jueves, 12 de enero de 2017

VÍCTOR RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, SALESIANO



Artículo que remitió entonces mi amigo desde la infancia en la calle El Calvario de la Villa de La Orotava; FRANCISCO SÁNCHEZ GARCÍA (fallecido), referente a don VÍCTOR RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, SALESIANO.
PUBLICADO EN EL DIARIO DE AVISOS (SANTA CRUZ DE TENERIFE), 30/11/2010: “…La Palma "tiene de todo", insiste televisivamente el marketing turístico de la isla. De este modo se anima a la gente de fuera para que la visite y conozca su historia y cultura originales, disfrute de sus paisajes y de su gastronomía, oiga el cantarino acento de su habla y su folclore, se adormezca con el murmullo de sus limpias aguas, deje atónito la obra artesanal de su agricultura y sedería, se temple con la calidez y frescura de su ambiente, y con La Caldera, quede maravillado, extasiaso. En definitiva, como la isla tiene de todo, si quieres tener de todo, no te queda otro remedio que visitarla.
Pero no se me puede discutir que en ese todo en La Palma falta algo muy importante. Exactamente la parte de su historia humana, que, por diferentes causas y vicisitudes, ha tenido que ser vivida fuera de su isla, por lo que no se puede encontrar en ella a sus protagonistas, sino en otras islas, en la Península, en otros continentes. Sin embargo, debo reconocer que es tan importante el bienhacer de estos palmeros en el exterior, a todos los niveles, jurídicos, políticos, culturales, artísticos, periodísticos, deportivos, pictóricos, artesanales, científicos, médicos, de investigación, agrícolas, literarios, sociales, humanos..., que es ese bienhacer del palmero el que resulta el mejor reclamo para provocar en la gente que le trata la necesidad del conocimiento de la Isla Bonita, origen de esas personas que tanto bien vienen haciendo en los referidos ámbitos.
Por tanto, la ausencia en la isla de parte de su gente importante la compensa o la cubre La Palma con la fama y el buen nombre de sus hijos del exterior y que la isla recibe a través de la gratitud directa de quienes hemos sido "tocados" de alguna manera por el bienhacer palmero. Luego, debo rectificar y concluir de modo justo que es rotundamente cierto que La Palma tiene de todo.
Además sé que encima La Palma como isla rebosa generosidad geográfica, al ofrecernos de manera perenne su sensacional perfil físico oriental, principalmente a los del Norte de Tenerife, para embellecernos nuestro paisaje, concretamente el de las increíbles puestas de sol del Valle de La Orotava, encontrándole y dándole un sentido físico al mágico "rayo verde", que algún atardecer privilegiado nos deja entrever en medio de esos asombrosos ocasos, para confirmar la realidad de su leyenda.
Necesariamente he tenido que empezar este artículo refiriéndome a las bellezas de la isla de La Palma, para apagar lo negativo del viento palmero (excepción dentro de la regla), y mostrar que sólo en una isla tan bonita con todo positivo se pueden generar tantas bondades humanas, como las que me he encontrado a lo largo de mi vida. Y entre esas "bondades humanas palmeras" que salieron de la isla y resultaron para sus congéneres, de extraordinaria valía y eficacia social, tengo obligatoriamente que destacar al fallecido sacerdote salesiano Don Víctor Rodríguez Jiménez, natural de Todoque, del municipio de Los Llanos de Aridane, a quien ya distinguió el Ayuntamiento de la Villa de La Orotava, con el título de "Villero de Honor", por su impresionante y efectiva labor social durante los años 1970 a 1979 entre los más de diez mil necesitados de Los Altos de La Orotava, a los que hizo conscientes de su identidad, para que colaboraran en la solución de sus gravísimos problemas de agua, luz, vivienda, comunicaciones, escuelas, sanidad..., logrando fuesen protagonistas de su propio destino e historia. Asimismo y a fin de que no se olvide este espíritu de Don Víctor, se ha creado una asociación con su nombre para evitar que se repita la marginalidad del pasado.
