sábado, 31 de diciembre de 2016

EL TAXI DEL PORTUENSE DON ANDRÉS GÓMEZ



Matricula Tenerife (TF) 1330 de servicio público a su paso por el jardín Botánico en la década de los años veinte del siglo XX.
El taxis de don Andrés Gómez que hacía el trayecto Puerto de la Cruz - Santa Cruz pasando por Los Realejos, La Orotava, Tacoronte.etc.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EL INFANTIL ÁGUILA DEL VALLE EN EL TIEMPO



En el mes de septiembre del año 1969, acabé de superar con notables, en la convocatoria de junio,  las pruebas y el pase  del Preuniversitario en el Instituto de San Agustín de Canarias (actual Cabrera Pinto) de La Laguna. Durante ese curso 1968 – 1969 jugaba al baloncesto en el Águila del Valle (AA. AA. Salesiano “B” sénior) en la pista central de la plaza de Franchi Alfaro de La Villa de La Orotava, pero a partir del mes de enero del 1968, tras las vacaciones navideñas, me eras imposible continuar jugando al baloncesto en la Villa, por exámenes, practicas y estudios del Preuniversitario.  Hasta llegar el mes de Mayo de 1969,  un compañero del curso, lagunero me invitó a jugar la fase previa del campeonato juvenil de baloncesto de Canarias con el juvenil CB. Canarias 1939, que jugaba en la Cancha de la calle Anchieta, en la trasera del Instituto mencionado. De ese campeonato, tengo un memorable recuerdo puesto que conquistamos el campeonato regional juvenil al ganarle la eliminatoria al juvenil CB. Claret de Las Palmas de Grancanarias.
En el transcurso del verano, tras superar las pruebas preuniversitaria, estuve pensándome que carrera estudiar, en principio opté por Ciencias Económicas y como tenía que ir a la península (Madrid), y mis posibilidades económicas eran escasas, sin pensádmelo me matriculé en la Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, con la intensión de estudiar el Profesorado Mercantil y posterior enlazar con las Ciencias Económicas a través del grado de Intendente. Y así lo hice, pero un día que estaba pasando la mañana en el patio central del Colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava, donde años atrás había terminado el bachillerato superior. Acaecían unos muchachos que querían aprender a jugar al baloncesto, yo me integré en ellos voluntariamente, hasta que se me ocurrió la idea de formar un equipo Infantil.
Ellos estaban federados en los infantiles de fútbol orotavense, y en el baloncesto aún no existían competiciones oficiales de de la categoría infantil. Después de reunirnos, acordamos hacer un equipo de Baloncesto Infantil para competir amistosamente con otros de La Orotava; Estrella Azul (de la calle La Hoya -  Hermano Apolinar), Independiente, San Juan y Ucanca del Puerto de la Cruz. Le pusimos el nominativo clásico en la Villa El Infantil Águila del Valle, en el que hice de presidente, secretario, entrenador y utillero.
Como no teníamos dinero, acordamos comprar camisetas que se usaban entonces como ropa interior masculina, teñirlas y cada uno que se hicieran sus pantalones. A partir de aquel tiempo, como tenía en mi casa el equipaje con el que había jugado en el juvenil CB. Canarias 1939 el campeonato regional juvenil; camiseta amarilla con fajines negros y pantalón negro con fajines amarillos.
Casiano García Torrens y un servidor, en la azotea de casa, con un viejo cardero teñimos las camisetas de amarillo. Las estiramos y cuando se secaron las repartí entre los componentes para que le remataran los fajines negros, colocase los números y letras, también de color negro pero con material dúctil que conseguíamos en las tapicerías de la Villa.
Entrenaban y aprendían a jugar al baloncesto con mucha ilusión hasta llegar el día del debut en la pista central de la plaza de Franchi Alfaro.
Un jueves del mes de Septiembre a las veinte horas de su tarde. Nos equipamos en la azotea de mi casa, y bajaron radiante y flamante con su nuevo equipaje por las escalinatas  del centro de la plaza, lo que le llamó la atención a muchos.
Nos enfrentábamos al Infantil CB. Independiente, ya veterano y que entrenaba el amigo Vicente Vivas. En fin logramos vencerle, lo que supuso un debut de altura, puesto que de la nada llegamos a convertirnos en el infantil más potente de la zona del Valle.
Treinta y siete años después, el día 15 de julio del 2006, nos volvimos a reunir en un almuerzo de confraternidad en una finca en Los Altos de la Orotava con canas en el cabello y acompañado de las esposas, para conmemorar aquella gloriosa temporada 1969 – 1970, que sin ser oficial por carencia de competición, jugamos pugnas amistosas, en la que logramos tres trofeos consecutivos.
Se conserva un solo equipaje que guardo en el cuarto de la azotea de mi hogar, el que utilizamos en el almuerzo de confraternidad  para sacarnos la foto de rigor y que le correspondía al jugador Dardi Sánchez, con el número 7.
Los jugadores que integraban el Infantil Águila del Valle en el momento de su fundación (septiembre del año 1969) a parte de los que están en la foto; Inocencio García. Maximino Álvarez. Tomás Sacramento. Dardi Sánchez. Francisco Manuel Díaz. Casiano García. Hermógenes Díaz. Orlando Álvarez y Viti Sálamo. El resto lo integraban; Quique Sotomayor (Fallecido), José Manuel Jacinto (faltó a la cita, trabajo en el Sur de la Isla), Carlos Regalado (faltó a la cita, motivos desconocidos), Jesús Regalado (fallecido). Al final de la temporada 1969 – 1970 procedente del Mini Baloncesto se incorporó Juan José Pérez Valencia (también ausente en esta conmemoración) que fue Internacional Juvenil con el entonces seleccionador y entrenador Aitor García.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

