domingo, 26 de febrero de 2017

CUANDO EL KIOSCO NO TENÍA EL BAR (II)



Fotografía del final de los años diez del siglo XX, posiblemente del año de la inauguración del Kiosco Mudéjar 1916, que sustituía al anterior Kiosco muy parecido de menor dimensiones de madera desamable, puesto que en esta panorámica, no se aprecia el bar del kiosco, pero si las famosas cristaleras de colores de forma hexagonales. En este caso si se podía interpretar concierto permanentes en los aires orotavenses.
Pienso que debió de ser así, pero las características de la concesión administrativa, por parte del constructor y promotor don Félix Reyes y Reyes, durante veinte años, tenía que ser explotado de alguna manera, para recuperar la inversión, pero se pudo aplicar otra fórmula de crédito municipal.  Conservarlo del todo original.
Según nos cuentan en las páginas 14, 15, 16 del libro “LA OROTAVA, SUS CALLES Y SU HISTORIA” el amigo y compañero de docencia JUAN J. MARTÍNEZ SÁNCHEZ. Con la Colaboración del también amigo de La Villa de La Orotava, JOSÉ MANUEL HERNÁNDEZ. 
Las esencias de la Plaza del Kiosco de la Música, de la Alameda, de la Constitución, en el antiguo Llano de San Roque de la Villa de La Orotava: “…Situada en el centro de La Orotava, la Plaza de la Constitución nace al amparo de la antigua ermita de San Roque, enclavada en el solar que hoy ocupa la Iglesia y el ex convento de Ntra. Señora de Gracia o de San Agustín. Llano de San Roque fue su primera denominación. El nombre de "Constitución" lo toma en 1820, por ser esta plaza donde se juró, por segunda vez, la Constitución de 1812, según consta en los libros de actas del Ayuntamiento. El 8 de octubre de 1822, la Corporación apoya, por unanimidad, una propuesta de Miguel García Benítez destinada a colocar una lápida y en la que se ofrece a "...dar una hora de mármol para el mismo objeto y a que se le conceda licencia y abrir una subscrición, recaudarla e invertirla (sic) en el costo de dicho monumento". La colocación de esta placa en 1823 levanta las protestas entre los habitantes de la Villa Arriba, sede de las clases populares, enfrentadas a la oligarquía residente en la Villa Abajo. La gente del Farrobo, no estando conforme con esta actuación, ponen el nombre de Constitución a la Plaza de San Juan. Este incidente, reflejo de los conflictos sociales que se produjeron en el Valle en el primer cuarto del siglo XIX, mereció la intervención del Jefe Superior Político de la Provincia, que presente denominar a la de San Juan con el nombre de Plaza del Buen Olvido. El Ayuntamiento decide, finalmente, que se llame de San Juan Bautista y de la Unión, como símbolo de la deseada reconciliación. En marzo de 1902 se acuerda, por parte del Ayuntamiento, proceder a reforma de la Plaza, ante "...el deplorable estado en que se encuentra la mayor parte del arbolado (...)y la notoria incapacidad del paseo enlazado de ésta para las veladas que en ella tienen lugar". Esta reforma, que le dio el aspecto que conserva en la actualidad, consistió en el ensanchado de los paseos laterales "...suprimiendo los árboles que para ello sea necesario y, renovando los que, por hallarse destrozados o podridos, afeen el aspecto del mencionado sitio". La otra gran obra que sufrió esta Plaza fue derivada de la construcción de "El Puente", que habría de unir la Calle de la Carrera con la Calle Calvario. Esta obra, que se inició en 1954 y no se vería completamente terminada hasta finales de los años 70, implicó la ampliación de la Plaza de la Constitución por su costado norte, rompiendo completamente con el entorno de la vieja Plaza. Pero si algo caracteriza y le da vida propia a esta Plaza, es su quiosco. Es en 1916 cuando se plantea la necesidad de "...sustituir el ya un tanto pequeño y deteriorado kiosco de madera que ha venido colocado en la Plaza de la Constitución para la música que ameniza los paseos públicos, por otro más amplio y de cemento armado". Fue construido por Nicolás y Diego Álvarez, con la colaboración del maestro Granados y financiado por Félix Reyes Martín al carecer el Ayuntamiento de recursos suficientes para afrontar la obra. A la Plaza de la Constitución se le conoce popularmente como de La Alameda, al constituir un paseo público con árboles.
 Hecho histórico que da nombre a la Plaza La Plaza debe su nombre a la Constitución aprobada el 19 de marzo del año 1812 por las Cortes españolas reunidas en Cádiz. Fue la primera Constitución que estuvo en vigor en España y dio a nuestro país el privilegio de figurar entre los tres primeros (junto con Estados Unidos y Francia) que se dieron una Constitución, elaborada por "representación popular" y que disminuía los amplios poderes que los monarcas, de carácter absolutista, habían tenido hasta entonces. Nacía, de esta forma, el liberalismo político. Mientras en España se liberaba la feroz Guerra de la Independencia contra los franceses, el Rey Carlos IV y el heredero Fernando VII renuncian al trono español en favor de Napoleón Bonaparte que, a su vez, lo "regala" a su hermano José, conocido popularmente como "Pepe Botella". EI Rey Carlos y el heredero se ausentaron de España en 1808 atraídos a Francia por Napoleón con promesas y engaños. El vacío de poder que se produjo fue cubierto con la formación de Juntas Provinciales de Defensa y una Junta Suprema Central Gubernativa. Fueron estas Juntas las que procedieron a la convocatoria de Cortes para el 18 de junio del año 1810. Asistieron a las mismas unos 308 diputados de los que casi la tercera parte (noventa y siete) eran eclesiásticos. Redactado el texto constitucional, fue aprobado el 19 de marzo de 1812, día de San José (de ahí el apodo de "La Pepa" dado a la Constitución). La Constitución de Cádiz ofrece rasgos de claro signo progresista junto a otros de tono conservador. Entre los primeros citaremos la división de poderes (Art.3), las limitaciones a la autoridad real (Art.. 172), la libertad de expresión (Art. 371); de signo conservador cabe destacar ¡a afirmación de que "la Religión de la Nación española es y será perpetuamente la Católica...única verdadera" (Art..12) o la consideración de que "la persona del Rey es sagrada" (Art.168). La Constitución de 1812 tuvo una vida muy agitada. Nada más dos años después de promulgada llegó Fernando VII y estableció el régimen absolutista declarando "nulos y sin ningún valor ni efecto..."los contenidos constitucionales y las leyes emanadas de ellos; en el año 1820 una sublevación militar (de tendencia liberal), dirigida por Riego, obliga a Fernando VII a aceptar la Constitución: "marchemos francamente y yo el primero por la senda, constitucional" dice el Rey, que tres años después, con el apoyo de los absolutistas europeos (Ejército "de los Cien mil hijos de San Luis), vuelve a decretar "nulos y sin ningún valor todos los actos de gobierno constitucional..."de ese periodo. Se instaura durante diez años, hasta la muerte de Fernando, un sistema absolutista riguroso, se persigue a los liberales y la Constitución sólo se libra del olvido para servir de modelo a las de otros países europeos.
En el año 1864 la plaza de la Constitución cuenta con nuevos edificios, según documento del gobierno de la provincia de Canarias. En el año 1887 se procede a la rotulación de las calles y plazas de la Villa y la numeración de edificios, cumpliendo la Real Orden de 5 de enero de ese año. La Plaza de la Constitución figura con ocho edificios: cuatro números pares y cuatro impares.
El proyecto de reforma de la Plaza de 1902 elaborado por la Comisión de Policía Urbana del Ayuntamiento, ascendió a 3.309 pesetas. En 1903 varios vecinos de La Orotava donan plantas ornamentales para la Plaza, recién reformada. En 1916 el concejal republicano Manuel Bethencourt del Río, según consta en las Actas Municipales, preguntó al Alcalde "... si sabía donde se hallaban los bancos de piedra que estuvieron en la Plaza de la Constitución, y que podían colocarse en la de San Juan, contestándole que dichos bancos son los que estaban en el paseo Domínguez Afonso".
El 25 de marzo de 1916, Félix Reyes Martín se compromete a ejecutar las obras del quiosco. Aporta 3.100 pesetas de un total de 4.000, presupuesto global de la construcción, a cambio de reservarse "... el derecho de disfrutar gratuitamente, durante 20 años, la parte baja de la expresada obra, con objeto de destinarla a café, bazar u otros usos". En el año 1917 se procede a la electrificación del quiosco. Hasta mediados de este siglo (el XX), era costumbre que las clases populares de La Orotava pasearan por el lado norte de la Plaza, mientras que por el sur lo hacían las más adineradas…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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