sábado, 31 de diciembre de 2016

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO DE LA VILLA DE LA OROTAVA (II)



Fotografía tomada en los años cuarenta  del siglo XX, destacando las ocho palmeras en vía de crecimiento.
Curiosamente se observan los originales macetones (destruidos de muy mala manera), que diseñó el arquitecto don Mariano Estanga, y que enredan con el estilo de los balaustres que aún se conservan.

El amigo y compañero de docencia JUAN J. MARTÍNEZ SÁNCHEZ. en su libro “LA OROTAVA, SUS CALLES, SU HISTORIA” en las páginas 6, 7, y 8, nos habla de La plaza del Ayuntamiento, con unos mil novecientos metros cuadrados. Plaza que forma una cátedra del alfombrísmo orotavense, donde cada año se desarrolla la pincelada sobre sus losetas con tierras de diferentes colores de nuestro padre Teide: “…La visita del Rey Alfonso XIII, en 1906, hizo que la Corporación ofreciese al monarca el homenaje de dar su nombre a la Plaza del Ayuntamiento. Por acuerdo de 23 de marzo de ese año la Plaza se llamaría de Alfonso XIII. El propio Rey descubrió la lápida con su nombre el día 28 de mayo de 1906.
Pero la Plaza, todavía en ese tiempo, no era más que un espacio de tierra con unas pequeñas palmeras. Fue en el año 1910 cuando la Corporación se planteó la necesidad de construir la plaza y a tal efecto nombró una Comisión. Entre los acuerdos de la misma cabe destacar: abrir una suscripción popular de ayuda, organizar espectáculos (cine, peleas de gallos,), pasar oficios con petición de donativos a varias instituciones.
En abril de 1911 se acuerda nombrar a D. Mariano Estanga arquitecto encargado de realizar el proyecto de obras. Dado que las ayudas habían sido escasas y las obras no prosperaban, el Alcalde D. Tomás Pérez y Acosta se comprometió a adelantar de su peculio particular 12.125 ptas., importe total del proyecto, que le serían devueltas cuando el Ayuntamiento pudiese. D. Tomás perdonó primero la devolución de 5.125 ptas. y su viuda, un año después, condonó el resto de la deuda.
La Plaza Alfonso XlII, tal como hoy se nos ofrece, fue inaugurada el 7 de abril de 1912, día de Pascua, con actos oficiales (jura de bandera de los reclutas del Regimiento de La Orotava) y populares.
Recién instaurada la Segunda República en España, el Alcalde orotavense propuso a la Comisión Gestora Municipal, en mayo de 1931, que "a la actual plaza de Alfonso XIII se le dé el nombre de Plaza de La República".
Terminada la Guerra Civil Española, la Corporación municipal tomó la decisión de cambiar el nombre de la Plaza y que se llamara General Franco (Sesión de 30 de septiembre de 1939).
En la actualidad se llama Plaza del Ayuntamiento por acuerdo plenario de estos últimos años.
En el lugar que hoy ocupan el Ayuntamiento y la Plaza existió un convento iglesia de las monjas de Santa Clara, hasta finales del siglo pasado. La necesidad que tenía el pueblo de La Orotava de locales públicos (Ayuntamiento, escuelas, juzgado, etc.) llevó a la Corporación a adquirir los terrenos del citado convento para, una vez demolido, dado el estado ruinoso en que se encontraba, construir el actual edificio y la plaza.
Las obras del Ayuntamiento fueron dirigidos por el arquitecto Antonio Pintor Ocete y se terminaron en 1895. Este mismo arquitecto realizó el primer plano proyecto de la plaza. Antes que terminaran las obras ya se había dado a la Plaza su primer nombre. Fue un acuerdo municipal del año 1889. Se llamaría Viera y Clavijo.
Acontecimiento tan importante para La Villa como la visita del Rey Alfonso XIII, en 1906, hizo que la Corporación ofreciese al monarca el homenaje de dar su nombre a la Plaza del Ayuntamiento. Por acuerdo de 23 de marzo de ese año la Plaza se llamaría de Alfonso XIII. El propio Rey descubrió la lápida con su nombre el día 28 de mayo de 1906.
Pero la Plaza, todavía en ese tiempo, no era más que un espacio de tierra con unas pequeñas palmeras. Fue en el año 1910 cuando la Corporación se planteó la necesidad de construir la plaza y a tal efecto nombró una Comisión. Entre los acuerdos de la misma cabe destacar: abrir una suscripción popular de ayuda, organizar espectáculos (cine, peleas de gallos,...), pasar oficios con petición de donativos a varias instituciones.
En abril de 1911 se acuerda nombrar o D. Mariano Estanga arquitecto encargado de realizar el proyecto de obras. Dado que las ayudas habían sido escasas y las obras no prosperaban, el Alcalde D. Tomás Pérez y Acosta se comprometió a adelantar de su peculio particular 12.125 ptas., importe total del proyecto, que le serían devueltas cuando el Ayuntamiento pudiese. D. Tomás perdonó primero la devolución de 5.125 ptas., y su viuda, un año después, condonó el resto de la deuda.
La Plaza Alfonso XIII, tal como hoy se nos ofrece, fue inaugurada el 7 de abril  de 1912, día de Pascua, con actos oficiales (jura de bandera de los reclutas del Regimiento de La Orotava) y populares.
Recién instaurada la Segunda República en España, el Alcalde orotavense propuso a la Comisión Gestora Municipal, en mayo de 1931, que "a la actual plaza de Alfonso XIII se le dé el nombre de Plaza de La República". Así se acuerda.
Iniciada la Guerra Civil Española, la Corporación municipal tomó la decisión de cambiar el nombre de la Plaza y que se llamara General Franco (Sesión de 30 de septiembre de 1926). Popularmente siempre se dijo Plaza del Ayuntamiento, tal como está estipulado en la actualidad…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

