sábado, 14 de enero de 2017

EL COLEGIO SAN ISIDRO DE LA VILLA DE LA OROTAVA, RAMON HERNÁNDEZ FARIÑA, SUS AMIGOS, Y ALEJANDRO Y SU GENTE DE LOS PINOS (ETAPA 1983-1990)



Artículo de mi amigo desde la infancia en la calle El Calvario de la Villa de La Orotava; FRANCISCO SÁNCHEZ GARCÍA, referente a la labor que se realizó en el desaparecido campo de fútbol reglamentario del Colegio de San Isidro, que él reorganizó tanto burocráticamente y económicamente y que acabó siendo asfaltado por la dirección, Ampa y patronato.
Una labor desarrollada futbolísticamente en la etapa desde 1983 hasta el 1990, con la colaboración de los amigos; Ramón Hernández Fariña, Alejandro y su gente del famoso Barrio orotavense Los Pinos: “…Amigo Bruno, te mando escrito recordando etapa los pinos - san Isidro (1983 - 1990), finalizada con el empichamiento del campo de fútbol del Colegio. Mañana sábado celebraremos en el Colegio Salesiano, Campo de Fútbol de la Longuera, y Restaurante Algarrobo, el reconocimiento de los jugadores de aquella etapa a Ramón Fariña y su grupo, así como al Colegio Salesianos San Isidro, y SD Los Pinos. Han confirmado su presencia más de 60 jugadores de aquella famosa etapa.
UNA COLABORACION  EDUCATIVO-DEPORTIVA VILLERA EJEMPLAR: Han ocurrido cosas a lo largo de tu vida, que al recordártelas o reconocértelas algunos de los actores que las protagonizaron, crees con una cierta vanidad que merecen hacerlas presentes o registrarlas  documentándolas, para que la sociedad conozca la autoría y se explique el por qué de muchas situaciones positivas sucedidas en nuestra Villa que a primera vista no entiende o no ha querido entender. Se me tendrá que perdonar la facilidad de incurrir en parcialidad  en mi relato dado el cariño en que se originaron y desarrollaron tales actividades.
Pues bien. Aproximadamente a finales de mayo de 1983, principios de su mes de junio, recién finalizada mi etapa como alcalde de esta villa, recibo una llamada de Ramón Fariña en mi despacho, para quedar sobre las 8 de la tarde en el antiguo Bar Parada, para tratar un asunto conmigo y con Juan Luis Martín  al que ya había convocado.
 Ramón fue a tiro hecho como siempre:  Francisco ya he hablado con Juan Luis; él tiene tres hijos varones entre los 9 y 13 años; tú tienes dos entre 8 y 10 años: yo sólo tengo a mi mujer y cuatro hijas; ya conoces los peligros de la calle, y cuál es su solución; cuenta conmigo para iniciar una nueva promoción deportiva entre chicos, como habíamos hechos años atrás primero con el Infantil San Isidro, y luego con la base de la UD Orotava; si antes las promovimos sin hijos o familiares que se vieran afectados directamente,   ahora van a ser tus hijos y los de Juan Luis los que se van a beneficiar directamente de nuestras preocupaciones; está en tus manos; así que  vamos a hablar con Don Marcelino (q.e.p.d.), el Director de Los Salesianos por aquel entonces, para que nos deje el campo; seguro que como tú acabas de salir de Alcalde no te lo va a negar; además la idea vuelve a ser la de incorporar a nuestros benjamín, alevín e infantil, chicos de fuera del colegio, para que nos recuerde el Oratorio de Don Antonio Montero.
Yo creí que con los cuatro años de alcalde había servido suficientemente a la comunidad. Quita p´allá.  No le contradije ni una palabra. A Juan Luis lo ví totalmente convencido, Así que lo que nos quedaba era ir a hablar con Don Marcelino, como tres antiguos alumnos salesianos para pedirles el campo y empezar un nuevo Infantil San Isidro con niños de todos los colegios de La Orotava. El proyecto lo teníamos claro. Organizar entre el mes de junio y julio de 1983 un campeonato en el ancho del campo, entre  equipos alevines representativos de los barrios de Los Pinos, La Florida, Las Candias, El Ramal, la Villa Arriba, la Barriada San Antonio….. para de entre ellos formar de nuevo el alevín San Isidro. Contábamos asimismo con la colaboración de Manuel Pérez, y Carmelo Benítez, y de unos mudos pero muy activos padres como lo fueron Lolo y Pepe Gutiérrez (q.e.p.d.)
