jueves, 2 de febrero de 2017

EL BARRIO DE LA CANDELARIA DEL LOMO



Se erige en uno de los núcleos históricos más importantes de la Villa de Arriba. Tomando como punto de partida el Lomo del Monturrio o de la Cruz de Pedraza, desde pronto se definió en unos de los límites del inicial lugar de población de la localidad, contando con un pequeño recinto de culto convertido en ermita a finales del siglo XVII, a la vera del camino real de Chasna, trascendental vía de comunicación con los pueblos del sur de la isla.
En torno a este lugar, fue configurándose paulatinamente una importante comunidad de habitantes dedicados en gran parte a la agricultura, cultivando las extensas tierras de La Fariña, Los Trazos y sobre todo de Montijo, paraje agrícola que aún se conserva.
Las populares casas terreras de estilo popular, de las que aún perviven escasos ejemplares, como la recientemente restaurada Casa del Drago, fueron dejando paso, a lo largo del siglo XX a viviendas unifamiliares de varias plantas que hoy dominan la imagen urbana más próxima a la ermita de Candelaria del Lomo, construida en 1967 sobre el solar ocupado por una antigua ermita de estilo tradicional, ante la necesidad de dar cabida a una creciente feligresía. En los últimos años, la urbanización de la segunda fase de La Fariña, ha supuesto un importante aumento demográfico en la zona debido al importante número de viviendas creadas en este sector.
Plaza o parque creado como zona o espacio verde de la nueva urbanización de la Candelaria del Lomo o la segunda fase de la Urbanización de La Fariña.
En sus parcelas ajardinadas, puede apreciarse la característica vegetación que ornamenta las plazas o parques urbanos de reciente creación, y que responden a la extensión urbana del núcleo poblacional orotavense en los últimos años. En este caso, la urbanización en la que se encuentra este equipamiento, es el resultado de la expansión urbana de la Villa de Arriba hacia el sur de la localidad, comenzada hace poco más de diez años, y que en la actualidad afecta o se extiende por otras zonas próximas como La Piedad o Los Trazos, conformando lo que bien podría denominarse como la Nueva Villa de Arriba, y que alberga un porcentaje importante del total de habitantes del municipio. Entre una cancha deportiva y un espacio cívico que alberga una asociación de vecinos y un escenario para eventos, se encuentra esta plaza o parque ajardinado, con numerosas' parcelas en las que se reproducen diferentes variedades de especies características de los jardines públicos orotavenses, bancos para el descanso o la lectura y rampas de acceso para minusválidos, en aras de superar las barreras arquitectónicas y permitir un disfrute global de las instalaciones.
Estos tres ámbitos anteriormente reseñados conforman los equipamientos públicos de esta urbanización.
Casa del drago, conjunto arquitectónico de estilo tradicional y uso agrario compuesto por dos edificaciones próximas entre sí y un espacio ajardinado, además de antiguas huertas hoy segregadas. Destaca en la pequeña parcela cercana a las edificaciones un drago centenario de gran interés botánico, que da nombre a este antiguo espacio rural. El inmueble principal presenta un desarrollo sobre planta cuadrangular en un solo nivelo altura, en torno a un patio lateral que las comunica entre sí y con las antiguas huertas. La vivienda principal se encuentra cubierta por una techumbre de madera de par e hilera, inclinada a cuatro aguas. Las puertas y ventanas originales han sido sustituidas por otras nuevas, que guardan el tamaño, la proporción y el diseño de las anteriores. Otro elemento fundamental es, sin duda, el notable drago que preside este conjunto en una de sus terrazas. Se trata de un ejemplar al que los expertos Guía del Patrimonio Vegetal del Centro Urbano de La Villa de La Orotava
Calculan más de dos siglos de vida -tal vez el más anciano de los que perviven en La Orotava-, y cuyo estado de salud puede considerarse como más que aceptable, teniendo en cuenta la facilidad con la que este arbusto gigante contrae enfermedades.
