jueves, 31 de marzo de 2016

ALBERTO QUINTERO EN EL RECUERDO



Fotografía que remitió el amigo desde la infancia de La Villa de La Orotava; José Delgado Álbelo, referente a una visita que realizó a la Octava Isla (Venezuela) en la década de los setenta del siglo XX, fotografiándose con un querido matrimonio natural de La Villa de La Orotava; Alberto Quintero Santos y Andrea Ribero.
Esta panorámica es la única que tengo del recordado e inolvidable Alberto Quintero, que conocí desde mi infancia en el Llano de San Sebastián de la Villa de La Orotava, donde trabajaba de herrero conjuntamente con su padre Toribio Quintero Hernández, y regentaban un surtidor de gasolina.
Entonces era curioso coordinar la venta de la gasolina con un herrería, no recuerdo accidente de mucha cota, pero es verdad, que en un mes de Agosto del final de los años cincuenta del siglo XX, cuando regresábamos de la playa de Martiánez del Puerto de la Cruz, al llegar en la Guagua a la altura de la Avenida de José Antonio (actual Canarias), observamos a un gentío de almas humanas que se desplazaba calle abajo por la del Calvario, anunciando que un surtidor se había prendido fuego. En principio pensé en la estación de mi padre Juan Álvarez Díaz que estaba en el lado opuesto a la de don Toribio Quintero Hernández, pero cuando llegamos a casa vimos que era la del mencionado. El surtido ardía por su parte superior, mientras que los voluntarios intentaban sofocarlo con los pocos medios existentes en aquella época.
A pesar que conocí a Alberto Quintero Santos siendo niño, antes de zarpar para Venezuela, me han contado muchísimas anécdotas de él, puesto que se caracterizaba de un hombre, alegre, jovial, con mucho humor y mucha anécdota. Parece con todo mis respetos que no era hermano de sus hermanos, ni hijo de su padre por la forma de ser y de vivir.
Me cuentan, que un día se acercó por la gasolinera Agapito Regalado Cairós (hombre campechano y callejero), le gastó una broma colgándole un ratón en su espalda. Al lado de la herrería vivió con su familia en un cuartito (como se vivía en aquellos años) el portuense Pedro Cruz que conocíamos por “Pedro El Chatarra”, puesto que se dedicaba a recoger y vender chatarras de entonces, tenía un Burro, un día que lo apaleaba por fuera de la herrería, Alberto le dio agua con sal de fruta, el pobre animal se fue de disentería.  Ese mismo animal en otra ocasión lo llevó al dormitorio de un vecino de la calle Verde (actual Nicandro González Borges), que dormía la siesta en su casa, despertándose apresuradamente. Otro día cuando venían de Santa Cruz en el coche del taxista pirata orotavense “Polegre”, hicieron estación en la Victoria de Acentejo, le regalaron un cochino, que trajeron en el mismo automóvil para La Orotava, pero al Pasar por la caseta del Fielato, vistió al cochino con un sombrero y una americana. Con tanta suerte que al pasar la inspección uno de los verificadores de turno  le digo a su compañero, te fijaste, la cara de cochino que llevaba aquel.  Y así tantas, que disfrutaban todos los amigos que coincidían con sus vivencias.
Como le vemos en la foto, casó con la orotavense Andrea Ribero hija de un buen músico de la Banda Municipal de La Orotava, que vivían en el ex convento dominico de San Benito, que fue premiado por el general Franco por tener una gran familia numerosa. Ambos fallecieron en Venezuela.
Sirvan estas palabras de recuerdo a un hombre que en su juventud, hacía revivir a todos sus amigos, y a muchos orotavenses de todo corazón y que en Venezuela siguió con su humor de siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

LA TRISTE Y DURA VIDA DE DON INOCENCIO SOSA HERNÁNDEZ (II)



Fotografía referente a una caricatura a tinta china del amigo del Puerto de la Cruz; Melecio Hernández Pérez, alumno de don Inocencio Sosa Hernández.

Nacido el 5 de enero de 1895, Natural de La Orotava (Tenerife). Empadronado en La Orotava desde 1904 a 1924, año en que traslada su residencia al Puerto de La Cruz. Profesión declarada en padrón municipal: contable. También daba clases, actuando como maestro sin título oficial.