UN PROYECTO EDUCATIVO DE FUTURO



Fotografía de una de las aulas del Colegio de San Isidro de la Villa de la Orotava. Cuyo objetivo no es sustituir el libro por el iPad, pero las modernas tabletas se convierten en una herramienta fundamental para la educación y formación de las futuras generaciones.
Sus dos grandes ventajas son que se actualizan cada minuto y que son una ventana conectada al mundo. Una fuente infinita de información.

El amigo JAVIER LIMA ESTÉVEZ, Graduado de historia por la universidad de La Laguna, remitió entonces este artículo inédito analizando algunas cuestiones asociadas a la educación en Canarias y el cambio que algunos Colegios plantean para poder afrontar el complejo siglo XXI: “…El pasado mes de septiembre (2016) marcó el inicio de un nuevo curso escolar. Volver al mismo sistema, año tras año, genera toda una serie de dudas e inquietudes respecto al modelo a seguir. A partir de esa idea surge la siguiente pregunta: ¿Continuar o buscar nuevas vías?  Conscientes de la necesidad de desarrollar un cambio, el equipo educativo del Colegio Salesianos San Isidro de La Orotava actúa con la finalidad de generar medidas que permitan materializar una educación del siglo XXI para jóvenes del siglo XXI. Su presencia en la Villa de La Orotava data del año 1948, momento en el que toman a su cargo las instalaciones de un espacio regido hasta entonces por los hermanos de las Escuelas Cristianas. A partir de ese momento inician una trayectoria histórica cuya huella resulta esencial para comprender una presencia que llega hasta nuestros días.
No cabe duda de que la sociedad actual presenta toda una serie de retos en el marco de la era digital. De esa forma, plantean un proyecto denominado “Visión 20.20. Un sueño, un cambio, una escuela”, cuyo origen se remonta al año 2011. Se trata de una interesante apuesta que pretende actuar de forma seria y rigurosa ante las exigencias –y retos- de la sociedad actual. El equipo educativo, bajo la dirección de su director académico, Emilio Torres González, es el responsable de materializar la idea que comenzó como un proyecto y cuyos efectos continúan generando unos resultados positivos. El profesorado, como enlace al conocimiento, gestiona toda una serie de dinámicas que sitúan al alumno en el centro del aprendizaje. De esa forma, se prioriza la adquisición de competencias, estrategias y habilidades por parte de cada uno de ellos. ¿Cómo cumplir con tal objetivo? El Colegio apuesta de forma clara y decidida por el establecimiento de metodologías participativas y motivadoras, siendo un ejemplo el aprendizaje cooperativo, teniendo en cuenta que el aprendizaje de cada estudiante mejora cuando trabaja de forma colaborativa. A ese hecho se añade la enseñanza de un segundo idioma de forma intensa, seria y útil. Sin embargo, los cambios no quedan ahí.
El proyecto prioriza el desarrollo de la inteligencia emocional y atiende las necesidades educativas especiales a través de diversos profesionales. También se introducen algunas novedades a modo de proyectos transversales, destacando la práctica del ajedrez, que actúa como un gimnasio mental en el que los alumnos de infantil y primaria desarrollan el pensamiento estratégico, crítico y razonamiento lógico. Asimismo se realiza una apuesta real por mejorar la comprensión lectora a través del programa Progrentis, cuya implantación se traduce en una serie de resultados sorprendentes en el ámbito de la compresión lectora.  
Durante los últimos meses, el Colegio ha sido nuevamente objeto de atención a partir de la noticia sobre la reinauguración de la piscina creada en la década de los setenta. Una infraestructura que, a partir del próximo verano, contribuirá nuevamente a cumplir con  el lema mens sana in corpore sano como parte de un proceso educativo integral. A ese hecho se une la adquisición de iPads para cada alumno como medio real de trabajo en el aula. En el inicio de un nuevo curso académico, observamos que el trabajo constante y el esfuerzo continuo durante años de toda una comunidad educativa, define la esencia de un proyecto que responde a las variadas –y complejas- exigencias educativas del siglo XXI…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

FIN DE AÑO EN “LA ACADEMIA”



Hostal Bar Restaurante “La Academia” ha sido parte de la historia de la Villa de La Orotava entre las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo XX, como centro neurálgico de la población, empezó como un Merendero (actual Guachinche) en una casita familiar de la calle El Calvario para vender el vino por las Fiestas Mayores al orotavense oriundo de Las Palmas de Gran Canaria  don José Pérez González conocido por don Pepe “EL CANARIO”, lo administraban los hermanos Quintero Santos, dirigido por el hermano mayor Toribio.
El apelativo se lo puso el orotavense Santiago Díaz Linares, por decir vamos a la Academia a echarnos un vaso de vino. Después paso al callejón que unía la calle El Calvario con la zona de Los Cuartos.
En la huerta que existía en la mitad del camino a la derecha, tenía unas terrazas cubiertas con celosías y planchas de zinc. Hasta que la familia Quintero Santos decidió comprar los terrenos anexos y  fabricar un edificio acorde con las necesidades de ocios de entonces, en colocar una sede social Restaurante – bar – Hostal.
La nueva edificación coincidió con la ampliación del citado camino que se convirtió en una moderna Avenida y se denominó José Antonio, en la actualidad Avenida Canarias.
Hostal Bar Restaurante “La Academia” destacó por sus bailes de fin de año, carnavales y fiestas Mayores, además de ser residencia dormitorio  de huésped y grupos famosos.
Esta extraordinaria fotografía que conservo, corresponde a una cena baile de fin de año, final de los años cincuenta del siglo XX, celebrado en el famoso Restaurante de la Villa de La Orotava “La Academia”, que tenía el salón social en la primera planta (edificio que aún se conserva en el mismo lugar).
María Rosa Álvarez Díaz (mi tía) y su esposo Antonio Ordoñez León (natural de Ronda -  provincia de Málaga), ambos fallecidos.
Disfrutan de esa noche mágica, de despedida del año en la recordada e inolvidable “Academia” de la Villa.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

UN DISC-JOCKEY OROTAVENSE EN EL RAMAL



Conocido con la abreviatura de DJ y su pronunciación anglosajona de deejay, adaptado gráficamente al español como disyóquey y que suele sustituir a la palabra tradicional de pinchadiscos, precisamente es el encargado de seleccionar y mezclar música grabada propia o de otros compositores y artistas para ser escuchada por una audiencia.
Evidentemente se trata del amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava, del barrio El Llano; Antonio Polo Regalado, conocido por “Ñete”, que en una fiesta de fin de año de los ochenta del siglo XX, lo contrataron los hermanos orotavenses; Álvarez Estévez (conocidos por los “Cubanos”), para que llevase su equipo de sonido a casa de su abuela materna, en la zona conocida por “El Ramal” de la Villa de La Orotava y amenizar  la fiesta de ese final de año.
Esta fotografía en color que me remitió entonces el mismo, amigo “Ñete”, lo vemos actuando como un verdadero Disc –Jockey orotavense, con el pelo tradicional de la época, y con una anécdota, que a las ocho de la mañana se le prendió fuego el amplificador, que usaba para tal evento.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL