viernes, 13 de enero de 2017

PROMOCIÓN BACHILLERATO SUPERIOR CURSOS 1966 - 1968 DEL COLEGIO SAN ISIDRO DE LA VILLA DE LA OROTAVA (MI PROMOCIÓN)



Fotografías: La primera de la derecha, es quinto curso de bachillerato del colegio San Isidro de La Orotava 1966 – 1967, era tutor don Luís de Torres y Fernández.
La segunda de la izquierda, los que aprobamos sexto curso de bachillerato en el colegio de San Isidro de La Orotava en el curso 1967 – 1968, íbamos a clases de preparación para la revalidad del grado superior que realizamos en el Instituto de enseñanzas medias de Santa Cruz de Tenerife. Los dos cursos son mi promoción de bachiller superior, muchos se quedaron en el camino de los estudios y otros nos han dejado para siempre.

Mi padre Juan Álvarez Díaz, conocido en la Villa de La Orotava por, "Juan el de la Gasolina", allá por el año 1958, siendo aun una criatura, me inscribe en el colegio de Los Salesianos dirigido entonces por Don José Rodríguez, después de haber aprendido las primeras letras en el Colegio de la Milagrosa de las Hermanas de la Caridad con la jovial Sor Dolores y la imperante Sor Catalina. Y con Doña Lucía Mesa en su decente escuelita en la calle El Calvario. Entré en los Salesianos de mano de mi padre, recuerdo que me  decía; ¡que había inaugurado el mismo Colegio con los Hermanos de Las Escuelas Cristianas! Al deambular el zaguán me quedaba pasmado deplorablemente, mi visión era hermética, abandonando corriendo detrás de mi padre,  - sucediéndome en varias ocasiones -.  Hasta que por fin le convencí, para que me pusiera en otro centro. Evidentemente se decidió por el Colegio de San Fernando regentado por Don Fernando Álvarez Arbelo, en este centro estuve hasta el segundo curso de bachiller como alumno libre. De regreso a los Salesianos para acontecer los estudios,  - el traslado no  fue asequible,-. El director Don José Mondéjar Lerma (fallecido.) de estraga reminiscencia, le comunicó a mi padre que no me admitía. Gracias a las gestiones amistosas con Don Antonio Granados Herrera (fallecido) de mi tío Antonio Ordoñez León (fallecido), logré que se me admitiese.
En los Salesianos me esperaba una austeridad más autoritaria. Otra manera institucional donde la formación de principios y espiritual era diferente. Un episodio que los salesianos basaban en la misión, que en el 1872, en Italia,  concretamente en Turín comenzaba Don Bosco con los muchachos, y que le conmovió  en la plaza Vittorio frente a las colinas, donde se encontraba un grupo de niñas abandonadas, consiguiendo transmitir su preocupación por el futuro de estas jóvenes y de los jóvenes por todo el mundo. Se hablaba de una fecha importante, 1841 cuando Don Bosco creó el primer Oratorio Festivo en Turín, su obra favorita, que dedicó a los jóvenes más necesitados acogiéndoles con amor y dulzura.
