lunes, 22 de agosto de 2016

JARDÍN DE HIJUELA DEL BOTÁNICO, REMANSO DE PAZ EN UNA CIUDAD LLENA DE PATRIMONIO (I)



El Jardín de Aclimatación de La Orotava, conocido con el nombre de Hijuela del Botánico, ha sido declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Jardín Artístico.
Esta declaración se publicó  el miércoles, 11 de julio del año 2004, en el Boletín Oficial de  Canarias, donde se especifica que este expediente se incoa el 30 de octubre de 1980 por parte de la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura. Sin embargo no se refleja en esta resolución delimitación gráfica de este recinto. Por ello, posteriormente, en septiembre de 2004, la Comisión de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife propone una demarcación para el inmueble en cuestión, así como la conveniencia de cambiar su denominación de Jardín de Aclimatación por el de Hijuela del Botánico. La acotación propuesta coincide con los ejes de las vías que circunscriben el lugar: Hermano Apolinar, Tomás Pérez, Nicolás de Ponte y Linares Rivas. Y ello se justifica en la necesidad de acoger la totalidad del jardín, al objeto de prevenir que en su interior se puedan generar impactos que afecten directamente a los valores patrimoniales propios del mismo o en su percepción visual. Al estar incluido en el Conjunto Histórico de La Orotava se propone un entorno de protección estrictamente reducido al viario que lo circunda.
El alcalde de La Orotava, Isaac Valencia Domínguez, manifiesta su satisfacción por este "merecido reconocimiento" a favor de este "emblemático y pintoresco" espacio histórico del municipio. En esta línea, destaca que se trata de un jardín romántico que guarda mucha historia en su interior.
El primer representante institucional apunta que desde hace tiempo el Ayuntamiento reclama al Gobierno de Canarias la gestión del citado jardín, cuyas competencias está en manos del Ejecutivo regional. Este singular espacio no abre por las tardes, ni sábados ni domingos, y en opinión de Valencia, "es una pena porque se trata de un lugar especial, digno de admirar, y son numerosos los turistas que visitan diariamente la Villa y muchos se encuentran con el jardín cerrado".
Se trata de un espacio público ajardinado con una superficie de 3.390 metros cuadrados, localizado en la trasera del Ayuntamiento de la Orotava, sobre la antigua huerta del antiguo convento clariso de San José.
La Hijuela del Botánico fue creado en 1788 por iniciativa del VI Marqués de Villanueva del Prado, Alonso de Nava y Grimón, quien lo concibió como un centro complementario del Jardín de Aclimatación de la Orotava (hoy Jardín Botánico en el Puerto de la Cruz). En 1791, comienzan las obras del Jardín y se prorrogaron durante dos años. Y fue declarado Jardín Histórico el 29 de julio de 1994.
Su interior se articula con una serie de parterres que adoptan formas diversas (todas ellas distintas entre sí), delimitados por pequeños muretes entre los que discurren paseos con pavimento de tierra. El recinto, que alberga en su interior una charca con algunas especies vegetales acuáticas, está rodeado por un muro de cerramiento de mampostería con reja. Además posee una portada de forja que data de los últimos años del siglo XIX.
Según el amigo de la infancia de la Villa de la Orotava; Antonio Luque Hernández en su libro “La Orotava Corazón de Tenerife”, pagina 272: “… Afortunadamente los requisitos legales impidieron la urbanización y venta de la huerta del convento de San José de monjas Claras, situada al sur del edificio municipal, del que separa hoy la calle Linares Rivas; ésta forma ahora un bello espacio ajardinado, denominado Hijuela Botánico. La Primera referencia a este parque, subordinado administrativamente al Botánico de La Orotava, es de 1873, cuando nombraron su director al señor Ubaldo Pimienta y Urtusáustegui; el año 1888 su gerente pidió al Ayuntamiento que fijara las líneas que debían ocupar los muros de contención de aquel. El jardín fue oficialmente inaugurado el 19 de junio de 1910m con una brillante recepción en honor a la infanta Isabel de Borbón y de Borbón (1851 – 1931), que había sido princesa de Asturias. Poco más tarde, en 1895, su estado de abandono obligó a dirigir un oficio ante el Gobierno civil de la provincia para que éste arbitrara las medidas necesarias destinadas a su correcta conservación. La súplica fue pronto atendida, ya que en 1896 se cerró su contorno con hermosa verja de hierro forjado que aún conserva, gracias todo ello a un libramiento que dio el Ministerio de Fomento, con un presupuesto de 4.800 pesetas, concedidas por los desvelos del distinguido orotavense Lorenzo García Beltrán, diputado en Cortes y alto funcionario del referido Ministerio en Madrid. En las primeras décadas del siglo XX el mantenimiento de este jardín corrió a cargo de la Cámara Agrícola de Orotava, fundada el 11 de marzo de 1900, luego pasó a depender del Ministerio de Agricultura…”
 Existen árboles de gran interés por sus dimensiones, antigüedad, rareza o procedencia de lugares remotos. Los paseos serpenteantes del jardín permiten disfrutar del centenar de especies que reúne, entre las que destacan el castaño de la India, el árbol del fuego, el zapote, las coníferas de Australia y un bello ejemplar de drago.
Entre la vegetación de mayor significación que atesora la Hijuela destacan las vinculadas a la flora canaria como ejemplares de dracaena drago (drago), Arbustos canariensis (madroño), juniperus cedros (cedros), pinus canariensis (pino canario), Phoenix canariensis (palmera canaria). Asimismo, guarda ejemplares de flora exótica como el la Metasequioia glyptostroboides (sequoya del alba), única especie viva de este género originaria de china; o el magnífico Glinkgo biloba, única especie viva del género de las Ginkgoales y con fósiles que se remontan al período pérmico, en el Paleozoico.
De gran interés son también las colecciones botánicas representadas en la Hijuela, como Aráceas, cupresáceas, palmáceas y coníferas, mientras que en los parterres inmediatos a la verja de cerramiento están bien definidas las plantas trepadoras: aristolochia, wisteria y clematis.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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