En 1921 Inocencio Sosa Hernández es Secretario del Centro Instructivo Obrero de La Orotava, en el cual Lucio Illada Quintero desempeñaba el cargo de Contador. El 1º de mayo de 1921 es celebrado en el Puerto de La Cruz, asistiendo junto a los afiliados de la Federación Obrera del Valle de la Orotava, los de la Federación Obrera de La Laguna. En el mitin intervinieron Luís Rodríguez Figueroa, T. Hernández, Manuel González Pérez, Lucio Illada Quintero, Inocencio Sosa Hernández, y una mujer: Isabel González, que sería famosa con su seudónimo literario Azucena Roja.
En enero de 1922, se unifican la Agrupación Socialista y la Juventud socialista del Puerto de la Cruz, bajo la presidencia de Aurelio Perdigón Méndez, (casado con Isabel González «Azucena Roja»)
La Federación Obrera del Puerto de la Cruz decide presentar una candidatura de siete componentes a las elecciones municipales de 1922. En virtud de la aplicación del artículo 29 de la Ley Electoral, al ser la única candidatura presentada, resultó proclamada, sin que fuera necesaria votación electoral.
El 4 de abril de 1922 se constituye el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, siendo elegido alcalde Martín Pérez Trujillo. En el mitin de 1º de mayo de ese año 1922, celebrado en La Orotava, organizado por el Centro Instructivo Obrero, intervienen Inocencio Sosa Hernández, Luís Rodríguez Figueroa, Benigno Mascareño y Francisco Palacios.
En 1931 Inocencio Sosa Hernández contrae matrimonio con Juana Galloway Ruiz, en la parroquia de Nª Sª de la Peña de Francia., del Puerto de la Cruz.
El 14 de abril de 1931 es proclamada la Segunda República Española. En diciembre de 1931, en el Hotel Santa Catalina de la ciudad de Las Palmas, en Gran Canaria, se celebra el Congreso Regional Obrero. Entre los asistentes procedentes de Tenerife se encuentra Inocencio Sosa Hernández por el Puerto de La Cruz y Lucio Illada Quintero de la Orotava.
En 1932 se constituye la Federación Insular Socialista, presidida por Augusto Cuevas Pinto, presidente simultáneo de la Federación Obrera y la Agrupación Socialista de Garachico. Formando parte de la dirección de esta Federación Insular Socialista, también estaban: Inocencio Sosa Hernández, por el Puerto de la Cruz, Lucio Illada Quintero por la Orotava y Pedro García Cabrera por Santa Cruz.
En 1935, el matrimonio Sosa-Galloway tiene una hija, a la que imponen el nombre de Carmen Sosa Galloway. El 17 de julio de 1936, en Melilla, se inicia la sublevación militar contra la República, en el seno del Ejército de África.
El 18 de julio de 1936 se suman a la sublevación las guarniciones de Canarias con éxito, y también muchas guarniciones peninsulares.
Ha comenzado la guerra fratricida. Inocencio Sosa Hernández tiene 41 años. Ingresado en la Prisión Militar Flotante de Tenerife. En agosto de 1936 es trasladado al Sahara, destacamento de la Agüera. Inocencio Sosa Hernández es acusado de los delitos de Excitación a la rebelión y Reunión Ilegal. Causa 56/36, Consejo de Guerra Ordinario celebrado el 22 de febrero de 1937, en la plaza de Santa Cruz de Tenerife.
Condenado a 11 años, 8 meses y un día, de los cuales 10 años son de prisión mayor por el primer delito, Excitación a la rebelión.
En la RECTIFICACIÓN ANUAL DEL PADRÓN DE HABITANTES CORRESPONDIENTE AL AÑO de1937, dentro de la Sección XIII, Sexto Distrito, se recogen las ALTAS como domiciliados de los Varones Transeúntes con residencia transitoria en esta, menos de seis meses desde el 1º de enero al día 31 de diciembre de 1937. Dicha Rectificación está fechada en Santa Cruz de Tenerife el 25 de marzo de 1938, siendo avalada por la firma del Secretario Municipal Hipólito Fumagallo Medina, y el Vº Bº del Alcalde Eusebio Ramos.
