sábado, 14 de enero de 2017

ISAAC EL ETERNO PORTERO DEL COLEGIO DE SAN ISIDRO EN EL RECUERDO



Un hombre bueno, servicial, social y humano. Como portero del Colegio de San Isidro, hacía de todo; matricular a los alumnos, dar las notas de final de curso, fabricar y recortar hostias para la capilla, atendía al teléfono, era un cajero todo terreno, recibía todos los días amablemente a todos los alumnos, al final del mes de septiembre ayudaba a los alumnos internos a subir los colchones de sus dormitorios. Hablo de un hombre que nos dejó para siempre, nuestro querido ISAAC GARCÍA, portero, conserje y bedel del Colegio de San Isidro desde mediado de la década de los años cincuenta del siglo XX hasta su jubilación definitiva.
Al comienzo del curso 1958 – 1959, me veía salir por la puerta principal del colegio, corriendo y llorando en busca de mi pobre padre Juan Álvarez Díaz, debido a depresiones infantiles, por lo que mi padre me tuvo que cambiar de colegio. Cuando regresé de nuevo al colegio de San Isidro en el curso 1963 – 1964, me dijo; “…mira que sufrí cuando te veía salir corriendo detrás de tu padre y llorando. Espero amigo Bruno que a partir de ahora no se vuelvan a repetir estos acontecimientos...” Efectivamente amigo Isaac, de vuelta al colegio de San Isidro a terminar el bachillerato, las escenas tan ingratas de mi infancia, no se volvieron a repetir, primero por qué me adapté rápidamente a mis nuevos compañeros que en el año 2018 cumplimos las Bodas de Oro de la graduación en el bachiller superior, y segundo pues dos curso posterior (comenzando el 4º de bachillerato) mi padre me dijo adiós definitivamente.
La verdad amigo Isaac, recuerda aquellos abrazos que me diste cuando aprobé las revalidas de cuarto y sexto, lo recuerda, para mi fueron momentos inolvidables de mi vida en mi etapa juvenil, sin mi padre, porque me emprendía nuevas metas hacía la universidad, hacia la profesión y hacía el futuro de un ser de provecho.
Fueron muchas tardes de vacaciones que me pasaba con Isaac en la puerta, le gustaba el cine, las películas de amores de aquella época, le ayudaba a matricular a los alumnos, a enramar a María Auxiliadora los 24 de mayo expuesta en su trono para salir en procesión por las calles de la Villa. En esto participaba doña Eladia Ascanio y Monteverde Marquesa Viuda del Sauzal, que siempre traía de sus bellos jardines las flores. Isaac, siempre me decía que María Auxiliadora era su madre, y nos ha dicho adiós en el mes de su María Auxiliadora.
Recuerdo que en los 24 de mayo nos levantaba a todos, a todo el pueblo con sus alegres chupinazos que él tiraba desde el viejo campo de fútbol. El colegio de San Isidro fue para él su casa, dormía en un cuartito que los padres salesianos le tenían asignado arriba en la torre izquierda del Colegio debajo del Campanario.
A muchos le mandó fuertes bastonazos, bastón que el siempre utilizó como ayuda a su invalidez, siempre escondido en la clase de frente para asechar a aquellos listos que se llevaban los bocadillos.
En los últimos años me lo tropezaba paseando por el Puerto de la Cruz, en un cochito eléctrico, había perdido sus piernas y ahora se nos ha ido del todo.
Amigo Isaac, arriba está tu querida madre María Auxiliadora, arriba están muchos de aquellos alumnos que te querían y te apreciaban, muchos profesores y salesianos que formaban contigo en la portería colegial autenticas tertulias, espero que esta vida sea mucho más feliz que aquella de estar arrimado al portal de la entrada principal del Colegio de San Isidro, tu colegio. Un Abrazo y hasta siempre.
Mi amigo y compañero de pupitre y promoción en el colegio de San Isidro interno de La Palma: JUAN JESÚS DE FRANCISCO RODRÍGUEZ “RINGO”, tristemente fallecido en el mes de octubre del 2015, me remitió entonces estas notas: “…Querido Bruno: Acabo de leer como siempre tus comentarios en tu Blog Efemérides, Hoy me ha entristecido la muerte de Isaac. Fui a su homenaje en Palo Blanco hace ya bastantes años, últimamente me lo encontré en el Puerto de la Cruz y me alegré muchísimo a pesar de la situación en que lo vi. Creo recordar que comentaste la idea de un merecido homenaje, bueno se lo estarán haciendo en otro sitio. . .Un fuerte abrazo querido Bruno y que Isaac descanse en paz….”
El amigo de la infancia de la Villa de La Orotava, Aparejador Jubilado, Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna, AA. AA. Salesiano de la Villa; EVARISTO FUENTES MELIÁN  ESPECTADOR, remitió entonces estas notas “…A Isaac, el conserje salesiano, lo vi últimamente un par de veces por la Playa Jardín del Puerto, colorado como siempre, en su silla de ruedas, estacionado a la sombrita del paseo peatonal, junto a vestuarios, mirando el paisaje. Las voces de la calle me comentan que no se murieron los dos hermanos el mismo día, porque a Gregorio lo reanimaron médicamente cuando ya estaba en las últimas. La vida. La muerte. Un saludo…”
Su sobrino el orotavense; JONATHAN GARCÍA remitió entonces estas notas: “…Isaac fue una gran persona, ayudaba siempre que podía y aunque disfrutó todo lo que pudo de su vida, no merecía sufrir tanto como por último padeció. El tiempo que pasó en el Puerto y mientras pudo salir en la silla de ruedas, le dio mucha vida y disfrutaba con alegría esos paseos por la playa, el hablar con amigos, y conocer gente nueva. Lo mismo estaba en Playa Jardín, como en el Muelle o en Martiánez, tenía que buscarlo por todo el Puerto. Fue muy querido y todos sentimos su perdida y lo vamos a echar mucho de menos. Su sobrino: Jonathan. …”
José Luís Hernández profesor del colegio de San Isidro, remitió entonces estas notas: “…Comparto los mensajes anteriores. Yo creo que todos los que hemos tenido alguna relación con el Colegio S. Isidro (Salesianos) de la Orotava le debemos algo a D. Isaac, por pequeño que sea,  El siempre quiso y respetó mucho a los alumnos y alumnas del colegio. Yo le vi consolar, ayudar y alegrarse con ellos y por ellos. D. Isaac era un amigo seguro, una respuesta ante los problemas cotidianos o domésticos. Yo le recuerdo bromista, alegre, profesional y muchas veces crítico y defensor de los derechos de los alumnos. Descanse en paz, amigo Isaac. Te recordaremos siempre….”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



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