jueves, 16 de febrero de 2017

CONVENTO DE SAN NICOLÁS (I)



Foto de la izquierda vemos el conjunto arquitectónico que mi amigo de la infancia de La Villa de La Orotava; LUIS GARCÍA MESA, ha reconstruido a través del dibujo grafico, como fue el convento de San Nicolás de las Monjas Catalinas y Dominicas, erigido en el año 1626 y destruido definitivamente por las maquinas de la construcción y las manos del hombre al principio de los años cincuenta del siglo XX, después de ser reconstruido tres veces por incendios que se produjeron desde su fundación. Conjuntamente con el incendiado PALACIO DE CELADA que se quemó el día 15 de agosto del año 1716 y que don Diego Benítez de Lugo y Vergara, marqués de Celada tenía el privilegio de acceso directo a la iglesia conventual desde su casa. Este acceso consistía en un colgadizo por una calle estrecha hacía en una tribuna de la iglesia. En la foto de la derecha vemos el convento de San Nicolás al principio del siglo XX, cuando estaba ubicado en él el Teatro Municipal de La Orotava, que después se llamó “Teatro Power”.

El Convento de las monjas dominicas de San Nicolás, se fundó según Viera y Clavijo, por los años de 1626. Siendo su instaurador  Don Nicolás de Cala, clérigo presbítero, deseoso de fundar en la Villa de La Orotava un monasterio de monjas dominicas, donde pudiesen profesar, solicitó pasasen a la Villa norteña algunas religiosas de la Laguna, a quienes daba vivienda en sus propias casas. Pero aconteció la desgracia de que apenas se habían apeado las fundadoras, cuando el devoto presbítero murió de repente y, no queriendo sus herederos continuar las piadosas ideas del difunto, padecieron las religiosas notables incomodidades, pues sólo libraban su subsistencia y los adelantamientos del edificio en las limosnas de los fieles, de modo que éste no tuvo su complemento hasta que, habiéndose conferido el patronato, en 1632, a Don Diego Benítez de Lugo, les fabricó la capilla mayor con todo esmero. Desde entonces este célebre monasterio de San Nicolás obispo y su digna comunidad lograron toda suerte de conveniencias, estando bajo la dirección y obediencia de los religiosos dominicos. Pero llegó a los principios del siglo XVIII una época memorable, en que mudaron de semblante las cosas. Viera hablaba del tiempo en que, habiendo declinado las monjas de esta sujeción a aquellos padres, se entregaron a la ordinaria del obispo, suceso famoso en que sin duda mediarían grandes divisiones, grandes revueltas y recursos. Se encontraba cerca del monasterio, con cuya iglesia comunicaba por una tribuna, la casa de los marqueses de Celadas, sus patronos, edificio el más bello y suntuoso de la Villa y se había espaciado en varias ocasiones el rumor popular de que por allí se les había de quemar a las monjas el convento. Este pronóstico, que unos despreciaba y otros temían, asegurando que por las noches se solía observar en el cielo el fenómeno de no sé que llama sobre la casa del marqués, se edificó en la referida del 31 de Agosto, entre doce y una, incendiándose súbitamente, con increíble voracidad, y en cuatro horas, a tiempo que todos dormían. Por más prisa que se dio el pueblo, nada perezoso en tales casos, ya el fuego se había apoderado del monasterio, de donde apenas pudieron escapar las religiosas, quemada alguna y casi todas chamuscadas. El vicario Don Juan Delgado Temudo las recogió en una casa inmediata al colegio de los jesuitas, en cuya iglesia colocó las especies sacramentales. Allí estuvieron algunos meses, excepto unas cuantas de la antigua parcialidad de los frailes que, con beneplácito del obispo y del provincial, pasaron a albergarse al monasterio del Puerto de La Orotava, que es de la misma orden. Pero como las otras no habían encontrado en la casa que habían ocupado ni la comodidad ni la seguridad precisa, resolvieron echarse sobre el inmediato colegio de los jesuitas, desalojarlos y apoderarse de él, hasta que se reedificarse su convento. Subió, pues el monjío con los jesuitas y toda la nobleza a tomar posesión de la casa, donde se acomodaron del mejor modo que pudieron, y permanecieron en ella más de un año. El marqués de Celada, el obispo Don Lucas Conejero y varios caballeros deudos de las monjas contribuyeron para la pronta reedificación del convento; de modo que antes de un año de la quema pudieron volver a habitarle, bien que se quedaron las otras en el del Puerto. Tardo algunos años en perfeccionarse el edificio, especialmente la iglesia, que por último se dedicó con memorables regocijos en 1737. Pero tuvo muy corta duración este segundo monasterio, pues aquellas vírgenes religiosas, que parece que se dormían con las lámparas encendidas, despertaron otra vez atónitas en medio de las llamas, la noche del 27 de julio de 1761, saliendo apresuradamente de entre ellas. Ardió todo el convento, y después de haber andado errantes, se retiraron a las casas del coronel Don Juan Bautista de Franchi. Era vicario Don Domingo Delgado, sobrino del otro vicario de la quema anterior. Estuvieron allí alojadas, hasta que a solicitud del coronel Don Juan de Franchi Grimaldi, su inmortal bienhechor, se reedificó el tercer monasterio que tuvieron ya por fin, del cual tomaron posesión el día 8 de Junio de 1769, habiendo vuelto de aquel retiro en procesión solemne, a tiempo que su iglesia, ya reparada, servía interinamente de parroquia, con motivo de estarse fabricando el nuevo templo de la Concepción de la Orotava. Al final del siglo XIX, el monasterio ocupaba una gran manzana, así nos indican los historiadores Alloza Moreno y Rodríguez Mesa: En un plano levantado en los primeros años del siglo XIX, se comprueba la superficie y los limites que llegó a tener después de sucesivas ampliaciones el ex-convento de San Nicolás, alcanzando a cubrir una manzana de considerables proporciones. Tras la exclaustración de órdenes religiosas en 1835 el monasterio pasa al Ayuntamiento de La Orotava, colocándose allí el Teatro Power.