En el último folio de esta sección figura anotado Inocencio Sosa Hernández, del cual se hacen constar estos datos: Nombre y apellidos Inocencio Sosa Hernández, Fecha de nacimiento 5 Enero 1895, Naturaleza, Pueblo, Provincia, Orotava, Tenerife, Estado C, Profesión Panadero, Tiempo de residencia 15 meses, Calle o sitio en que habita Prisión M Flotante, ¿Sabe leer? Si
¿Sabe escribir? Si, En otros documentos militares, se hace constar que Inocencio Sosa Hernández era de profesión contable.
En la línea siguiente del Padrón figura José Sierra Ramos de profesión contable. Todo indica que debe haber un error de anotación, bien del agente censal, o del funcionario que transcribió las anotaciones de dicho agente al libro del Padrón.
Inocencio Sosa estuvo en el penal de Gando, después de finalizada la guerra fratricida. La hija Carmen, nacida en 1935, recordando algo recibido mediante transmisión oral de una tía hermana de su madre, manifiesta que su padre había sido detenido al principio de la guerra civil. Que estuvo en la Prisión de Fyffes, y en las prisiones flotantes. Que en cierto momento se le dio por fallecido (por lo visto al confundirlo con algún primo suyo). Que posteriormente, cuando ella tenía entre 5 y 6 años, con su tía y su madre estuvo visitando a su padre, en la prisión de Gando, en Gran Canaria. Este es el único recuerdo que conserva de haber visto a su padre Inocencio Sosa Hernández.
Asimismo recuerda que cuando se hablaba de su padre, también era mencionada un pariente suyo (primo por lo visto), llamado Florencio Sosa. Debe referirse a Florencio Sosa Acevedo, el socialista devenido posteriormente en comunista, que resultaría elegido diputado en las elecciones de febrero de 1936, dentro de la candidatura ganadora del Frente Popular. Como consecuencia del infortunio familiar padecido por la guerra civil, la hija quedaría alejada del contacto familiar con los parientes de su padre.
En la caja 6613 el AIMC he encontrado un documento en el cual David Galloway Ruiz, Alférez Honorario, declara que en el transcurso del Glorioso Alzamiento Nacional, prestó cuantos servicios le fueron ordenados poniendo en ello el más cálido de sus entusiasmos por la Causa y mejor voluntad al servicio de los altos intereses de la Patria y del Ejército. Su jefe inmediato informa que dicho oficial en todo tiempo puso a contribución gran voluntad, reconocido entusiasmo por la Causa y ejemplar espíritu de disciplina y subordinación, En este documento, tanto la declaración como el Informe están fechados en Santa Cruz de Tenerife, 29 de de Octubre de 1939.- Año de la Victoria.
El 22 de junio de 1938, la Comisión Provincial de Incautación de Bienes dictamina que es responsable civil de CIEN MIL PESETAS, que satisfará con sus bienes si los hubiere o cuando se les encontraren. ¿Como podía este modesto trabajador hacer frente al pago de tamaña cantidad? ¡CIEN MIL PESETAS DE 1938!
Inocencio Sosa Hernández, enfermo de tuberculosis, es puesto en libertad provisional en 1941 (¿11 de octubre?).
Cuando retornó a la Orotava, quiso recuperar a su hija única Mª del Carmen Sosa Galloway. Acudió a casa de Don José Dorta, padre del maestro Juan Dorta, con el cual había rehecho la presunta viuda Juana Galloway. Don José Dorta le informó que su hija Carmita estaba en perfecto estado, y muy bien cuidada por su madre Juana y Juan. Era una situación delicadísima, porque en aquellos tiempos tal comportamiento era objeto de censura moral y social. Una de las tantas consecuencias nefastas de la guerra. Mujeres forzosamente abandonadas, sin noticias de sus esposos, desamparadas, con o sin hijos, hubieron de buscar amparo en brazos de otros hombres, o fueron víctimas sexuales propiciatorias de otros hombres que se aprovecharon de la necesidad para satisfacer sus apetitos. En nuestra lengua canaria existían términos despectivos para calificar esas situaciones: arrimados, querindangos, acotejados, etc. El caso de Juan y Juana, fue un caso de amor sobrevenido, constituyendo una pareja sólida y consolidada, que sería legalizada después del 21 de marzo de 1949, proporcionando un lugar confortable a la niña Carmita. Con el tiempo Carmen Sosa Galloway, conocida en La Palma por sus amigos y conocidos como Carmita Dorta Galloway, se casaría con Miguel Cadenas de Llano y Aguilar-Tablada, viviendo en La Laguna (Tenerife).
Inocencio Sosa Hernández falleció en La Orotava el 21 de marzo de 1949, en la casa del número 24 de la antigua calle de La Hoya, vía conocida hoy como Hermano Apolinar.
El 30 de octubre de 1984 el Ayuntamiento de La Orotava decidió sobre una terna de nombres presentada para denominar a dos Colegios Públicos de la Villa. La terna estaba constituida por Sabino Berthelot, Leoncio Estévez Luís e Inocencio Sosa Hernández. Leoncio Estévez Luís sería asignado al Centro Público de la zona de La Florida. El nombre de Inocencio Sosa Hernández fue impuesto al Centro Público del barrio de San Antonio.
Del Archivo Municipal de La Orotava es esta comunicación: Que en los Padrones de Habitantes Inocencio Sosa Hernández aparece en el período de 1904- 1924 y de 1941-1949. Naciendo a finales del siglo XIX y falleciendo en 1949. El domicilio es C/Hermano Apolinar, nº 27 (Antigua Calle la Hoya) donde según tradición oral ejerció como maestro sin titulación, apareciendo como profesión en los Padrones de Habitantes la de contable.
En la serie de las Actas del Pleno, en la sesión ordinaria celebrada el veinticinco de agosto de 1981 se adoptó, el siguiente acuerdo: "Ante la inminente apertura del nuevo Centro escolar ubicado en el barrio de San Antonio para el próximo curso escolar 1.981-82, la presidencia de dicha Comisión expone la necesidad de proceder a la propuesta de denominación de este nuevo Centro, sugiriendo a tal efecto el nombre del ilustre investigador Sabino Berthelot. Por su parte Doña Cristina Quirina Hernández Díaz, propone que el nuevo Centro lleve el nombre de Leoncio Estévez Luís, en atención a la gran labor cultural desarrollada en esta localidad por este afamado orotavense, y Doña Carmen Delgado Expósito, sugiere asimismo el nombre de Don Inocencio Sosa Hernández, en reconocimiento del gran esfuerzo que realizó en pro de la educación. A la vista de estas dos ultimas propuestas, la Presidencia retira la sugerencia efectuada por la misma; acordando la Comisión. Finalmente proponer al Excmo. Ayuntamiento Pleno la adopción de acuerdo para denominar el nuevo Centro de San Antonio, bien con el nombre de "LEONCIO ESTEVEZ LUIS" o "INOCENCIO SOSA HERNANDEZ".
Abierto el turno de intervenciones por Don Vicente Miranda Hernández, se propone que sea elegido el nombre de LEONCIO ESTEVEZ LUIS, por Don Domingo Domínguez se manifiesta que si se pudieran escoger los dos nombres propuestos para el citado Centro quizás sería lo más conveniente, porque ambos fueron importantes hombres de la cultura de La Orotava.
Por Don Rafael Hernández Correa, se manifiesta que LEONCIO ESTEVEZ LUIS, hizo más por la Orotava que INOCENCIO SOSA HERNÁNDEZ, pues aunque ambos eran hombres de valía el segundo se marchó pronto a residicir al Puerto de la Cruz y no desarrollo tanta labor en beneficio de La Orotava. Por Don Juan Gómez, se manifiesta que como habrá otros colegios se puede poner un nombre al que se trata y reservar el otro para el otro colegio. Por Don Juan Acosta Rivero, en nombre de su grupo dice que le hubiere agradado más que se hubiera propuesto un solo candidato y que votar a nombre de DON LEONCIO ESTEVEZ LUIS, acordándose en definitiva dar a dicho colegio el nombre de LEONCIO ESTEVEZ LUIS, y tener en cuenta para una próxima ocasión el nombre de INOCENCIO SOSA HERNÁNDEZ.