viernes, 30 de diciembre de 2016

DON GUILLERMO CAMACHO Y PÉREZ GALDÓS EN EL RECUERDO (I)



Había nacido en Santa Cruz de Tenerife, el 12 de mayo de 1898, hijo del general de Artillería don Guillermo Camacho, y de doña María del Carmen Pérez Galdós y Ciria, sobrina de don Benito. En la capital tinerfeña realizó sus pri­meros estudios, en los P.P. del Corazón de María, «los padri­tos», como el gustaba llamarles. Después, a la muerte de su abuelo materno el teniente general don Ignacio Pérez Galdós, la familia se trasladó a Las Palmas, y allí, en el Colegio de San Agustín, termi­nó su bachillerato, con califica­ción de sobresaliente.
Casado en Barcelona, en 1935, con la dis­tinguida dama catalana doña Pilar de Alós y Fontcuberta, hija de los marqueses de Dou. De ellos proceden doña Concepción, fallecida en 1989; doña María del Carmen, casada con don Juan Domingo Jiménez Fregel; y doña Mercedes, licenciada en Historia, esposa de don Manuel Sarmiento Peñate.
Camacho fue escritor eminen­te, que comprendió las aspiracio­nes de su tiempo y se unió a los más auténticos intereses de su tierra; investigador capaz, y autor de buenos trabajos periodísticos, además de elocuente conferen­ciante. Este hombre que supo hermanar en su amor nuestras dos provincias, siempre enraizados y conocedor de ellas, gozó hasta el último ins­tante de una esplendida luz men­tal; envidiable conversación amena y erudita. Campechano y afable, para con todos; la muerte se llevó con él una parte de nuestra memoria colecti­va, y aunque su magisterio permanece en sus escritos.
Fue nombrado "REALEJERO DEL AÑO 1990", destacado por su acervo histórico cultural y la colocación del nombre en una calle, en Realejo de Abajo. 
El amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava; ANTONIO LUQUE HERNÁNDEZ remitió entonces estas notas; Publicadas en LA PRENSA, EL DÍA (SANTA CRUZ DE TENERIFE), DOMINGO 30 DE ABRIL DE 1995: “…EL día tres de abril de 1995, cercano a cumplir los 97 años, se extinguió la vida de don Guillermo Camacho. De la tristeza que nos produce su muerte, consuela la fortuna de haber podido contarse, a sí mis­mo, la razón de su propia vida, desde una clarividente vejez, ausente de ella esa decrepitud que tantas veces oscurece y hace casi vegetal la vida de los ancianos. En mis frecuentes visitas a su casa, podía comprobar la pervivencia de su memoria, de su inteligencia y de su espíritu.
Escucharle fue asistir a una amena lección, su conversación llana ya la vez humanista nos traía a la mente figuras bien dibujadas, historias finas y sentenciosas, dichos llenos de buen sentido, y siempre las ejemplares vivencias de un caballero cristiano. No pude acudir a la última despedida, pero al conocer su muerte vinieron a mí los gratos recuerdos de su amistad ahora definitivamente perdida. Poseía el amigo desaparecido una extraordinaria inteligencia, una vastísima cultura, unidas a una memoria formidable, cualidades que le conferían una personalidad difícilmente superable, porque además unía a estas cualidades humanas, virtudes teologales, fe profunda, que afloraba y daba un tono trascendente y bondadoso a su trato.
