viernes, 3 de febrero de 2017

CANTO AL BARRANCO DE MASCA QUE BAJA CON POCA AGUA PERO MUCHO CONTENIDO



En “Las Castras”, El Tanque, recóndito lugar para serenas reflexiones, un 28 de Abril 2010.
El amigo de la ciudad del Drago Milenario Icod de los Vinos; ÁLVARO FAJARDO HERNÁNDEZ, remitió entonces este interesante trabajo sobre EL TINERFEÑO BARRANCO DE MASCA. A la memoria de Eric Ragnar Sventenius (1910-1973)  en el 1º centenario de su nacimiento:
“…AGUA
AGUA, AGUA
AGUA simplemente.
AGUA que siempre había.
AGUA que bajaba encauzada.
AGUA que fue poblamiento y vida.
AGUA  que alimentó a la flora nativa.
AGUA   que  formaron cauces  y cañadas.
AGUA que bebían rebaños de cabras perdidas
YO, EL BARRANCO:
Todo cuanto conozco, sé y soy lo aprendí, y se lo debo al AGUA, al ñame a la palmera, y naranjos, y sobre todo, hoy, a las gentes de MASCA.
SE LO DEBO AL:
AGUA primigenia y millonaria que esculpió mi cauce en el telúrico basalto.
 AGUA que desde milenios bajaba generosa, sin prisas ni pausas, y a la que debo mi barranquera identidad.
AGUA, que antes fue del mar y la montaña, regalándome los sobrantes para regar patameros y palmerales.
AGUA caída en placida lluvia otoñal, o de la nieve  ventisquera del Teide, y del adlátere Pico Viejo, mí cauce en años secanos.
AGUA retenida en las “Eres”, reservorios y aljibes naturales, que calmaron la sed de los primitivos guanches.
AGUA que se deja llevar abandonada  por el cauce, como regalo generoso, de la tierra al mar que le sobra.
AGUA, que en turbulenta cascada  se desparrama por farallones y andenes, arrastrando “bimbos” y piedras
Descomunales
AGUA donde aletean nerviosos “foleles” multicolores, en permanente aprendizaje zigzagueante  de aéreos y acrobáticos vuelos rasantes.
AGUA que “topos humanos” buscaron y sacaron de las entrañas de la tierra en kilométricas galerías hechas a mano.
AGUA que en incontroladas avenidas y escorrentías dejan aislados al caserío, por unos días, en su cotidiana intimidad.
AGUA que el enjuto, níveo y Nativo Arias, contemplaba desde una  casa rural aledaña.
AGUA poco abundante, pero constante, que destilan las tabaibas y retamas.
AGUA tributaria del Lomo Bolico, EL Cherfe y Gerge  y de las barranqueras de Araza, La Vica y El Turrón.
Aunque un poco de mi AGUA barranquera calmó al sediento guanche. ¡¡ Con que alegría se la regalé toda!!
AGUA con la que Pérez, su Alcalde pedáneo, regaba EL “Mato”. Hoy un exuberante Laurel de Indias que  da sombra a su estatua.
Agua que calmo la sed
de ínclitos científicos foráneos: Bramwell, Humphries y Metlesic, y los locales: Telésforo Bravo, Celestino González, Cuscoy , Arnoldo Santos, Baeza, Olegario Mesa y Wildpret, acompañados por Eric Sventenius, y los guías masqueros Antonio, Leonardo, y el “risquero” Ismael Bello, que  patearon tu relicto  paisaje  en busca de  ignotas e irredentas especies herbáceas Nativas, y algún que otro GATO doméstico asilvestrado.
AGUA de manantiales, fuentes y veneros que brota espontánea de lomos y furnias perdidas.
AGUA que empapó mi espalda e inundó mis botas, cuando, hace ya unos años, baje por tu laberinto de rocas  hasta la playa.
AGUA fresca que, hace ahora 58 años, bebí de  un porrón refrescado a la sobra de ¿un naranjo?
AGUA que el Campesino de Masca desvía, con la “torna”, para regar sus,cebollas y frutales.
AGUA que sirve de abrevadero a las cabras descarriadas.
AGUA desbocada que arrasa y borra sendas y cañadas.
AGUA-mansa que se precipita en cascada solitaria.
AGUA que un día se cobró vidas humanas.
AGUA que ya NO baja canalizada.
AGUA  que  ya  NO  hay.
AGUA, Simplemente.
AGUA, AGUA
AGUA
HERMOSO CANTO AL AGUA QUE ESTÁ EN LA ALBERCA (Poema de Pedro Salinas  de su libro “La felicidad inminente”)
El agua que está en la alberca / y el verde chopo son novios / y se miran todo el día / el uno al otro. / En las tardes otoñales, / cuando hace viento, se enfadan: / el agua mueve sus ondas, / el chopo sus ramas;  / las inquietudes del árbol / con la alberca se confunden  / con inquietudes de agua. / Ahora que es la primavera,  / vuelve el cariño; se pasan  / toda la tarde besándose / silenciosamente. Pero  / un pajarito que baja / desde el chopo a beber agua,  / urba la serenidad / del beso con temblor vago.  / Y el alma del chopo tiembla /   dentro del alma del agua.
(Pedro Salinas)
HOMENAJE a los sacrificados cabuqueros, que con  su esfuerzo y el tesón de algunos ilusionados emprendedores hicieron posible el “Milagro del agua” alumbrándolas  de las entrañas de Tenerife…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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