miércoles, 1 de febrero de 2017

¡COMO ERA LA FACHADA DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE LA VILLA DE LA OROTAVA AL FINAL DEL SIGLO XIX!



En esta insólita fotografía del final del  siglo XIX, podemos observar cómo era la fachada del templo franciscano  que reconstruyeron los monjes de la tercera orden después del incendio ocurrido en el año 1801, del convento franciscano de San Lorenzo. De La Villa de La Orotava, que viera le bautizó por El Escorial de Canarias. Vemos que la calle termina en la misma fachada, y para continuar hacía la calle Salazar y la antigua de Castaño, actual Domingo González de Chaves y García, se transcurría por la estrecha que pasa por el lado este de lo que hoy es la plaza de San Francisco. Además se conserva la Mansión del fundador del convento y de La Villa don Bartolomé Benítez de Lugo. El teólogo y filosófico ex-convento de San Lorenzo Mártir de La Orotava, fundado 1519, que  Viera lo denominó "El San Lorenzo de los conventos de las Canarias y el Escorial de sus padres más dignos...”. Es el quinto convento de la provincia, que hoy por sus circunstancias se puede llamar el principal. Tenía en la parte superior una ermita de San Lorenzo, edificada desde el año 1510; y fue donde el conquistador Bartolomé Benítez de Lugo trajo los religiosos franciscos, dándoles un excelente sitio para fabricar casa y mandando se sepultarse su cadáver entre ellos, año de 1526, con orden de que sus herederos hiciesen la capilla mayor, como lo ejecutaron finalmente. En el siglo XVI, concretamente en el ese año de 1519. Las ansias de aventuras, de conquistas y de evangelización de la raza hispana están en efervescencia. La Cruz va codo con codo con la espada; allí donde se claven en tierra los pendones de Castilla, se planta el símbolo del cristianismo; allí donde se levante un alcázar que garantice la posesión de un territorio en el mismo sitio se eleva la sólida y pétrea estructura de una ermita, de un templo de un convento… En vecindad con los guerreros se hallan los frailes…. Y todo ello porque seguirá siendo medieval y teocéntrico. Dentro de este contexto se justifica la creación del quinto convento de la provincia franciscana de San Diego de Canarias…
La zona que ocupan la Calle y Plaza de San Francisco es uno de los núcleos urbanos más antiguos de la Villa. Importante área en lo económico y social. Por este espacio corrían las aguas que desde los altos daban vida a las zonas bajas del Valle, abastecían las necesidades de la población y movían los molinos (alguno de los cuales aún se conserva). La importancia social le viene dada por la fundación del convento de San Lorenzo, a principios del siglo XVI (1519). Este atrajo sobre sí la atención propia de un Centro religioso-cultural.
Los terrenos sobre los que están hoy la Plaza de San Francisco, parte de la calle del mismo nombre, la Iglesia y el Hospital fueron, a principios del siglo XVI, propiedad de D. Bartolomé Benítez de Lugo, sobrino del Adelantado Alonso Fernández de Lugo. La señorial residencia de Bartolomé estaba situada en el Sur de la actual Plaza. Como patrono del nuevo convento a construir. Benítez de Lugo cedió el terreno preciso a la Orden de San Francisco para tal fin. Una vez construido el convento se hacía necesario acondicionar los enlaces viarios con el mismo: unión con las actuales calles Carrera y Colegio a través de la calle San Francisco; enlaces con la Villa de Arriba a través de las calles Castaño y Salazar.
Al Este del convento y norte de la mansión de  los Lugo quedó una amplia plaza que, en siglos posteriores, iría cerrando su lado Este. con unas construcciones más modestas que aún se conservan.
A principios del siglo XIX (20 de Abril de 1801) el convento de San Lorenzo quedó parcialmente destruido por un incendio. Sobre las ruinas se reconstruyó parte del mismo y se levantó la actual Iglesia, cuyas obras se terminaron alrededor de 1835.
La Orden Franciscana siguió ocupando el recinto hasta la Desamortización de Mendizábal en 1836, por la que los bienes religiosos pasaban a propiedad estatal.
Años después que los frailes abandonaron el convento se instaló en él el Hospital de la Santísima Trinidad, como asilo de ancianos y casa cuna.
En la zona de enlace entre las calles Colegio-Carrera y Plaza de San Francisco se levantaron destacados edificios; las casas Méndez-Fonseca (la de los Balcones) y Jiménez Franchi en su acera E. y la casa Molina en la acera O. Tramo-calle que recibió también el nombre de "San Francisco".

BRUNO JUAN  ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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