Había nacido en Santa Cruz de Tenerife, el 12 de mayo de 1898, hijo del general de Artillería  don Guillermo Camacho, y de doña María del Carmen Pérez Galdós y Ciria, sobrina de don Benito. En la capital tinerfeña realizó sus pri­meros estudios, en los P.P. del Corazón de María, «los padri­tos», como el gustaba llamarles. Después, a la muerte de su abuelo materno el teniente general don Ignacio Pérez Galdós, la familia se trasladó a Las Palmas, y allí, en el Colegio de San Agustín, termi­nó su bachillerato, con califica­ción de sobresaliente.
Con dieciocho años ingresó en la Academia de Infantería de Toledo; durante esa época pasó muchas de sus vacaciones en Madrid, donde trató familiarmen­te a su tío abuelo don Benito Pérez Galdós, por entonces escritor consagrado y famoso. En 1919 recibió el despacho de alférez y realizó su bautismo de guerra par­ticipando en acciones tan impor­tantes como el desembarco de Alhucemas.
Fue en 1928 cuando alcanzó el empleo de capitán, e ingresó pos­teriormente en la Escuela Superior de Guerra, obteniendo en ella el diploma de Estado Mayor. En el Regimiento de Artillería de Las Palmas realizó las prácticas regla­mentarias, para ser destinado más tarde al Protectorado de Marrue­cos. Una grave lesión, en acto de servicio, le motivó la amputación de su pierna derecha, y la separa­ción del Ejército; antes pasó un corto período en el Servicio Topo­gráfico Militar, del que fue retira­do, ingresando entonces en el Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria. Con ocasión de nuestra Guerra Civil (1936-39) volvió a prestar servicios auxilia­res en el Estado Mayor del Gobierno Militar de Las Palmas.
Después de nuestra contienda, deseoso de completar su forma­ción humanística, inició estudios superiores en la Facultad de Filo­sofía y Letras de la Universidad de La Laguna, concluidos brillante­mente en 1944. Ejerció después como profesor de Historia, Filo­sofía y Lenguas Clásicas, en la capital de la provincia oriental, en los colegios masculinos de San Antonio de Padua, San Ignacio de Loyola, Viera y Clavijo, este últi­mo dirigido por el inolvidable genealogista don Pedro Cúllen del Castillo; y en los femeninos del Sagrado Corazón, y de las Tere­sianas, en ellos trabajó hasta su jubilación, dejando en sus alum­nos un excelente recuerdo como pedagogo.
Don Guillermo había casado en Barcelona, en 1935, con la dis­tinguida dama catalana doña Pilar de Alós y Fontcuberta, hija de los marqueses de Dou. De ellos proceden doña Concepción, fallecida en 1989; doña María del Carmen, casada con don Juan Domingo Jiménez Fregel; y doña Mercedes, licenciada en Historia, esposa de don Manuel Sarmiento Peñate.
Camacho fue escritor eminen­te, que comprendió las aspiracio­nes de su tiempo y se unió a los más auténticos intereses de su tierra; investigador capaz, y autor de buenos trabajos periodísticos, además de elocuente conferen­ciante; tuvo la amabilidad, para el que escribe estas líneas, de hacerle una magistral presentación de su libro «Las familias de Chaves y Montañés de Tenerife», en 1990. Su prosa es erudita, espontánea y clara, proyectan la imagen de un individuo sincero e inteligente, pleno de equilibrio moral y de autodominio, pero por encima de todo son los trabajos de un fervo­roso creyente. Nunca participó activamente en la vida pública, pero en privado dio testimonio de sus opiniones que eran las de un hombre prudente y tolerante, siempre fiel a sus convicciones monárquicas y liberales.
