miércoles, 31 de agosto de 2016

DOMINGO MARTÍN MACHADO, ARTESANO DE INSTRUMENTOS DE CUERDA Y PERCUSIÓN



Agradecer a su hijo Domingo Martín González y familia, folclorista y auxiliar de farmacia de La Villa de La Orotava, que me facilitó amablemente el currículo biográfico de su querido padre Domingo Martín Machado.
Nacido en La Villa de La Orotava el cuatro de agosto de 1929 y dedicado en un su juventud al trabajo de agricultura, galerías y encofrado de canales. Es en este último trabajo, aproximadamente a sus 18 años, cuando conoce a Don Domingo “El Majorero” afincado en el Barrio El   Rincón en el municipio de la Orotava, que en sus ratos libres se dedicaba a fabricar timples y guitarras, y le transmite el interés por la artesanía tradicional del timple, y se dispone con los medios que en ese momento disponía a intentar elaborar su primer timple.
En el año 1954 emigra a Venezuela. Durante su permanencia en este país se dedica a la construcción dejando de lado la artesanía,  la cual retoma sobre el año 1975 ya retornado de nuevo a la isla.
Empieza a desarrollar su trabajo de artesano en sus ratos libres y poco a poco va perfeccionándose en esta tarea y comienza a asistir a ferias de artesanía desde el inicio de la famosa feria de artesanía de la Guancha, siguiendo por todas las ferias municipales y participando desde la primera feria de Pinolere.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



ANTONIO, PEPE. Y DOMINGO



El amigo del Puerto de la Cruz Antonio Ortiz, remitió entonces esta recordada fotografía, de la época de las vacas gordas del socialismo portuense.
Final de los años setenta y principio de los ochenta del siglo XX, la casa de la juventud portuense en la esquina de las calles Pérez Zamora y Puerto Viejo, era un vivero de la juventud del Puerto de la Cruz, que luchaban por solidarizar el Ayuntamiento con el pueblo llano.
En ese tiempo apareció un mito, un galán, un caballero, que dio todo por su pueblo y por su provincia, e incluso su vida en aquel lamentable suceso en la isla Colombina de la Gomera. Francisco Afonso Carrillo (Paco), un gran amigo desde la infancia, un gran romero a por San Isidro y un sobresaliente portuense para sus gentes.
En la panorámica, se refleja la sonrisa de los que trabajaban a la sombre del gran Paco Afonso; Antonio Ortiz, Pepe Afonso (su hermano) y Domingo Perrera.
Dándole vuelta al horizonte, me pregunto, el por qué no se repitió lo de los hermanos Kennedy norteamericanos, el por qué no sustituyó Pepe a su hermano Paco en la obra SOCIAL que habían iniciado. Ahora tienen a su hijo Aarón, para continuarla.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

ACCIDENTES Y SECUELAS



Artículo que remitió entonces el amigo desde la infancia de La Villa de La Orotava; EVARISTO FUENTES MELIÁN, aparejador jubilado, Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de la Laguna, “Espectador”.
Un artículo escrito sobre el accidente en una avioneta del también amigo desde la infancia en la calle El Calvario de La Orotava Juan José Arencibia (fallecido), que titula “ACCIDENTES Y SECUELAS”, publicado “valle de lágrimas”, La OPinión de Tenerife ocho de Febrero del 2009: “…A raíz del reciente (2009) accidente de una avioneta en el monte de La Orotava, me acordé de que en 1960 un amigo mío, Juan José, con una avioneta del Aéreo Club, cayó a tierra de modo similar, entre nubes, en unos andurriales entre Bajamar y Las Mercedes.
El primer avión caza de guerra, de propulsión a chorro, que atravesó los cielos de Santa Cruz sobre la plaza Weyler fue a principios del verano de 1955. Y el primer helicóptero que violó varias veces los tranquilos cielos del Valle de La Orotava lo hizo también en 1955, en el mes de octubre. Una de las veces se posó en la arena de la playa de Martiánez, invitó a subir a una señorita bañista, ésta aceptó, le dio un voltio por los azulados cielos de los alrededores y la trajo de nuevo a la playa. Yo fui testigo. Hoy aquella señorita es abuela.
Empecé a coger miedo a volar cuando iba por motivos de trabajo (1973-1976) al aeropuerto de El Hierro, antes de la ampliación de la pista. Fui un par de veces con un compañero, Andrés, y nos daba tanto erote (miedo, en idioma "canario antiguo") que, cuando el avión foker maniobraba en curva para desviarse de la montaña ubicada delante mismo de la cabecera oeste de la pista herreña, nos inclinábamos instintivamente para un lado, como si fuera una clase de práctica de lo que nos había enseñado el profe de Mecánica respecto de las fuerzas centrífuga y centrípeta. Pero el miedo se convirtió en pánico funcional cagalitroso (ustedes me entienden) el día en que una azafata nos dijo que, según el argot de los pilotos, en El Hierro había que botarse, ¡dejar caer el avión! Al poco tiempo tuve que ir a Madrid y fui en barco hasta Algeciras y, como tenía prisa, desde allí cogí un taxi hasta la capital.
Recuerdo otros accidentes con secuelas: Un avión DC-6B (cuatro hélices), que traía al CD Málaga, se quedó corto y aterrizó a la altura de donde hoy está el Padre Anchieta. Fue el sábado 29 de septiembre de 1956, antes de la obra de prolongación de la pista. Pasajeros y tripulantes sobrevivieron todos. El partido de segunda Tenerife-Málaga se atrasó dos días, pero los del Málaga -averigüe usted el motivo- dieron más leña que un palo a una estera. Hubo otro accidente en mayo de 1965: un Super Constellation (cuatro hélices como el DC-4, pero algo más rápido) aterrizó con niebla contra una máquina que estaba trabajando en las obras de ampliación de la pista. Hubo muertos y supervivientes. Una de las fallecidas, María Corina, regresaba de Madrid, de comprar cosas del ajuar de su boda. También se accidentó un DC-3 (dos hélices), que amerizó junto a la costa de El Sauzal, en septiembre de 1966. Uno de los pasajeros, Fernando, trabajó después conmigo. Caminaba lentamente y se le notaba algo de tartamudez. ¿Fueron secuelas del accidente?...”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