La disposición de Don Marcelino fue extraordinaria y con ella la del amigo Don Gregorio, al que del fondo del corazón le tengo que decir con letras mayúsculas MUCHAS GRACIAS. Sin él, sin su extraordinaria y generosa colaboración personal no se hubiera llevado nada de lo que narro a cabo. Recuerdo que ante la extraordinaria disposición del Colegio, él personalmente nos pidió  que le dejáramos libre el campo los sábados por la mañana, pero no para descansar, sino para limpiar y pintar el campo para el sábado por la tarde y el domingo, bien para nosotros bien para los equipos aficionados. Como yo entonces tenía los sábados por la mañana libres para mis benjamines ¿qué hicimos? Pues dirigirnos a Julián el que cuidaba el campo Quiquirá, y preguntarle si podía disponer los sábados por la mañana del campo Quiquirá al ver que nadie lo utilizaba. Y así empezaron los partidos de benjamines y entrenamientos del Benjamín San Isidro en el Quiquirá los sábados por la mañana, al que le siguieron hasta la fecha otros equipos.
Pero el Alevín San Isidro creció y se tuvo que formar el Infantil San Isidro para continuar la labor con los jugadores que cumplían. Lo mismo ocurrió cuando los del infantil cumplieron y se tuvo que formar el Juvenil. Y aumentaron las plantillas, los equipajes, los lavados, los viajes, los entrenamientos, los gastos…….Y por la mediación de Juan Luis con el que colaboraba, apareció la figura de Alejandro el de Los Pinos, que más que un antiguo alumno salesiano era y es un antiguo trabajador salesiano. Para él y su Junta Directiva de Los Pinos de segunda regional era un orgullo incorporarnos como parte de su cadena de base, cuando a ellos no le había importado ser partícipes de la UD Orotava cuando nosotros lo presidíamos en los años 1977 y 1978.
 Se habló con el Colegio, y visto lo visto, principalmente la cantidad de niños y jóvenes que teníamos a nuestro cuidado y ya a cargo de Los Pinos, no le importó al Director que se incorporara el Club Los Pinos de Alejandro  como uno más de nosotros en el uso del campo. Ramón y Juan Luis, hiciera frío o calor, lloviera o no, entrenaban el Juvenil, el segunda, y antes de aquéllos, al Infantil, alevín y el benjamín – ahora con el nombre de San Isidro Los Pinos - cuando yo no podía entrenarlos, que era la mayoría de las veces, imbuido en recuperar con Santiago Palmero el despacho abandonado por los quehaceres públicos. Se colocaron a cargo de la SD Los Pinos tres focos en el campo, para poder entrenar por la noche. 
Nadie cobraba. Todo lo contrario. El consumo del agua de las duchas del campo se iba inflando. Lo que el Colegio cobraba a los aficionados no cubría. Y el Ayuntamiento, inflexible a la hora de exigir. Y empezó a rondar entre los padres de alumnos, el patronato y la comunidad salesiana, la idea de si no era mejor asfaltar el campo, y recoger a sus hijos del campo limpios de tierra y polvo.
El San Isidro Los Pinos nada tenía que decir, después de la generosidad siempre mostrada por el Colegio. Pero tres de sus miembros, Ramón, Felipe y el que suscribe sí dijeron, sentidos por que se prefiriera el limpios de tierra y polvo, a la educación que los propios salesianos nos habían enseñado y que nosotros no dudamos en aplicar a otros niños.
Y lo dijeron particularmente. No de la forma que nos habían enseñado, de excluir la muralla como papel de la canalla.  Sino de una manera rebelde para que llegara. Con unas pintadas en los muros de la entrada del colegio y en los del jardín  de enfrente. Nos cogieron in fraganti, aunque anteriormente habíamos advertido a la Policía Municipal de nuestra autoría en el supuesto de una denuncia.