¿Por qué desaparecieron el inmueble del ex-convento de San Nicolás...?. La duda es entristecida, melancólica para unos inspiradores consentidos de la reprobación del anterior régimen franquista, que no supieron o no pudieron salvaguardar el centenario monasterio de las monjas Catalinas y Dominicas. ¿No había en esos momentos lugares idóneos para hacer un gran edificio del Correo y Telégrafo....?. Esta es otra desamparada cuestión, lo que si está claro es que desgraciadamente terminaron destruyendo un monasterio, que sin haberse producido ruina en sus silueta, en la actualidad pudo ser un centro cultural artístico, admirado en nuestra Villa y en su entorno, como los resguardados ex-conventos de Santo Domingo, San Agustín y San Francisco. Y que conste que otros conventos como el de Santo Domingo por ejemplo, en esa época estaban en peor estado de manutención que el de San Nicolás, en muchas ocasiones mi madre me impedía que visitase ese edificio que por entonces era una barbacana, por inminencia de derrumbe. Sin embargo en la actualidad el ex-convento de Santo Domingo ocupa un emplazamiento excepcional, residencia de un gran museo de artesanía, admirado por todos los que le visitan, un recoveco fascinante equiparable a muchos monolitos de nuestra península ibérica, concretamente de Córdoba, Sevilla, Toledo, Burgos, Santiago etc... La belleza de San Nicolás termino para siempre, con el azotazo producido por nuestra humanidad, de la misma manera que estamos acabando con el Valle de Taoro, al cual muchos ilustres visitantes le han recitado y adorado. Solo un hombre de nuestra villa, un ilustre e intelectual licenciado en Ciencias Químicas, que ocupaba entonces la Alcaldía, -nuestro paisano y amigo Don José Estévez Méndez-, fue tan valeroso que en sus palabras en la inauguración del nuevo edificio, dijo cosas importantes, sobre lo que había sido el ex-convento de San Nicolás, situado en una de las zonas más sublime del casco historio de la Noble y Leal Villa de La Orotava ; destacando la trascendencia de la obra historiando la existencia en remota época del convento de San Nicolás, las funciones parroquiales que en él se efectuaron por circunstancias de la reedificación del templo de la Concepción. Teniendo un sentido recuerdo para el escultor Fernando Estévez que recibió las aguas bautismales en la iglesia de aquel Monasterio. Rememoró asimismo, luego de la extinción de esta comunidad, la dedicación del monasterio a teatro municipal, donde acontecieron trascendentes sucesos artísticos, entre ellos, el estreno de los “Cantos Canarios” de Pówer. Refiriéndose últimamente a aquellos momentos que vivía la Orotava celebrando la inauguración de una obra para el servicio de Correos y Telégrafos. Esto no fue lo indispensable para la persistencia del frustrado monasterio, pues Don José acababa de tomar posesión en la alcaldía villera, y el ex-convento yacía en los cimientos del que iba a ser un novel edificio dependiente del Correo y Telégrafo. "La Tarde", en la edición correspondiente al día veinte y cinco de mayo de 1953, publicaba el decreto dado en Sevilla durante la estancia en aquella capital hispalense del S.E. el Jefe de Estado. Un decreto en el que se aprobaba el proyecto de construcción del edificio con destino a los servicios de Correos y Telecomunicaciones de la Villa de La Orotava. Dicho decreto, que se publicó en el boletín oficial del Estado, determinaba el presupuesto de la obra, que ascendía a 2.061.093,25 pesetas, se refiere al proyecto redactado por el arquitecto Don Tomás Machado Méndez y Fernández de Lugo. Asimismo se trasladaba el expresado decreto a la Dirección General de Correos y Telecomunicaciones para previa celebración de la subasta de las obras, que habían de abonarse, hasta una cifra de 200.000 pesetas, con cargo al presupuesto del año 1953, y 800.000 pesetas, y 1.061.093,25 con cargo a los créditos correspondientes que se fijaron en los presupuestos de los años 1954 y 1955 respectivamente. Con verdadera satisfacción se informó la aprobación de este proyecto que iba a ser una primordial mejora para la noble localidad del Norte de la isla tinerfeña y habría de redundar en una mayor eficacia para el desenvolvimiento de los indicados servicios de Correos y Telecomunicaciones. La Orotava con este decreto, conseguía un gran edificio de características neoclásica, para el desarrollo de las comunicaciones, pero perdía otra gran mansión, mas renacentista que era el ex-convento o monasterio de San Nicolás, donde durante años se instaló el Teatro Municipal “Pówer” de gratos recuerdos villeros, y en su última morada, durante la injusta guerra civil españolas fue penitenciaría de presos políticos. El desaparecido semanario “Canaria”, del 22 de Enero de 1955, publicaba una nota de la alcaldía villera que decía lo siguiente: Publicado en el Boletín Oficial de la provincia de siete de enero, el anuncio de segunda subasta de 6.773,97 pies cuadrados de palos de tea y 1.452 pies cuadrados de tablas, también de tea, procedentes del derribo de la parte del ex-convento de Monjas Catalinas y Dominicas donde se construye el edificio para Correo y Telégrafo en esta Villa, se hace saber que dicha subasta tendrá lugar en la Sala de Secciones de este Excmo. Ayuntamiento el día primero de Febrero próximo, a la hora de las once, siendo el precio tipo de 59.203,76 pesetas, y que las proposiciones para optar a esta subasta deben presentarse en la Secretaria de esta Corporación Municipal hasta el día 31 del mes actual, inclusive, en las horas de las 11 a las 13 de los días hábiles; hallándose de manifiesto al público en dicha Secretaria el pliego de condiciones y demás antecedentes relativos a la expresada subasta. Finalmente el citado rotativo “Canarias”, del 25 de Agosto de 1956, publicaba el acto inaugural del nuevo edificio de Correos y Telégrafos de esta Villa, que revistió extraordinaria brillantez: El lunes, día 20, a las siete de la tarde, tuvo lugar en esta Villa el acto de inauguración oficial del nuevo edificio de Correos y Telégrafos construido por el Ministerio de la Gobernación. Asistió el Excmo. Sr. Don Andrés Marín Martín Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento; Excmo. Señor Don Lorenzo Machado y Méndez Fernández de Lugo, Capitán General Accidental de Canarias; Don Luís Bardaxi General Gobernador Militar;  Comandantes de Infantería, ayudantes de las nombradas autoridades militares, Señores Casañas y Piñol; subjefe Provincial del Movimiento Sr. Hodgson Lecuona; presidente de la Audiencia, Don José del Campo Llarena; comandante militar de la plaza Capitán Sr. Cabrera Díaz; Coronel de Infantería, Sr. Llarena; Teniente Coronel de la misma Arma Sr. García González; coronel de la Guardia Civil; Delegado Jefe Regional de Telecomunicación Don Domingo Moya Rubio; Administrador principal de Correos de la provincia Don Elías Doblado Sáiz; Ingeniero Jefe regional de Telecomunicación Don José Raimundo García, Subinspector provincial de Correo, Don Darío Castro; Ingeniero de Obras Publicas, Don Manuel Belda; Consejero del Cabildo y Alcalde del Puerto de la Cruz, Don Isidoro Luz Cárpenter; Don Ildefonso La Roche Lecuona, presidente de la sección de lo Criminal de la Audiencia; Doctor Don Miguel R. Vivas subdirector del hospital de la Santísima Trinidad; párroco de esta Villa Don Juan Reyes Pérez; Don Juan Espinosa y Don Antonio Fabrellas, Jefes  de Telégrafos y Correos de esta Villa; Arquitecto autor del proyecto de la obra, Don Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo; Jefe de la casa constructora de la obra Sr. Ruiz Zárate; Alcalde de Santa Úrsula y de la Victoria de Acentejo; Presidente de la Cruz Roja Local Don Cesar Hernández; otras representaciones de comunidades religiosas, de centros culturales etc.. El Ayuntamiento en pleno presidido por su Alcalde Don José Estévez Méndez, recibieron juntamente con las otras autoridades, a las primeras de la provincia ante un numeroso público que se había congregado frente al nuevo edificio y que tributó a todos cálidos aplausos.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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