DIEZ PANADERÍAS TRADICIONALES



Las diez panaderías tradicionales con las que cuenta La Villa de La Orotava, alguna de ellas con una antigüedad superior a los cien años, han recibido el VIII Premio Artesanía y Patrimonio Villa de La Orotava, según ha estimado por unanimidad la comisión de Educación y Cultura.
Dos de los establecimientos han sido testigos de tres siglos, ya que fueron fundados a finales del XIX. Fueron coetáneos de la pérdida de las últimas colonias, de los sucesivos regímenes políticos de España, de la Guerra Civil y de las dos guerras mundiales, entre otros hechos trascendentes. Se trata de Panadería Valladares, fundada en 1898 por Constanza Valladares cuando comenzó a fabricar pan y tortas de manteca en Pino Alto, un paraje desde el que se aprecia la totalidad del Valle. Y Panadería Los Núñez, que data también de finales del siglo XIX. Además de pan y tortas de manteca, elaboraban tortas de millo en el mismo emplazamiento en el que hoy en día sigue estando la panadería, en la Villa Arriba.
A las dos anteriores se suman Panadería Santiago Bautista, fundada hace aproximadamente un siglo en la zona de La Piedad; Panadería Barroso, que abrió sus puertas en 1926 en Los Altos de la Orotava y fue la única en la zona durante mucho tiempo; Panadería León, que comenzó a hacer pan en 1946, una labor que se ha ido transmitiendo de generación en generación; Panadería Jovita, en la calle La Magnolia y data de 1947; Panadería Hernández Machado, fundada en 1946, y regentada en la actualidad por los seis hijos varones del fundador; Panadería Páez Mesa, famosa por los rosquetes rellenos de dulce de guayabo, fue creada en 1948; Panadería El Valle, de 1960 y cuya fundadora, Margarita González, creció entre sacos de harina y horneadas de pan; y Panadería Marrero, que tiene su origen en el año 1966, en el barrio Bebedero.
La amiga desde la juventud de la Villa de La Orotava, residente en Santa Cruz de Tenerife, María Luz Rodríguez González remitió entonces estas notas: “…También fue muy antigua la panadería de Ramón Hernández, una pequeña panadería en la calle Doctor González, subiendo hacia La Piedad en la Villa Arriba, a Ramón le ayudaban su madre y su tía, a la muerte de estas Ramón se busco un ayudante.  …”
La amiga desde la juventud de la Villa de La Orotava, María Juana de La Rosa Hernández remitió entonces estas notas: “…Si la panadería de Pilar, Ramón hijo de doña Carmen y con ellos trabajaba Vidal, cuando venia el día de San Juan me hacia un pan en forma de muñeco y mi abuela lo ponía en la silla que adornaba con frutas y verduras, cuantos recuerdos. Yo creo que era la zona de la Orotava donde había más panaderías, que yo recuerde, la de Núñez, Pilar, Tomasa la de Miguel (el gofio) Conchilla, Pejapan, Doña Juana (Pancho el cojo), Jovita, Margarita, Catalina (la rosquetera) , Pancho que repartía el pan con un burrito, seguro que se me queda alguna mas, pero era salir al patio de casa y el olor a pan caliente era impresionante…”
Desde la octava isla (Venezuela - Caraca), el amigo; Pepe Polegre Arbelo, remitió entonces estas notas: “…al comenzar la calle la Estopa había una que hacia pan y roquetes la Señora se llamaba Braulia yo iba mucho ahí pues mi madre llevaba los que a hornear ahí…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL