miércoles, 18 de enero de 2017

EVARISTO RODRÍGUEZ, SACERDOTE SALESIANO, SUBIÓ A LOS CIELOS (III)



El amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava; JUAN CÚLLEN SALAZAR remitió entonces estas notas que tituló “EVARISTO RODRIGUEZ, SACERDOTE SALESIANO, SUBIÓ A LOS CIELOS
Publicadas en el matutino tinerfeño EL DÍA, 04 de Abril de 2015: El sábado día 22 de marzo 2015, ya en la antesala de la Semana Santa, Don Evaristo subió a los cielos, silenciosamente y en frenética carrera hacia las manos agradecidas del Creador. Cumplió 81 años, tres días antes de morir, en la mágica Sevilla ahora más salesiana, si cabe, y nos dejó a todos ausentes de su bondad, pero  felices, pues sabemos que ya disfruta de la presencia de Dios. Fue un gallego, que fichó por la Congregación salesiana, que lo destinó a La Orotava, incluso antes de llegar al sacerdocio. Era preciso que primero se enamorara del  Teide,  que veía, en todo su esplendor, desde su ventana. Así empezó a amar profundamente la obra de Dios y a llevar a los jóvenes por el camino más recto hacia El. Conoció a varios miles de alumnos a lo largo de su vida, y Don Evaristo se convirtió en el salesiano más amable, bondadoso y  querido, de cuantos vivieron en esta Orotava, a la sombra del colegio San Isidro, que creara Don Nicandro, allá por el año 1916. No hace muchos días comentábamos con él, que el próximo año cumpliría la Fundación sus primeros cien años de vida. Don Evaristo era un salesiano, que tenía todas las cualidades que Don Bosco quería para sus hijos, los salesianos, y siguiendo su ejemplo, fue alegre, amable, paciente  y solidario. Como escribía Juan del Castilllo, en el periódico EL DIA, compañero de nuestra clase y antiguo alumno de Don Evaristo, “fue siempre un amigo de verdad, sin mácula de ninguna especie”. Por ello sus discípulos, hoy, ven en él un faro luminoso que nos guía hacia Dios. Los jóvenes fueron atraídos, por su intermediación, a la devoción a Maria Auxiliadora, haciéndoles correr en un Cross, con una carrera anual donde los atletas, sudorosos y  alborozados, se contaban por millares.
Muchos discípulos lloramos su muerte aunque  alegres pues como quería Don Bosco, un buen alumno salesiano debe mirar siempre al frente, y más aún, después de conocer a un hombre santo y  ejemplar. Estuvo 33 años en nuestro colegio y se quedó para siempre en nuestro corazón.
Don Evaristo cumplió 81 años en la festividad de San Jose y sabedor que este amigo lo felicitaría por ello, se adelantó  para facilitarme la tarea. Otra cosa es el dato oficial de nacimiento, que por alguna razón a veces no coincide con la realidad jurídica. Fue la última conversación que sostuvimos.
Don Evaristo en sus últimos años, reiteradamente,  manifestó que quería morir en nuestro pueblo, y lo consiguió, pues su alma permanece en la capilla del Colegio, los patios del recreo y sobre todo en el recuerdo de sus alumnos. Me atrevo a solicitar del Ayuntamiento de la Villa, que su vida y obra se perpetue dando su nombre a una calle, para que las generaciones futuras sepan que aquí vivió un sacerdote santo, que amó La Orotava profundamente hasta el final...”  

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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