lunes, 23 de enero de 2017

LA PEÑITA, CENTRO NEURÁLGICO DE LA RANILLA PORTUENSE



En el año 1739, se conoce que el Alférez de "forasteros" Gregorio Martín de Aguiar compró al Maestre de Campo Don Bartolomé Benítez de las Cuevas, en escritura de 14 de abril, el sitio para fundar la ermita de la Peñita en la Ranilla, cuya fábrica luego puso por obra dando nuevo aspecto a aquel malpaís, que yacía cubierto de cardones, tabaibas y otros matos silvestres. Se comenzó a construir en 1741, para finalizar, dice el documento de Rixo "por ahora", la ermita de Nuestra Señora de la Peña de Fuerteventura, comúnmente llamada de La Peñita, a causa de la pequeñez de la imagen, siendo sus fundadores el Alférez de forasteros Gregorio Martín de Aguilar y su mujer, quienes dotaron decentemente dicha capilla. Las andas de plata vistosamente laboreadas pesaban 23 y media libras y habían costado 600 pesos a pesar de su corto tamaño, y que parece ser se vendieron posteriormente por alguna penuria económica.
En 1740 las islas son objeto de nuevos avatares, consecuencia de la política borbónica en sus guerras europeas y americanas con Inglaterra. En este año Fuerteventura sufrió dos desembarcos de corsarios ingleses siendo vencidos por las milicias y en los que hubo muertos por ambos bandos. Pero no sólo era el temor al desembarco para cometer pillajes, robos, destrucciones y muertes, sino también los ataques cometidos contra naves que comerciaban con Canarias y perjudicaban su economía. Ello motivo la mejora de las defensas de las islas siempre insuficientes.
En 1752 el matrimonio fundador de la ermita de La Peñita, ya apuntados, otorgan testamento, lo que hace recordarlo es, por razón de las costumbres que aquí había, puesto que sea para dar gracias a Dios, verles mandar decir mil quinientas y más misas a los frailes, alumbrar tantas de las libras de cera por fausto y para sus reverencias, y señalar únicamente cincuenta reales antiguos, o sea, cinco pesos corrientes para los pobres. Añade Rixo que un escándalo notable para los hombres que reflexionan y tienen buenos sentimientos cristianos. Pero los testigos eran frailes quienes poco se embarazaban con lo que cualesquiera lo pudiese censurar. Rixo no es partidario de dejar dinero para misas y cera y no dejar apenas nada para los pobres, lo que denota su espíritu ilustrado, progresista y tal vez masón en potencia.
Según nos describe el amigo portuense; BERNARDO CABO RAMÓN: “... En el verano de 1749 el Ilustrísimo Señor Obispo de Canarias Juan Francisco Guillen Isso (1739-1751) estuvo aquí en visita pastoral concedió indulgencia en la ermita de la Peñita, según consta en la tableta conservada en dicha ermita.
Las elecciones municipales constitucionales se hicieron en mayo de 1820 en la ermita de la Peñita, quedando electos Alcalde constitucional Juan Cólogan Fallon, Diputado primero Diego de Arroyo, segundo Luis Rodríguez, tercero Juan de Dios Piñeiro, cuarto Tomas Perera, quinto Domingo García Panasco, sexto Nicolás Martínez, y de personero continuo el mismo Roberto Power.
Marzo de 1842 la fiesta y novenario de Nuestra Señora de la Peñita se celebro y queriendo los devotos hacer uso de las andas de plata para poner en ella a la virgen, se negaron a darlas los patronos de la ermita, porque parece que las habían desbaratado y vendido las 29 libras y media de plata que pesaban, el párroco y alcalde segundo intentaron obtener su reposición pero ya no tenía remedio.
En febrero de 1847 los vecinos pudientes deciden asear dicho templo, les pintaron las columnas marmoladas de blanco al óleo y basamentos de otros colores, así mismo se pintaron los oscuros techos de la capilla, quedando la iglesia más alegre y vistosa, el propio artífice que era portugués pinto el adamascado de la capilla de la Peñita y algunas casas particulares en las que ocupo aquí su pobre ingenio.
A mediados de septiembre de 1849 hubo lucidas novenas en la ermita de la Peñita, con enrames en las calles fuegos artificiales y refrescos, se sacrificaron aquellos pobres vecinos, pero el festejo y el abono de los gastos corrieron por cuenta del Alcalde don José Agustín Álvarez Rixo, la afectada devoción de las novelistas, les hizo costear un albeo por dentro y por fuera de la ermita, inscribiendo sobre la puerta a costa del mismo juez el nombre del fundador y el año de 1744, que parece estuvo con anterioridad y que habían borrado los repetidos álveos...”.
Desgraciadamente esta hermosa joya de ermita ya no existe, a principios del año 1969 fue demolida levantándose en su lugar una iglesia moderna de estilo eclético nada acorde con su entorno, se puso la primera piedra el día 15 de noviembre de 1969, y fue inaugurada el 17 de marzo de 1973.
