martes, 30 de agosto de 2016

EN COSTA MARFIL



En mis archivos aparece esta extraordinaria fotografía tomada en Costa de Marfil (África), del recordado alcalde de La Villa de La Orotava; don Juan Antonio Jiménez González.
Sentado en el despacho de su casa hace bastante tiempo, me explicó cómo se trasladó a Costa de Marfil a trabajar en las plantaciones en su condición de Agrónomo, tal como lo vemos en la foto. Contexto que publiqué en unos seis capítulos en el Suplemento La Prensa del matutino tinerfeño El Día: “…Un Sr., Mallorquín amigo intimo de su padre conocido por Don Miguel Caparó Busquets, colono en la Villa de la Orotava, en la casa Los Montijos conocida por la caseta  de la Pradera, de nacionalidad española, posterior francesa, añejo propietario del Hotel Marquesa del Puerto de la Cruz, vivió en Burdeos y en las islas Martinica. Tenía dos hijos, Antonio con nacionalidad francesa, por ello participó en la segunda guerra Europea, en la que falleció, y Miguel con nacionalidad española, cuando empezó la contienda de Europa se vino a España con su esposa Ivette Cousin, al Valle  de La Orotava, naciendo su primera hija Miguelina en la recordada clínica villera ubicada calle de San  Juan propiedad del Doctor palmero-orotavense Don Máximo Martín y Martín. La adhesión con los Señores Caparó, es debida a que Enrique, el hermano mayor de Don Juan Antonio Jiménez, lo enviara su padre a Francia, para que bajo el amparo del mencionado Señor, actuara como receptor de la fruta  que su progenitor le enviaba desde Canaria. Su hijo Miguel Caparó Campet, se desplaza de Francia a la Laguna, hospedándose en el Hotel Aguere, para contratar a Don Juan Antonio, para que se ocupara de unas plantaciones en Costa de Marfil en su Compañía denominada S.E.B.(Societ‚, Explotatión, Bananera),  en Francia se llamaba Fabre-Caparó-Le.Cozic (Compagnie Fruitiére), por lo tanto el compromiso se realiza antes de terminar la carrera. Don Juan Antonio, sirvió voluntario en el ejército de aire, en Gando, pasando luego a los Rodeos para poder terminar sus estudios. Terminada la carrera de Agrónomo en Junio de 1955, en Septiembre se va a Marsella, estuvo un mes aprendiendo francés, observar el quehacer del plátano y la llegada de buques a la escollera, - en aquel entonces la fruta se recibía como aquí en papel y paja, o la pinocha en Canarias -. En Noviembre del mismo año sale de Francia en un barco "General Mangin", hacía Palma Mallorca (Islas Baleares), empezaba el turismo (año 1955), siguió la travesía hacía Argelia país que se encontraba con problemas (Independencia), daba pánico meterse allí.  Más tardes hicieron escala en Casablanca (Marruecos) y Daca una ciudad puerto-mar de Senegal. Terminado el recorrido en su destino concluyente, llega a Abidjen capital de Costa de Marfil, un estado de África comprendido de dos regiones distintas orográficamente: una llanura costera cubierta de bosques que se prolonga y asciende suavemente hacía el norte, y una meseta interior, con unos 300 metros de altura media. Que en 1.958 se transformó en estado autónomo dentro de la comunidad francesa y en 1.960 alcanzó la total independencia. La travesía duró doce días, en ella perfeccionó el Francés, acostumbrándose a la mentalidad francesa, sobre todo a sus costumbres. En Costa de Marfil conoció a un mecánico autodidacta en la expendeduría del plátano, llamado Gabriel Mathys, socio gerente del S.E.B., trabajaron juntos, tanto es así, que en vez de talar en bosque para plantar el plátano, como se hacía bárbaramente plantaron el plátano en el mismísimo boscaje. La superficie de la plantación equivalía al Valle de La Orotava. Revolucionaron el embalaje cambiando la variedad del plátano, pasándose a la caja, todo esto lo hicieron en menos de cincos años.
Las revuelta acaecidas en el Congo Belga, como predicción a lo que estaba sucediendo, empezaron a repatriar capitales y residentes en Costa Marfil. La S.E.B. le traslada a Francia, llega por un mes de octubre, estudia la condición agrícola en varios lugares del sur, decidiéndose por montar una finca de 100 hectáreas en la localidad de Mouries, para plantarla de árboles frutales; manzanas, melocotón, e invernaderos para hortalizas (tomates y melones). Pasó por Canarias, para trabajar en el plátano, su compañía deseaba adquirir la finca de Yeoward en el Puerto de la Cruz, pero no le era rentable, porque  no se podía exportar a Francia, debido a que la CREP que era el organismo distribuidor, colocaba la fruta en varios puertos de la península, no en un puerto concreto, para cedérsela directamente a Fabre-Caparó-Le.Cozic en Francia. Decidiendo regresar allí para abarloar la elaboración de la finca de Mouries…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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