lunes, 6 de febrero de 2017

CUANDO EL AMOR Y LA AMISTAD, VAN COGIDOS DE LA MANO



Artículo de mi amigo desde la infancia de la Calle El Calvario de La Villa de La Orotava; NAZARIO HERNÁNDEZ GARCÍA (Chile). Que remitió entonces (2009), por motivo del cincuentenario (Bodas de Oro, 6 de Febrero de 1959) de su matrimonio, que tituló; CUANDO EL AMOR Y LA AMISTAD, VAN COGIDOS DE LA MANO”: “…Son dos sentimientos que en su caminar parejo, nos mueve o impulsa a buscar el bien verdadero con un afecto puro y reciproco entre dos o más personas. Así  define, más o menos, el diccionario de la lengua española, al amor.
Yo, con todos los respetos a la Academia de la Lengua, le añadiría… “un mucho de comprensión entre las personas, que hagan mas llevadero el caminar hacia el futuro, salvando todos los obstáculos que encuentren.” 
Cuando llegas al final del recorrido, haces recuento y resuelves que ha valido la pena tal esfuerzo y disfrutas de ello.  Es la satisfacción, el gusto, el contento que el diccionario define como “la felicidad.”
Estas reflexiones nos llevan a unas premisas claras y rotundas…. “Amor mas amistad es igual a felicidad.” Son  reflexiones mas propias de un filosofo que de un simple pensador, que  nos conducen a un estado de ánimo que pueden marcar, y de hecho así ocurre, el futuro de nuestras vidas y nos introduce en un estado de disfrute que nos invita a buscar la plena satisfacción, si es que eso es posible, y nos dice que la vida es bella, que vale la pena vivirla y gozarla.
Últimamente en las vidas de nuestros familiares, hemos tenido la satisfacción de celebrar los cincuenta años de matrimonio. Eso que dicen son las Bodas de Oro. Y a fe de que lo son. Las muestras de amistad y compañerismo han sido gratas y numerosas y me atrevo a pensar que hasta exageradas que nos condujeron a valorar y estimar lo bonito que es la vida.
Todo fue hermoso. Llevo oyendo a la Coral Liceo de Taoro, en todo su recorrido peninsular y europeo y jamás cantó como en esa misa. Nos elevó a una nube y navegamos por ella en pleno sueño. Nuestra casa fue desbordaba por ramos de flores que olían a cariño y amistad; con sinceras felicitaciones que venían envueltas en montones de deseos de felicidad; allí estaban los nietos Eva y Pablo, ella haciendo peticiones y súplicas de amor y paz y él al amparo de su hermana manteniendo firmes las alianzas que los oficiantes, don Antonio Hernández y don Javier Izquierdo impondrían a los esposos;  el buen amigo Carlos Padrón  - siempre suceden cosas que establecen vínculos de fuerte amistad –  que viajó desde su domicilio en Las Palmas de Gran Canaria, buscaba huecos para una mejor toma fotográfica. !! Cuanto cariño !!; el bueno de Arnulfo sin descuidar su participación en el canto, lo “metía” todo en un disco para que al pasar los años, podamos disfrutar otra vez de esos momentos; antes, Arsenio León, Juan Luís Martín, Laurilla y Bernard y Nena Rodríguez se ocuparon de las lecturas; Franci Suárez se afanaba con su nueva cámara de video en inmortalizar tales momentos;  Chicha Ojeda, con voz desgarradora suplica al Altísimo piedad para todos y como si esto no fuese suficiente, el bueno de Justo Díaz y María Ángeles,  desde tierras valencianas envueltas en ese murmullo suave de la Albufera, nos recuerda, con su sapiencia tan característica, lo que el Catedrático Doctor Bonet explicó  que es el amor “Quitarle la culpa al otro” …. “Amar es no solo sentir que se ama, sino sacrificarnos por la persona amada.”
Recuerdo  un bello poema escrito por aquella “antigua villera”,  -hoy vecina de Santa Cruz de Tenerife –   doña Lourdes Sicilia Hernández contenido en su libro que titula “Sol de invierno” que creo condensa toda la filosofía del vivir y que extractado dice: “No te olvides de vivir en esta vida agitada, / roba unas horas al tiempo, / no corras, haz una pausa,  / para que puedas mirar / al sol tras de la montaña, / los pétalos de una flor, / la verde hierba mojada / que la lluvia refrescó / al llegar la madrugada.
No te olvides de vivir, / contempla la nieve blanca / que dejó caer la noche / allá arriba en Las Cañadas, / o al llegar la primavera / esa alfombra de retamas, / que nos brinda sus colores / en una ofrenda callada”.
A todos los que nos han ayudado en estos cincuenta años nuestro agradecimiento. CHILE HERNÁNDEZ Y FAMILIA…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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