El amigo del Puerto de la Cruz, ex alcalde de la Ciudad, SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces estas notas que tituló “LA PEÑITA, 70 AÑOS”: “…En La Peñita, expresión común coloquial con la que se identifica a la iglesia y a la parroquia del mismo nombre, andan de conmemoración. 70 años se han cumplido de la declaración como parroquia de aquella pequeña ermita emplazada en el mismo corazón de uno de los sectores más llamativos y poblados de la ciudad. Probablemente, nadie mejor que el investigador e historiador portuense, Eduardo Zalba González, para glosar la efeméride. Lastimosamente, nos perdimos su intervención, que seguro estuvo pletórica de datos y referencias a la historia de este templo en el que hay registrados miles de matrimonios y bautismos.
Pero La Peñita ha sido también un centro polivalente de dinamización social desde que finalizó su reedificación, allá por los años 70 del pasado siglo, obra en la que volcó notables energías el padre Francisco, uno de los párrocos. En la planta inferior de la iglesia, con acceso desde la calle del mismo nombre, quedó un amplio salón parroquial que ha sido utilizado para distintos menesteres, entre ellos el de tanatorio. Allí también hubo oficios mientras remataban los trabajos de la nueva iglesia. Y ensayaron grupos corales. E hicieron los preparativos de las alfombras del Corpus. Y hasta es probable que se haya hecho algún festival lírico-musical incluido en las fiestas del mes de septiembre. En La Peñita, además, leyó su pieza algún pregonero de la Semana Santa portuense.  Para los portuenses siempre fue un lugar entrañable, no menos solemne, desde luego, que la Peña de Francia de donde, por tamaño, parecía derivar su nombre. La imagen de la Virgen viene saliendo en procesión por las calles del barrio, cada año, cuando el verano declina. Otro párroco, el padre Lucas, de grato recuerdo, se empeñó en que todas las celebraciones, tanto en el templo como en el exterior, tuvieran rigor y seriedad. Le concedía, por cierto, alto valor, a la hermandad del Calvario que sale, puntualmente, con su llamativa vestimenta y con un nutrido grupo de nazarenos o capuchinos, en cada Semana Santa.
Los jóvenes se han ido sucediendo en el mantenimiento del coro y en la confección de las alfombras de flores y materiales naturales, un domingo después, por cierto, de las que aún se hacen en la jurisdicción de la Peña, si se nos permite la licencia. A propósito, la coral Reyes Bartlet, que ofrecerá un concierto extraordinario para la ocasión, está vinculada históricamente a este emplazamiento religioso del Puerto de la Cruz, donde días pasados fue bendecida una placa en memoria de los donantes de la imagen. Su texto dice: “Esta Iglesia se levantó sobre el solar que ocupó la ermita de Nuestra Señora de la Peña de Fuerteventura (conocida posteriormente como La Peñita), erigida en el segundo cuarto del siglo XVIII gracias a la generosidad de Gregorio Martín de Aguiar y su esposa María de Orta. La comunidad parroquial de Nuestra Señora de La Peñita perpetúa así la memoria de quienes se desvelaron por los más desfavorecidos de la población. Puerto de la Cruz, octubre 2013. Annus Fidei”.
Pues ya son setenta años los que tiene La Peñita. Aún es recordada la pequeña ermita de la pequeña campana, pintada y fotografiada por artistas y numerosos portuenses. A ella se accedía desde la calle San Felipe, cuando todavía ésta era empedrada. Después vino la gran transformación, una obra hecha con sacrificios a la que los vecinos aportaron cuanto pudieron. Entrando, a la derecha, hay una lápida que recuerda la fecha de la bendición o consagración y el trabajo indesmayable del padre Francisco.
Setenta años de La Peñita que se conmemoran con modestia y austeridad, como tiene que ser. Con actividades religiosas y culturales. Pero, sobre todo, con un espíritu colectivo que es digno de respeto en los tiempos que corren…”
El amigo de la infancia de la Villa de la Orotava, Aparejador jubilado, Licenciado en Ciencias de la Información por la universidad de la Laguna; EVARISTO FUENTES MELIÁN “ESPECTADOR”, remitió entonces estas notas: “…LA PEÑITA 1971. QUERIDO LECTOR: Quizá te sorprenda, pero cuando yo más atareado estaba como aparejador de obras, realicé cientos, quizá miles, de fotos no solo de las obras en construcción sino también de paisajes y edificios con ciertas características  llamativas. Además de las FOTOS  IMPACTANTES  que ya expuse en El Puerto, La Orotava y Santa Cruz hace ahora más o menos un lustro.
He aquí que, por noviembre del año 1971, le hice, al pasar, esta foto--que adjunto--a la parroquia de LA PEÑITA, Puerto de la Cruz, con el
letrero que reza nunca mejor dicho-- como un llamamiento para una Campaña BOLSA DE CEMENTO. Haz algo  grande en tu vida. Y en efecto, en los años setenta, siglo XX, se hizo la nueva edificación de la parroquia actual y su sala de duelos en los bajos. ¡Saludos!
 …”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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