupos escolares ;se crea el Instituto Laboral; se inaugura el Ins­tituto de Estudios Hispánicos, del que fue nombrado presidente; realiza la construcción de cerca de dos centenares de viviendas sociales, etc. 
Del el año 46 al 56 pasa a ocupar la vice-presidencia del Excmo. Ca­bildo Insular de Tenerife y el cargo de consejero de la Mancomunidad de Cabildos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, así como vocal de la Junta Administrativa de Obras Públicas y de la Cámara Sindical Agraria. El Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, por unanimidad y en un apoteósico homenaje público, el 30 de septiembre del año 1955, le nombra Hijo Predilecto de la Ciudad Turística. El mismo año, el Go­bierno de España le concede la Encomienda de la Orden de Cisneros y la Orden del Mérito Civil (1961). 
Su incansable preocupación y capacidad de trabajo le llevan a las obras en su ciudad natal: inauguración de las avenidas del litoral: ave­nidas de Colón, Venezuela y del Generalísimo, claves del desarrollo tu­rístico y urbano del Puerto de la Cruz. Siendo subsecretario del ministro de Información y Turismo nues­tro ilustre paisano y magistrado del Supremo D. Manuel B. Cerviá y alcalde el Sr. Luz y Cárpenter, el Gobierno de la nación concede el privilegio de honor de la" Ciudad Turística del Puerto de la Cruz, Te­nerife”.
Infinidad de obras municipales, de indudable acierto para el desa­rrollo del Norte de la isla de Tenerife, llenan su eficacísima e incompa­rable labor de realizaciones. El 13 de noviembre del año 1962 es nombrado presidente del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife y de la Mancomunidad Provincial de Cabildos. El problema vital que prometió resolver-según dijo en su discurso programático de toma de posesión- era solucionar el problema del Aeropuerto de Tenerife, en aquel entonces Los Rodeos, dado el im­presionante incremento turístico que toma la isla de Tenerife como so­laz y descanso excepcional. Por ello, el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, a propuesta de su nuevo alcalde y sucesor, Don Felipe Machado y del Hoyo, le concede la Medalla de Oro de la Ciudad. En enero del año 1967 el ministerio del Aire del Gobierno español le concede la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico.
Innumerables recompensas ya reseñadas y otras más, entre las que sobresalen, Medalla de Plata al Mérito Turístico, Medalla del Padre Anchieta del Gobierno de Brasil, Commander of Dangebrok irdemen de Dinamarca, y otras, y un proyecto de monumento a erigirle muy pronto en el Puerto de la Cruz, ponen de manifiesto una vida e historia que ha servido a su ciudad natal, isla, región y España con humanidad y alto espíritu de entrega a la comunidad canaria…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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