viernes, 13 de enero de 2017

DON FRANCISCO LARENA, UN SALESIANO VALIENTE, EN EL RECUERDO DE TODOS LOS VILLEROS (I)



En la madrugada del día doces de Febrero del 2016, me comunica don Luis de Torres y Fernández ex salesiano y profesor asistente de nuestra promoción del bachillerato superior y revalidas (1967 – 1968) en el colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava, el fallecimiento en Sevilla a los 91 años de edad, del salesiano don Francisco Larena.
Don Francisco Larena que nació en el año 1925, entra en la historia de La Semana Mayor (Semana Santa) de La Villa de La Orotava, por ser un hombre ejemplar y valiente, en el solemne sermón que le ofreció a la Villa desde el Balcón Central del Ayuntamiento, siendo alcalde don José Estévez Méndez, al Santísimo Cristo de la Columna del sevillano Pedro Roldan y Onieva.
Fue tan valiente, que en su locución se adelantó al Vaticano II de Juan XXIII, y al entonces régimen dictatorial del general Franco, entre el asombro de todos los que aglomeraban el recinto.
Nunca se supo, si fue desplazado de nuestro colegio orotavense, al finalizar la Semana Santa, o al finalizar el curso escolar. Pero decir, que don Francisco Larena se fue de la villa con el corazón de todos los villeros, y ya está en la casa eterna del Santísimo Cristo de la Columna que se venera en el templo parroquial de San Juan Bautista en Farrobo de La Villa de La Orotava.
El escritor, investigador, licenciado en derecho y técnico de la administración del estado jubilado, el orotavense, amigo, de la infancia de la calle El Calvario de La Villa de La Orotava, AA. AA. Salesiano; JUAN  DEL CASTILLO Y LEÓN, conmemorando entonces el centenario de la llegada a España de la comunidad salesiana (1881-1981), en su intervención en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife. Manifestó que había vivido, como muchos de los allí presentes,  el colegio de San Isidro de los años cincuenta: “…Eran tiempos en los religiosos de cruzada, y en lo político de segundo imperio. Después vino el Concilio, y por último, la democracia. Fueron imbuidos en muchas cuestiones, como si fueran esenciales, luego no tenían el valor que parecían tener. Hoy que nos reencontramos con nuestros educadores, o quienes ocupan sus puestos, surge ineludiblemente la cuestión. No se trata de razonar la cuestión en términos teológicos; eso no fue nunca dogma, eso no fue nunca importante, nosotros no queríamos decir. Para un niño cuenta el tono con que las cosas se dicen y se explican y se exigen tanto o más que la filosofía que hay detrás. Caminamos por la vida, con la mochila cargada de las vivencias recibidas, como se dice ahora, "comido el coco" por la ósmosis de las ideas ambientales (.....).
Don Juan del Castillo y León, recordaba a un salesiano ejemplar, intrépido, que en esa prodigiosa época española, de censura acérrima supo levantar la voz ante los asombros de los humildes villeros. Deseaba recordar, en particular, a un salesiano valiente, que se llamó don Francisco Larena y que una noche del Jueves Santo, en La Orotava, en las postrimerías de los cincuenta, dijo cosas que hoy pueden parecer normales, y hasta demagógicas, pero, que en el contexto de entonces, fue un grito de autenticidad y de testimonio. Habló de igualdad cristiana, de libertad cristiana y de confraternidad cristiana.  "No hay sangre azul, ni sangre blanca, sino sangre roja como la de Cristo, que la derramó para que todos puedan ser iguales".  Y terminó con esta dura declaración, que puede resultar parcial porque por desgracia los fariseísmos se dan en todos los campos, "La Iglesia Católica está en el centro  - geométricamente hablando claro -,   con una amplitud universal de miras. Y si hemos de tolerar algunas desviaciones extremista es preferible que el hombre se incline hacia la izquierda, que se desvíe a la derecha; porque si inclinándose hacia la izquierda se convierte en un revolucionario, desviándose a la derecha se hace un fariseo; y es mucho más fácil apaciguar a un revolucionario que convertir a un fariseo".  Con mucho tiempo, el bueno de Don Francisco se anticipaba al Vaticano II y a la actual doctrina de la iglesia, en España, hoy condensada en lo que se llama la esencia del taranconísmo.
Don Juan del Castillo y León, como recuerdo de sus pasos por el Colegio de San Isidro situado en la orotavense plaza  Franchi Alfaro,  - su plaza de juegos infantiles por añoranza -,  resaltan a unos hombres y mujeres de solapa salesiana; "Es también ocasión propicia para personalizar en algunos salesianos la gratitud de este primer siglo. A algunos, los llamó ya el Señor, sin duda para premiar tanto esfuerzo, como Don Antonio Espinosa, y Don José Mondéjar Lerma. Otros, siguen trabajando, en gozosa juventud espiritual, con ilusiones que nunca envejecen. Claudio Sánchez, Marcelino Carreto, María Cándida, Carmen Fumero...  Deseaba recordar también, a todos sus compañeros que nos han dejado en el camino, a Francisco Javier Álvarez ejemplar AA. AA., como escribió Isidoro Sánchez; “Bueno, sencillo y trabajador". La semilla salesiana en España se había hundido hace un siglo, en la campiña deslumbradora, entre prados azules.  La siega tuvo un doble vigía, María Auxiliadora y la Virgen de la Consolación. Tal vez por eso pródiga por todos los caminos de Valdoco a La Cuesta, de Sarriá al Toscal, de Utrera a La Orotava, conmemorando aquí las entonces bodas de oro en la vida de los salesianos…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

No hay comentarios:

Publicar un comentario