viernes, 26 de agosto de 2016

MANOLO, EL DE LAS NOVELAS Y EL CALVARIO F. C.



Fotografía tomada en el Campo de fútbol municipal “El Quiquirá” de la Villa de La Orotava, año 1950.
Club de Fútbol “El Calvario”; De izquierda a derecha de arriba abajo: Manolo Pérez (El de las novelas - de paisano), (X), Luis Portero, Barreto, Lalo González, Orlando Arocha de la Fe, Goyo  Regalado, Ismael Reyes Regalado, Servando (de paisano), Manolo (Reverón – de paisano), Chano Suarez Sánchez, Cipriano Hernández Méndez, Cristóbal González Pérez, Ulpiano Gutiérrez Delgado, Antonio Santos Mesa, y Juan Pedro Pérez (de paisano - con el Botiquín). La niña que sujeta el balón de los de antes, de coser y con válvula de pitón; Milagro Luis.

Artículo que remitió entonces el amigo desde la infancia de la calle El Calvario de la Villa de La Orotava, Nazario Hernández García (Chile) fallecido, sobre el fallecimiento de su colaborador futbolero en el CF. El Calvario; Manolo Pérez. Orbito producido en Venezuela.
A Manolo Pérez le conocí en unas de las visitas que realizó a la Villa, después de tantos años emigrado a la octava isla. Tuve una entrevista personal con él y me contó que vivía en una casa que hoy es topónimo en la esquina de la calle El Calvario con la Avenida de Obispo Benítez de Lugo (antigua carretera del Pinito), que tenía un bazar donde se alquilaban novelas de entonces, y que había sido el principal promotor del Club de Fútbol el Calvario de La Villa que jugaba en el campeonato de equipos no adheridos. El se encargaba de buscar los peculios, los equipajes y la formación de los chavales en el mundo del fútbol en un campo de dimensiones muy pequeñas como lo fue y lo sigue siendo el historio estadio orotavense del Quiquirá. Contrató a Nazario Hernández García (Chile), para que se hiciera cargo de la preparación.
Chile que ahora se encuentra con él en el paraíso eterno,  entonces le escribió estas letras que tituló “INMEMÓRIAM, MANOLO, EL DE LAS NOVELAS Y EL CALVARIO F. C.”: “…Aquí en mi casa oyendo esa música profunda que llena todas los sentidos y absorbe toda nuestra atención, que nos lleva a expresar a su autor toda nuestra gratitud por los placeres que nos depara su audición, me llega la noticia triste del fallecimiento allá por Venezuela de Manolo Pérez, amigo y compañero de muchas andanzas por las calles y plazas de la Villa acogedoras de ilusiones que formaron nuestra juventud, allí cerca de la ermita del Calvario donde compartíamos proyectos y sueños que saciaban nuestras inquietudes.
A su lado y bajo el amparo de su sapiencia y sus ansias de hacer, me atrevo a decir comenzaron mis andanzas futbolísticas. Manolo cuidaba de un pequeño establecimiento, donde la principal fuente de venta era el alquiler de novelas de las llamadas "novelas del oeste" y las rosas de Corín Tellado y así nuestros días quedaban amenizados por la lectura, dada la escasez de recursos económicos
Y la penuria de nuestros bolsillos. El establecimiento estaba instalado en los bajos de una amplia casona de dos pisos, en la cual la parte superior era utilizada para labores domésticas y la inferior para el negocio. El edificio ocupaba la esquina que formaba la conjunción de la calle Calvario con la carretera que conduce a las Cañadas del Teide, exactamente donde hoy esta un comercio conocido por Necho, frente a la actual iglesia del Calvario. Era un lugar concurrido y centro de una gran actividad comercial. El alquiler de novelas fue muy típico en aquella época y aseguraba un poco la supervivencia en aquellos tiempos tan difíciles.
Y como todos los asistentes a aquel lugar éramos aficionados al fútbol, entre ideas dispares pero encaminadas todas al mismo fin, surgió el equipo de futbol que poco a poco fue aglutinando a los jóvenes del barrio, siempre bajo la tutela de Manolo Pérez Quijada.
Allí estaba Pepe del Rosario, Orlando Arocha, Enrique Castro, Ulpiano Gutiérrez, Luis Portero, Ismael Reyes, Castañeda, Jesús Oramas hoy prestigioso profesional de la pintura, Alfonso Dorta, Cipriano Hernández y el buen amigo Isaac, que supo interpretar en aquel tiempo el difícil puesto de defensa central. También estaban el bueno de León que luego marchó a Venezuela y algún otro que el tiempo ha ido borrando de nuestra desgastada memoria.
Pero lo que no olvidaremos es el patronazgo de Manolo Pérez echaremos de menos sus cariñosas felicitaciones de navidad.
Ya el CD de Mozart va llegando a su final, acompañado de mis recuerdos del amigo Manolo ·Pérez y su C.F Calvario. Solo nos quedan los recuerdos y nuestros deseos de que allí donde esté, el Cristo del Calvario, al que tanta devoción le tenía le acompañe…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



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