El colegio Salesiano fue para mí, aunque no se puede hablar de cosas tristes, porque si consideramos que en la vida siempre hay problemas en cualquier circunstancias, aquí no podía ser una excepción, creo que sí producía tristeza la severa disciplina de entonces, pero acorde con la edad, las cosas han cambiado y se está demostrando en la actualidad que la libertad es algo importante. En concreto no se puede hablar de cosas tristes, porque ha habido de todo y hoy se recuerdan con nostalgia, incluso muchas cosas anecdóticas. De cualquier modo el colegio fue una base de formación en todos los sentidos, puesto que la base de un colegio religioso   - en época de escasez de Colegios Civiles y sobre todo de Institutos de libres Enseñanzas -, siempre es fundamental si no cuando se es joven, si cuando han pasado algunos años fuera. En el último curso, conseguimos la "independencia" en el Régimen Disciplinario, y nos marchamos, abandonando una etapa maravillosa de la vida. He tenido muchísimas alegrías en mi etapa colegial, tanto en el aspecto cultural como en el deportivo, pero quizá de la que guardo mejor recuerdo, fue cuando hice las Revalidas de Cuarto y Sexto, en el Instituto de Enseñanzas Medias de Santa Cruz de Tenerife, obteniendo brillantes clasificaciones. Triste realmente no tengo ningún recuerdo, en los años que permanecí en este Colegio, jamás fui castigado en ningún sentido, tengo que decir que en una ocasión fui llamado por el entonces Consejero Don Manuel Prol Araujo profesor de latín y francés, llamándome la atención por escribir en el pupitre, pero todo quedó en simple advertencia. Recuerdo cuando aprobamos las Revalidas, nos planteamos hacer un viaje a la isla bonita de La Palma, éramos unos adolescentes, que desconocíamos lo que significaba viajar en avión o en barco. Siendo director Don Miguel Aragón Ramírez, auténtico cobertizo de la teología,  con la colaboración del entonces clérigo Don Alberto de la Nuez Domínguez. Nos reunimos, un servidor, Pedro Padrón Pacheco, Julio Carrillo Rodríguez, Mario Torres, Carlos Saro Calamita, Alfonso Ramos Méndez, Rafael Rodríguez y Chicho Silverio, para preparar una aventura inolvidable de dos semanas en la majestuosa Caldera de Taburiente. Con nosotros viajó el coadjutor Don Maximiano Sancho Lázaro para conducir el Microbús pequeño blanquiazul marca COMMER, él hacía de cocinero y gula, recorriéndose la Caldera por un canal, mientras que nosotros tuvimos que hacerlo por barrancos. Al final del recorrido, Don Sancho como amablemente le gustaba que le llamásemos, mirándonos con su mímica a ceca, nos dijo; ¡no es lo mismo comerse la sopa con una cuchara que con un tenedor! Cuando realizamos los Ejercicios Espirituales, en el barrio Lagunero de Geneto, era el último curso de bachiller, ya nos considerábamos unos colegiales veteranos, la aventura fue colosal, separación de los conflictivos a habitaciones individuales, el resto al salón general. Juego a las cartas, borracheras nocturnas en las habitaciones que ellos denominaban "conflictivas". Paso del reactor de la madrugada, las pistas del Aeropuerto estaban cercas del lugar, casi me quedo sin ellas. Las trampas que los conflictivos preparaban por las noches a los alumnos aplicados, largas horas de meditación y de silencio en el patio, nos fumábamos hasta las colillas de los cigarros y finalmente cuando nos pillaron, nos despertaron de madrugada para celebrar un final propicio, exclusivamente espiritual. Impresionante fue la sorpresa, cuando bajamos al comedor y nos encontramos con las mesas llenas; de güisqui, licores, coñac y anís..., que muchos llevaron para disfrutar y que el predicador (no recuerdo su nombre), dijo; ¡como nos encontrábamos limpios anímicamente, deberíamos de celebrarlo todos juntos!
El tránsito del profesor de Educación Física "Don Julio Calatayud" en trágico accidente de circulación, un gran profesor y una excelente persona. La interpretación en los festivales Líricos y Teatrales que protagonizaba el compañero "Chicho Silverio", que se desenvolvía a nivel de profesionales, a interpretar  escenas que tenían que hacerse en cinco minutos, las alargaba en media o en una hora, los curas a ver que era una verdadera ilustración, se conformaban con los arreglos. Recuerdo cuando protagonizó la representación de "La Pajarita Azul" en la festividad de la Inmaculada Concepción, escena lírica popular española que el inolvidable maestro Orotavense Don Domingo Delgado González (Don Domingo Febles), afinador de pianos, arregló para una pequeña  orquesta que el mismo formó por encargo del clérigo Don Antonio Avilés Ramos.
Como titulo anecdótico, una mañana en clase de matemáticas con Don Diego Yergo López, era la época que se estaba construyendo el nuevo pabellón, se tiraban barrenos. En el edificio adyacente al Colegio del siglo XVII, conocido por el antiguo hospital, había un palomar, concretamente en la vivienda que habitaban mis abuelos paternos y que compartieron mis tíos. Las palomas asustadas de los barrenos, una atravesó un cojinete de cristal de la parte superior de los ventanales de la clase y se posó encima de la cabeza del profesor. Impresionado del susto, me levanto para observar el suceso, indicándole que la paloma era de mi tío, contestándome de una manera mágica y graciosa, que antes de llevársela se la comía por haberle hecho unos  cortes en el cuello.
Hay que resaltar la importancia desarrollada por unos docentes que impartían enseñanza en el Colegio, debido a sus conocimientos fue posible el florecimiento de los que realizábamos un bachillerato con vista a futura enseñanza universitaria, recuerdo a Don Félix Calzadilla Rocío (fallecido) siempre preguntando los verbos irregulares del Inglés. Don Domingo Pérez Betancourt (fallecido) y su Sra. esposa Dª. Berta. Don José Manuel Taoro  - con sus tradicionales chistes ante, de empezar la clase de Filosofía, explicando las funciones psíquicas cuando habla de la petición o tendencia, ponía como ejemplo; "te mete en una cosa sin pensar lo que es, ósea te gusta una chica y te mete con ella sin pensar primero lo que es ella"-. Don Alfonso Trujillo (fallecido) investigador del Arte. Don Francisco Dávila, fotógrafo de Tacoronte, natural de Las Palmas de Gran Canarias, profesor de Dibujo. Don Julio Calatayud profesor de Educación Física. Don Francisco Suárez del Puerto de La Cruz, procedía de Santa María de Guía de Las Palmas, también profesor de Educación Física (fallecido). Don Antonio Melián profesor de matemáticas andaba despistado por las clases (fallecido), Don Antonio Navaja profesor de Educación Física, principiante vino a sustituir al fallecido Don Julio. Don Brandón (fallecido), era de Icod, profesor de matemáticas todo un  almacén de algoritmo.
La promoción la bautizaría con el nombre de "Don Antonio Granados Herrera (fallecido)" Director y profesor de matemáticas en el curso que abandonamos el Colegio. Cuando se celebraron los 25 años de la llegada de los Padres Salesianos a la Orotava, en mayo del 1973, siendo un servidor colaborador del desaparecido diario y decano de la prensa  tinerfeña "La Tarde", le hice una audiencia, en la que me expresaba; "La conmemoración de las Bodas de Plata de la llegada de los salesianos a la Villa de La Orotava, significaba en primer lugar, una acción de gracias  a los Villeros nobles de todo corazón por sus muchas ayudas y por el bien realizado en los veinte y cinco años de  su llegada. También para todos pero de un modo especial para él, deseaba que el citado aniversario fuese una expresión de  su agradecimiento para cuantos han facilitado  el trabajo y labor educativa, han colaborado con los salesianos y nos han alentado con sus palabras y ayuda incondicional. "…Había trabajado por fomentar el deporte y por dotar al colegio de unas buenas instalaciones...." "El sólo  intentó consagrarse totalmente a esa misión salesiana suya, poner a disposición de la juventud y niñez de La Orotava todas  sus energías e ilusiones…". 
Don Antonio Granados Herrera, recién cantada su primera Misa, arribó a nuestro Villa ocupándose de los cursos mayores como asistente de estudio y profesor, más tarde ocuparía el puesto de consejero, encargado de la disciplina, en aquellos difíciles años del comienzo del internado, fue un hombre de temperamento duro y eficaz, que con el paso de los años se fue moderando. De prefecto, hace sus primeros pinitos como encargado de los Antiguos Alumnos, y lo que se creyó una floreciente Asociación, decae por estar demasiado ligada a su persona, desde el momento en que se va a la Península con nuevo destino. Pero no tardaría mucho en regresar para ocupar el puesto de Director, es precisamente cuando comienza su verdadera obra "MONSTRUO" en el Colegio.  Reestructuración completa por lo que respeta al nuevo camino; nuevas instalaciones de aulas y laboratorios, campo de fútbol reglamentario, polideportivo,  - que se realizó a través de la inteligente operación "Bolsas de Cemento" que unos radios aficionados de la Villa pusieron en marcha con sus compañeros Venezolanos, logrando el primer polideportivo que se construye en La Orotava -,  piscinas pre - olímpica etc.
El padre Granados fue más que un compañero un auténtico amigo en nuestras grandes alegrías y en nuestras pequeñas pero amargas penas. Ha sabido quitar el velo a las dudas que a veces nos asaltan y levantar el ánimo cuando por cualquier motivo decae; ha sabido ser en suma lo que queríamos que fuese, al mismo tiempo que un auténtico padre preocupado por las muchas vicisitudes que ha atravesado su gran familia. Años después  de marcharse definitivamente, reconocidos por su obra y esperanzados por la vuelta, Don Antonio abandonaba la comunidad salesiana en tierra Andaluza, posteriormente el sacerdote, dejándonos  cuando muchos de sus hijos lo habían olvidado. Yo recuerdo oírle decir "soy malagueño de nacimiento pero Orotavense de corazón".
Quiero hacer un llamamiento a los integrantes de la promoción,  - me es difícil citarlos, no recuerdo sus apellidos y en segundo lugar pudiese olvidar algún compañero en el tintero -. De todo modo  me gustaría nombrar a los que más recuerdo; Julio Rodríguez  Carrillo jugaba muy bien al fútbol, el mejor que he visto, en la actualidad Arquitecto del  Excmo. Ayuntamiento del Puerto de La Cruz. Pedro Padrón Pacheco, Doctor en Ciencias Químicas, en muchas ocasiones estudiábamos juntos en su casa. Tino (fallecido) y Carlos Saro, médicos. Rafael Rodríguez, Jefe de Policías. Fernando Oliva, Licenciado en Filosofía y Letras. Isidoro Rodríguez Ingeniero Agrónomo. Coromina Ingeniero Técnico Agrícola. Medardo Díaz Arquitecto Técnico funcionario del Cabildo Tinerfeño. Diego Pérez Ascanio Ingeniero. Osvaldo Valeriano Efrén Torres González, el de Los Realejos, Abogado. Ángel Benítez y Aurelio Liendo Felipe, Alonso Borges  Profesores de EGB. Alfonso Ramos Méndez Ingeniero Técnico Industrial, funcionario de Unelco. Los Banqueros; Luís Alfonso González, Nicomedes Rodríguez Sierra y José Manuel Hernández. Los Empresarios; Juan Ramos Amaro, y Damián  Trujillo. Especial recuerdo para José Hernández Pacheco (fallecido) dibujante, muerto en extrañas circunstancias. Y por último los compañeros; Chicho Silverio, Paco Blanco, Mario Torres, Cándido Jesús Cuadrado, Claudio Sánchez (fallecido), Domingo González Morales (fallecido), Ringo (fallecido tristemente en el mes de octubre del 2015), Benedicto, Arturo, Alonso, Pepito (fallecido), Aníbal, etc.
Es recuerdo, los primeros bailes en el Liceo de Taoro (huyendo de los tiempos de cuaresma), la obligatoriedad de asistir a la procesión de la "Burrita" el domingo de Ramos, las películas censuradas en  "Cine Club" de Don Ángel Martín González, profesor de Historia, las fugas al Colegio vecino de La Milagrosa para ver las chicas  - las monjas gritaban, y nos cerraban las ventanas...-, las correspondencias que recibíamos  en nuestras casas de las novias o amigas de los compañeros internos(para que no las leyese el director), el correr los cacharros en San Andrés, el comienzo de los carnavales como fiestas de inviernos, los concursos de redacción en la sede de la Coca Cola de Santa Cruz de Tenerife, los campeonatos de fútbol entre cursos en el pequeño y querido campo de fútbol del colegio(convertido en la actualidad en polideportivo), los tradicionales "Riqui y Raqua" que jugábamos antes de entrar a las clases, consistentes en dos jugadores contra dos a razón de tres tiros a puerta cada uno, y dos jugadas de centro,  son recuerdos para revivir, que caen bajo la consideración filosófica, sin que exista objeto alguno excluido de ella.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU.
PROFESOR MERCANTIL

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