Según el amigo desde la infancia de la villa de La Orotava;  ANTONIO LUQUE HERNÁNDEZ: “…La Ermita de la Candelaria del Lomo. Santuario erigido en el Lomo del Monturrio o de la Cruz de Pedraza, a la vera del viejo camino de Chasna, en uno de los límites históricos de la trama urbana orotavense. Pertenece a la parroquia de San Juan. Este recinto se levanta donde antiguamente se abandonaba la urbe para encaminarse a Chasna. La ermita originaria data de 1689 y fue auspiciada por el presbítero Manuel de Abréu y Aday, ministro del Santo Oficio construyéndose inicialmente como una tradicional ermita de pequeñas dimensiones, cuya espadaña campanario sobresalía como elemento arquitectónico destacable. Debido al abandono secular la fábrica mostraba en el siglo XX síntomas de envejecimiento, y el deterioro impuso una reforma integral de la construcción. Ello explica que la actual ermita sea un edificio totalmente renovado de estilo neo canario que pudo ser erigido gracias a las aportaciones económicas de los vecinos del Lomo de la Cruz del Monturrio. El proyecto fue firmado por el arquitecto Félix Sáenz Marrero, comprometiéndose a entregar las obras definitivamente en 1967, el 23 de abril, día en el que también se descubrió un busto que representa al prelado del Obispado nivariense Domingo Pérez Cáceres.
Busto del obispo Pérez Cáceres, se trata de una escultura de bronce sobre base de hormigón, decreciente, revestido por láminas de mármol. Las dimensiones del busto son: 60 cm x 70 cm x40 cm (alto, ancho y fondo). Por su parte, el pedestal mide 216 cm x 74 cm x 55 cm. Iconográficamente el homenajeado aparece ataviado con el hábito de prelado, singularizada por una gran cruz que pende sobre su pecho. Su autor fue Enrique Cejas Zaldívar, que había intervenido en el Monumento de los Caídos de la Plaza de España en Santa Cruz de Tenerife.
Según el convecino e historiador orotavense Antonio Luque Hernández, la Ermita de La Candelaria del Lomo, es un Santuario erigido en el lomo de la Cruz del Monturrio o de Pedraza, a la vera del viejo camino de Chasna. Su construcción fue concertada por el presbítero Manuel de Abreu y Aday, en su testamento de 15 de noviembre de 1689, ante García González Viera. La fábrica original tenía diez varas de largo por seis de ancho, y fue construida con buenas maderas y dotada con una campana. Esta ermita pertenece a la parroquia de San Juan, en ella se hacía una solemne función anual con procesión por las calles adyacentes, que costeaban los veci­nos, para la que adornaban el cuadro donde está pintada la Virgen; esa representación de Nuestra Señora es un óleo del artista Jerónimo Cabrera, copia de otro de Francisco Martínez, que poseía el capitán y teniente de corregidor Diego Martínez de Alayón. El año 1739 salió en procesión por primera vez esta imagen sacra desde la ermita a la calle del Castaño y de allí bajó a la que primero atraviesa al volver por la calle de la Estopa, regre­sando al santuario. El patronato de este santuario perteneció al historiador José Antonio de Anchieta y Alarcón (1705 -1767), en su calidad de heredero del fundador, y con el trans­curso del tiempo recayó en sus descendientes los Ossuna. Aparte de la pintura que repre­senta a la titular, se guarda en el lugar un meritorio óleo sobre lienzo del pintor orotaven­se Gaspar Monso de Quevedo (1616-1670), titulado la Penitencia de Santo Domingo, ade­más de dos lienzos de autor anónimo canario de la primera mitad del siglo XVIII que repre­sentan la Circuncisión del Señor y San Antonio. La vieja capilla, largo tiempo abandonada, fue ampliada y restaurada, según proyecto del arquitecto Félix Sáenz Marrero, con Ángel García Trujillo como maestro de obras, gracias a las limosnas del vecindario, a que el dueño de la finca Luís González de Ossuna cedió gratuitamente el solar y al entusiasmo del presbítero Domingo Hernández González (1893-1984), párroco de San Juan, quien por su celo y ejemplar labor sacerdotal, a su muerte ocurrida el 1 de octubre de 1984 fue sepulta­do en el presbiterio de este templo. La solemne inauguración del nuevo santuario se hizo el domingo 23 de abril de 1967, y ese mismo día se descubrió en el exterior un busto, en bronce, del inolvidable obispo de Tenerife Domingo Pérez Cáceres…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



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