Ahora y desde aquella Villa, y en agradecimiento a Todoque, lugar que lo vio nacer, se le está pidiendo al Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, se reconozca municipalmente a Don Víctor, por tan extraordinaria labor social, que si bien no la realizó en su pueblo, la llevó a cabo con eficacia fuera de él, pero en el mundo de los necesitados, por inclinación derivada de la generosidad, propia y natural de los palmeros de Los Llanos de Aridane. Por la expresada razón, a primeros de marzo, y con motivo del sexto aniversario del fallecimiento de Don Víctor, y como bien nacidos, nos trasladaremos un nutrido grupo representativo de La Orotava a La Palma, para darle las gracias a Todoque y a Los Llanos de Aridane por haber sido la cuna y la fuente de la santa generosidad de Don Víctor, bien para celebrar su reconocimiento municipal, bien para insistir personal y directamente con nuestra visita en que se le reconozca, por el bien que hizo entre los marginados de nuestro pueblo.
Y un dato específico a aportarle al Ayuntamiento de Los Llanos, por si lo tiene a bien incorporarlo al expediente del reconocimiento. Don Víctor captó y adivinó en el período 1970-79 del pasado siglo que, con la democracia participativa, no sólo a través del voto sino principalmente de los instrumentos que este sistema ofrece como son las asociaciones de vecinos, los partidos políticos y la protesta popular responsables, se pueden resolver los más difíciles problemas que la vida en sociedad nos pueda plantear.
Porque Don Víctor, con la creación de ocho asociaciones de vecinos en Los Altos de La Orotava, la Manifestación de las Velas en 1978 y la constitución del grupo político AIO (Agrupación Independiente Orotava) para las elecciones a concejal del Ayuntamiento de La Orotava durante el primer mandato 1979-1983, en que se consiguieron ocho concejales, logró que se resolvieran en ese período los problemas seculares de más de diez mil vecinos de Los Altos de la Villa de La Orotava. Y consiguió con tales instrumentos lo más importante: "Que por primera vez sus núcleos de gente fueran conscientes de su identidad y cooperaran para hacer su propia historia, a no ser siempre mandados, tierra de nadie". En definitiva, un verdadero ejemplo de la eficacia de la democracia participativa. Doy fe, por tanto, de que La Palma tiene de todo. Porque, como hemos indicado, incluso produce gente para hacer bien a los demás, no sólo en su isla, sino muy principalmente fuera de ella. Y por lo que yo sé, y relacionado con mi vida, no sólo conozco el caso de Don Víctor.
Permítanme aprovechar entonces esta ocasión y estas letras para brindar mi particular homenaje a los también palmeros que junto a Don Víctor me han salvado la vida y me la están conservando magníficamente hasta que Dios quiera. Me refiero a los ilustres médicos, que, con otros muchos, honran la medicina canaria: Don Pedro Rodríguez, Don Norberto Batista, Don Tomás Concepción y Don Alfredo Martín del HUC. Sin poder olvidar a los primeros palmeros que conocí y que traté de chico en mi pueblo, impresionándome por su bondad: Don Pedro Afonso (...); su cuñado Don Paco Lugo; el médico Don Máximo Martín. Su ilustre suegro, enamorado de la Agricultura, Don Antonio Lugo. El Dr. Sanfiel.
Teniendo igualmente que saludar el hecho de que una guapísima palmera se incorporara a la familia: mi tía Mary Carmen, hija de Edmundo (qepd) y Piedita, camino de convertirse en famosa pintora, esposa de mi tío Eduardo. Sintiéndome feliz por tener además de compadres a una pareja palmera sin igual, Luis Arrocha (qepd) y Rosa Abreu, que nos han hecho querer mucho a La Palma y a toda su maravillosa familia, en la que obviamente incluyo a Javi, mi ahijado. 
Bondad y otras virtudes que en algún momento admiré en muchos palmeros relacionados con el fútbol, como Don Francisco Duque y familia, y en otros que, no estando relacionados con el fútbol, fueron compañeros colegiales, universitarios, del cuartel o del trabajo. En fin, gracias Isla Bonita por "tener de todo" tan cerca, especialmente germen humano de calidad para hacer bien al mundo que nos rodea….”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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