Poseyó don Guillermo nume­rosas distinciones y condecoracio­nes, así la Cruz y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermene­gildo; dos Cruces Rojas al Mérito Militar en Campaña; fue Hijos­dalgo a Fuero de España; de la Noble Esclavitudde San Juan Evangelista, de La Laguna; Hijo Adoptivo de la Villa de Los Rea­lejos, municipio que perpetúa su nombre en una de sus más carac­terísticas vías públicas, cercana a la Hacienda de los Príncipes, que en vida fue su residencia realejera.
Su conocimiento fue para mí continua enseñanza y fuente de armonía, porque como afirma Michel Yquen de Montaigne (1533-1592) «La relación y correspondencia la crean las amis­tades verdaderas y perfectas».
Nuestros temperamentos afines, su desinterés y llaneza, propicia­ron el mutuo entendimiento, así como lo intachable y generoso de su afecto.
Montaigne también dijo que: «El último extremo de la perfec­ción en las relaciones que ligan a los seres humanos, reside en la amistad; por lo general, todas las simpatías que el amor, el interés y la necesidad privada o pública for­jan y sostienen, son tanto menos generosas, tanto menos amistades, cuanto que a ellas se unen otros fines distintos a los de la amistad considerada en sí misma».
En fin, volviendo al principio, digo que Dios concedió a este sin­gular canario larga vida, este hombre que supo hermanar en su amor nuestras dos provincias, siempre enraizados y conocedor de ellas, gozó hasta el último ins­tante de una esplendida luz men­tal; envidiable conversación amena y erudita.
Campechano y afable, para con todos; la muerte se llevó con él una parte de nuestra memoria colecti­va, y aunque su magisterio perma­nece en sus escritos, desconsuela su ausencia. Pero nos conforta la esperanza del creyente, y el pensa­miento de aquella frase, tan repe­tida por él, «Dios es sobre todo un padre amante», y en esa seguri­dad, estoy seguro, habrá acogido Dios el alma de este varón de vir­tud que en vida fue Guillermo Camacho….”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EL INFANTIL IBERIA DE LA OROTAVA DÉCADA DE LOS AÑOS SESENTA DEL SIGLO XX (II)



Esta fotografía del Infantil Iberia de fútbol de la Villa de La Orotava, en la temporada 1966 – 1967, a la orden del recordado monitor futbolero de la Villa Juan Rodríguez Villar (fallecido muy joven), sustituía a su maestro y fundador de la cadena del Iberia en la Villa; Sebastián Hernández Lorenzo (don Chano).
La Toma está realizada en el Estadio municipal de Icod de Los Vinos “El Molino”. De izquierda a derecha de arriba abajo; Pedro Valencia (fallecido), (+), Felipe Martín (internacional con la roja, entonces en la selección Juvenil primero y posterior en la Absoluta), Fariña, Chanito, Jesús González, José Antonio (Perdomero de Pago de Higa), Domingo Burgos, Esteban, Toño, Sanabria, Santiago y Eduardo Gadella.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL