sábado, 28 de enero de 2017

VOLANDO SOBRE EL VALLE DESDE UN GARAJE



Alucinante el modelo de cabina de un avión que posee mi compañero de pupitre en los colegios; San Fernando y San Isidro de La Villa de La Orotava e Instituto Cabrera Pinto (San Agustín) de La Laguna, Pedro Padrón Pacheco.
La verdad que no había participado en su proyecto aunque sabía que lo había ubicado en el garaje de su casa en la Villa, teniendo que depositar sus automóviles en la rampa.
Una mañana de magia, con el permiso de su señora Chona, que nos sirvió un cortadito de rigor. Pasé todo lo que conlleva una cabina de cualquier clase de un avión (desde una simple avioneta hasta un yumbo), sus pilotos, sus contactos con las torres de control de los aeropuertos. Hasta la fecha todo ese proceder lo tenía en la trastienda del gozo de mis viajes en avión.
Mi querido amigo y compañero Pedro, me invitó a subir al avión que desease, y viajar por donde quisiese. Como el tiempo era corto y la estancia en su casa también, opté por una pequeña avioneta, que saliera de Los Rodeos (Tenerife Norte), y dar un paseo por Santa Cruz, La Laguna y El Valle de La Orotava.  La verdad que me sorprendió con todos los aparatos existentes en una cabina de avión, que desconocía, guiados todos por un potente ordenador, una pantalla, y un proyector.
Explicándome,  los contactos con la torre, el control del viento, la temperatura, la densidad, el depósito de gasolina y demás. 
Emprendimos el viaje en la avioneta, saliendo hacía Santa Cruz, en dirección contraria al viento, dando la vuelta por Anaga, pasando por Bajamar, Tegueste, Tacoronte, La Matanza, La Victoria, Santa Úrsula (todo por encima de la autopista Norte de Tenerife). Viendo el Puerto de la Cruz (Lago Martiánez y Muelle Pesquero) en el horizonte. Hasta llegar a la Orotava y sorprendentemente observar, los IES Rafael Arozarena, y Manuel González Pérez, Colegio de San Isidro, Estadio Los Cuartos etc.
De vuelta a los Rodeos (Tenerife Norte), Pedro optó por pilotar  en automático (hasta el momento lo realizó manuel), hasta llegar a un punto, que tenía que conectar con la Torre de control, para poder realizar el aterrizaje, en su pista correspondiente. Así lo hizo, en principio se tuvo que dar una vuelta, puesto que entraba un avión procedente de La Palma, hasta que nos autorizaron aterrizar por la pista oportuna. Y una vez en tierra, caminamos hacia la estación de las avionetas, y veíamos el aterrizaje de dos Aviones y el despeje de otros dos.
Volando sobre el Valle desde un garaje es el título de este relato, una mañana alucinante en casa de mi amigo y compañero Pedro Padrón Pacheco, en su domicilio de La Villa de La Orotava, al que le estoy agradecido, por sus explicaciones, que me sorprendieron de verdad, las cuales me llevaron a un mundo, que en el tiempo y en la vida ha sido totalmente desconocido. Como ya somos jubiletas, quedamos para otra ocasión y realizar otro viaje, por otros lugares del planeta. Gracias Pedro.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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