El espectáculo era de película surrealista italiana. Don Félix y Don Evaristo, mirando atónitos las pintadas desde fuera del Colegio, de una parte. Ramón Fariña, Felipe Betancor y quien esto explica, ex alcalde, tratando de explicar las pintadas a la Guardia Civil, de otra. En medio, el Cabo de la Guardia Civil y un número. Don Evaristo nos reclamaba y protestaba que no era justo que se dañara de esa manera su casa. Ramón y Felipe insistían en que  no nos hacían falta los salesianos actuales, que para cargar a María Auxiliadora, San Juan Bosco y Domingo Savio se bastaban los antiguos alumnos de La Orotava. Que el colegio era más de ellos que de la comunidad. Yo insistía en que lo que procedía era acercarnos al cuartelillo para allí formalizar la denuncia, si Don Félix y Don Evaristo querían para allí mismo contestarla. El Cabo, a la vista de los hechos, nos preguntaba por qué no habíamos solicitado una autorización al Gobierno Civil para manifestarnos con los chicos. Le contestaba que la pintada era una cosa particular entre aquéllos y nosotros.
Como Don Félix no quiso denunciar, ahí acabó todo, procediéndose dos día después por los servicios municipales al borrado de las pintadas. Nos molestó que se explicara a los alumnos sin profundizar, tales pintadas, como ocasionadas por varios individuos ebrios.
Lo curioso del tema, era que en la Villa se comentaran las pintadas como a baja voz, sin que apareciera escrito alguno sobre las mismas.
No entendí nunca que se nos justificara el empichamiento del campo por resultar de esa manera más educativo para los niños. Cuando al lado del Santiago Bernabeu en pleno centro de Madrid, pude observar a los pocos días de aquello hechos,  que los agustinos cuentan con un colegio con lo más finolis, donde entre otros campos polideportivos, existen dos campos de tierra sin asfaltar para uso de sus alumnos y de sus antiguos alumnos.
Discúlpenme haber sido tan detallista con el suceso ocurrido con Don Evaristo, porque de ese modo quiero  felicitarle por la celebración de sus Bodas de Oro, y por haberme dado, cuando tenía 9 años, una verdadera lección  que supo complementar mi padre, que colocó mi orgullo personal malentendido en el suelo de la realidad humana, de donde creo nunca más lo he podido mover voluntariamente.
Asimismo felicito a Don Francisco Villalobos,  por su integración y comprensión, la eficacia de su palabra y de su dirección durante el tiempo que ha pasado entre nosotros, deseándole lo mejor en el nuevo destino, con la ayuda de los nuestros de arriba y de abajo.
Debo decir en definitiva que la colaboración entre el Colegio Salesiano, Ramón Fariña y sus amigos, y Alejandro y su gente de Los Pinos, fue total. Por ello,  las metas educativas deportivas pretendidas fueron alcanzadas. Lo que vamos a celebrar el próximo sábado día tres de Julio de 2010, en el Colegio Salesiano San Isidro de La Orotava, para darle las gracias a la Virgen por su protección, y pedirle por Nico, el único jugador que se nos ha ido, así como por los padres fallecidos de los jugadores;  en el Campo del UD Longuera de Los Realejos para evocar a nuestro rival con el que aprendimos a perder; y en el Restaurant El Algarrobo, hoy propiedad de dos de nuestros antiguos jugadores para amasar con buenos caldos la amistad creada.     
Se van a reunir más de 50 ex jugadores del San Isidro Los Pinos, etapa 1983- 1990, procedentes de los diferentes sectores o zonas urbanas de la Villa de la Orotava, ex - alumnos y no alumnos del Colegio,  muchos de los cuales jugaron en la UD Orotava (Diógenes, Marcos Fernández, Marcos Sánchez, Chicho,  Marcos el portero, Julián, Augusto, David, Guardia, Pedro, Alejandro,…..), pero de cuya totalidad nos sentimos orgullosos, porque sabemos que se sienten agradecidos de los principios y valores que Ramón, Juan Luis y demás amigos le supimos inculcar para que fuesen unos buenos cristianos y no menos honrados ciudadanos. 
Y todo ocurrió sin incidencias o estridencias que destacar, como protegidos por quien nos quiere hacer presente su Providencia. Que lo recordamos, y nos podamos reunir para ello, nos obliga a decir voz en alto que valió la pena, y que el servir a los demás aunque sea de manera tan sencilla como la expuesta, tiene una recompensa emocional que congratula al ser humano para justificar su dura existencia. Que Dios nos bendiga a todos…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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