Posteriormente en sesión del pleno de 30 de octubre de 1984 se aprueba la siguiente propuesta: Visto los escritos que remiten los Sres. Directores de Los Colegio de San Antonio y La Florida, transcribiendo sendos acuerdos del Consejo de Dirección de los expresados Centros Docentes, favorables a la denominación propuesta por este Ayuntamiento en el sentido de denominar al Colegio de la Florida "LEONCIO ESTEVEZ LUIS" y al de San Antonio "INOCENCIO SOSA HERNÁNDEZ",y oídas las aclaraciones respecto a los orígenes de ambas denominaciones que formula el Sr. Presidente de dicha Comisión Don Vicente Miranda Hernández, se acordó por unanimidad de conformidad con la citada propuesta, aprobar las referida denominaciones para los citados Centros Escolares, y que en adelante, y a propuesta de la Presidencia, sea la Comisión de Cultura y Deportes la que inicie tales expedientes." Para cualquier otra información o si quiere consultar la documentación original puede pasar por el Archivo Municipal situado en la C/ San Sebastián, Nº 1 de 8.30 a 14.00 h.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

CARLOS ARGÜELLES GARCÍA EN EL RECUERSO



El 31 de marzo del 2010, un miércoles Santos con la Humildad y Paciencia en las calles de La Orotava, nos dijo adiós definitivamente un amigo de mi casa, de casa de mi madre en la calle El Calvario de La Orotava número (ya desaparecida), tenía 85 años, era oriundo de la isla caribeña de Cuba pues había nacido allí, vivía en la calle Los Tostones (León) de la Villa de La Orotava con su madre en una casa terrera que aún se conserva donde tenía la barbería Agustín “El Gigante”.
Amigo de casa de mi madre, allí enamoró muchísimos años con la que iba a ser su esposa Lucía Pacheco López que todos conocíamos por Chía, ayudaba como maestra auxiliar a doña Lucía Mesa en su escuela de la misma calle El Calvario, me sacaban de niño a mi y a mis hermanas, ayudó a morir a mi abuelo materno Bruno Abréu Rodríguez, trabajó toda su vida como técnico administrativo en la Gestoría de don Pedro Hernández Méndez el gran alfombrista de la plaza del Ayuntamiento, estudió comercio en las escuelas profesionales de Comercio  Santa Cruz de Tenerife, en el edificio neoclásico donado a la ciudad por Imeldo Serís, también hizo sus pinitos como locutor deportivo en la desaparecida emisora Local “La Voz del Valle”. Al final de su vida laboral, trabajó en el Ayuntamiento de la Orotava de encargado del Campo Santo, en ese tiempo se quemó la portada de la capilla del mencionado lugar, portada que fue del templo del Convento de San José de las Monjas Claras, demolido al final del siglo XIX para edificar en su lugar el Edificio actual del Ayuntamiento, la plaza y la Hijuela del Jardín Botánico.
Fue árbitro de futbol, muchísimos problemas le ocasionaron los futboleros  en esos terribles campos de tierra de aquella época dorada del fútbol regional. Fue concejal del Ayuntamiento de la Orotava con don Juan Antonio Jiménez González de Alcalde, era el locutor preferido para la presentación de los disfraces infantiles el domingo de carnaval, la presentación de las candidatas a las fiestas mayores de la Orotava en las recordadas verbenas populares de la plaza del Ayuntamiento.
Donde más sonaba su voz en las carreras de ciclistas del viernes por la tarde en las fiestas patronales de la Orotava, en la que destacaban los corredores, Fernando, hermanos Quintero, Vidal, Domingo, Miguel Ángel todo ellos de este terruño, donde realizaban impresionantes metas de montaña por la subida de San Francisco.
También colaboró en el festival folklórico regional que se celebraba los sábados por la noche después de la subida de los Santo Patrono San Isidro y Santa María de la Cabeza, donde participaban grupos de coros y danzas de la Sección Femenina de todas las regiones de España.
Participó como contertulio en cincos programas en una emisora local de Televisión en el programa que dignamente dirigía un servido, dos programas dedicados a la desaparecida VOZ DEL VALLE, y otros tres de bares que ya son historia en la Villa; El Bar Fariña, El Kiosco de la Plaza de la Alameda y El Bar Parada. Tenía en perspectivas varios programas más para la televisión local, pero se enfermó y de su casa nunca más salió, solamente lo hizo a recoger su homenaje en el Club de Mayores de La Orotava, en el que había sido durante años su secretario.
Su voz era disonante y deslumbrante, en las retrasmisiones deportiva de LA VOZ DEL VALLE, se le reconocía como un Matías Prats de la Villa y así lo menciona el contertulio, ex alcalde y amigo portuense Salvador García Llanos “SE APAGÓ LA VOZ DEPORTIVA DE ARGÜELLE”.
Carlos llegué tarde a tu entierro, la noticia me llegó a última hora, por lo que tuve que correr por la calle de La Carrera hacía el Campo Santo villero, para darte el último adiós, no pude ver y compartir tu despedida con tu desconsolada esposa Lucía (Chía), que de verdad siempre te quería y siempre estuvo a tu lado.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

DON JOSÉ ANTONIO TAVÍO AFONSO



Del libro de Domingo de Laguna “Personajes en la vida de Canarias”. De procedencia chasnero agricultor y pionero del turismo en el Sur de Tenerife.
He aquí uno de los hombres más vinculados al progreso de la isla de Tenerife: don José Antonio Tavío y Alfonso. Nacido en el año 1.907, de familia de agricultores del sur tinerfeño, se formó en este cam­po, heredando la sapiencia y el tesón de sus progenitores, constituyén­dose rápidamente en un bastión que había de dar para su tierra tinerfe­ña hasta lo imposible.
Prueba de ello es que, al afincarse definitivamente en las tierras de su querido sur tinerfeño (que un elevado porcentaje de su progreso se lo debe a él), inmediatamente puso en marcha sus planes que ya venía tra­bajando con ávida inteligencia para dar a la isla una nueva vida, un nuevo camino a recorrer que, rápidamente, vislumbrase el presente y porvenir de esta prometedora zona de la isla del Teide, a la que dio su vida en cuerpo y alma.
Fue realizador de los primeros cultivos de tomate en el sur de su isla, logrando que sus marcas contaran con prestigio internacional. Lu­chó por la canalización de las aguas para que las tierras sureñas fuesen fructíferas a los planes prodigiosos que' su honrado trabajo buscaba para el bien común. Un amplio equipo de hombres de toda la isla, que trabajaban con la misma ilusión que él por este progreso, se vieron res­paldados con su concepto de lo social, al crearles hogares, escuelas, ci­nes; siempre procurando de que el trabajo se viese compensado con el espíritu cristiano de un hogar acorde con la vida ansiada.
A las zonas de cultivo se unió su visión de que en el sur de Teneri­fe estaba uno de los horizontes con más porvenir turístico no sólo de la isla sino, incluso, de toda la nación: empezó por crear sus famosas fá­bricas de bloques, vibrados y cerámica, de gran raigambre en Canarias, llevándole luego a ser el pionero, el número uno en el desarrollo de la zona sur de la isla del Teide. Impuso en la planificación, por condición propia y valiosísima, que el paisaje, la forma de ser, la manera de cons­truir, nuestros gustos, nuestra artesanía, nuestra arquitectura, tipismo, tenían que ser respetados; era su poderoso defensor y 10 predicó con el ejemplo hasta el final de su obra y sus días...Un hombre tremendamen­te humano, sencillo y enormemente trabajador.
Empezó por la zona de Los Cristianos ("El Coronel") Arona y lue­go la internacional Costa del Silencio ("Tenbel"), su gran obra, con la que el indiscutible interés turístico tinerfeño alcanzó en pocos años el máximo poder de atracción para el turismo mundial.
Prosiguió con otros complejos turísticos fabulosos: Chayofa de Los Cristianos y Chayofa de La Camella, Santa Marta, Santa Ana, etc.
Esto...y mucho más que no cabe enumerar en tan corto espacio biográfico de una vida y obra ejemplar, deja bien claro la competen­cia, tesón, capacidad de trabajo e iniciativas de este gran hombre que no ha recibido el premio justo que la isla, la nación le deben: la Medalla de Oro al Mérito Turístico. ¿Para cuándo...?
En vida contrajo matrimonio con la distinguida señora doña Cándida Peña Bello. Fruto de este enlace nacieron, cinco hijos: José Carlos, María Victoria, Antonio, Luís y Ricardo Tavío Peña.
Un hombre sincero y abierto al diálogo, trabajador tesonero, gene­roso y siempre pendiente del bien social del prójimo colaborador.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL