martes, 14 de febrero de 2017

EL CALLEJÓN DEL LORO



La antigua calle El Loro o del Barranquillo hoy Juan Padrón de la Villa de La Orotava, una calle pertinente en el tiempo, de juegos infantiles de los niños y niñas de todas las épocas, de todas las generaciones , al fondo el monumental templo de Nuestra Señora de la Concepción, la prolijidad de nuestro padre Teide. En esta calle vivió mi Bisabuela María, conocida por la Carbonera, vendía carbón en su peculiar venta, vivieron mi abuela Engracia y mis tías Braulia y María, nació mi padre Juan Álvarez Díaz en la parte alta de la casona donde estuvo la bodega de Abel oriundo de la Matanza, en la parte baja de la misma mansión nació mi madre María del Carmen Abreu Rodríguez, entonces mis abuelos no se conocían. En ese callejón enamoraba mi abuelo paterno José Álvarez Luque que vino a la Orotava con el Batallón de Borbón de la quinta del año uno, era natural de Antequera – Málaga. La casa de mi abuela se conserva, hoy es propiedad de Jesús y sus hermanastras. 
Las notas tristes de ese histórico callejón del Loro en la actualidad son: la lamentable conservación de la mansión donde estuvo la panadería de doña Jovita, que panes eran aquellos, la de mi abuela, y la mansión de la antigua bodega de Abel, pero lo peor que da tristeza de verdad, el estado en que se encuentra el solar donde estuvo el recordado Cine – Teatro Atlante, todo un pocilga de hormigón, hierro, chatarra, palomas, ratas y demás. En el final de la calle a la izquierda en una pequeña casa vive en solitario el gran músico ciego Juan José González Villar que preparó a Los Coros y Danzas de la Sección Femenina Local para ir a la Feria Mundial de Nueva York en la primavera del año 1964, al regreso le confirieron una guitarra eléctrica con la que Juan José se integró en la recordada orquesta de la Cruz Santa “Copacabana”.
En la mitad de la calle a la izquierda primero estuvo la bodega de don Juan conocido por “El Barandilla”, después se instaló en su lugar una Cooperativa de viveros cuyo encargado fue don Jerónimo Rodríguez antiguo sargento del cuartel de San Agustín. Al final de la calle por la derecha estuvo la carpintería y ebanistería de los maestros Máximo Morales y Esteban Delgado “Febles”.
Una calle que tuvo una feliz subsistencia a lo largo de su historia centralizada entre la Terraza y el Cine Atlante, con la carpintería, tapicería de Pepe Quevedo, el taller de Chapa y pintura de Cabrera Mesa, los partidos de baloncesto en la terraza, así como exhibiciones de lucha canaria, boxeo, pelea de gallos, y el Teatro de María Teresa Monzón, cuyo director de las escenas era el actor español Antonio Cintado, que se quedaba en la Pensión El Suizo de don Paco Polo, tenía un hijo que jugaba con un servidor y con mi amigo Ñete, intervino en películas; “Mayores con Reparos (1966)”, Jugando a Morir (1966) y Nada Menos que todo un hombre (1971).
Hasta la llegada de nuevo a vuestro país de la democracia en el año 1977, en la que se celebraban extraordinarios  mítines de los partidos políticos.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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