lunes, 6 de febrero de 2017

EL CHICHARRERO MONUMENTO DE MÁRMOL DE LA PLAZA DE LA CANDELARIA



Fotografía correspondiente al año 1885 plaza la Candelaria, Castillo San Cristóbal y a la derecha fonda Panasco de Santa Cruz de Tenerife.

El Triunfo de la Candelaria es uno de los principales monumentos escultóricos de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. También conocido como Obelisco de la Candelaria, fue donado en su día por Bartolomé Montañez, como complemento de la cruz de mármol que él mismo había regalado unos años antes con el fin de completar la ornamentación de la Plaza de la Pila, llamada así porque en ella se encontraba una fuente que desde principios del siglo XVIII abastecía de agua potable a la población de Santa Cruz y a los barcos que fondeaban en su puerto, y actualmente llamada Plaza de la Candelaria.
El monumento está dedicado a la Virgen de la Candelaria, a quien el Archipiélago Canario tiene por patrona, y simboliza la aparición de la Virgen y la posterior conversión de los menceyes guanches. Es un monumento de estilo neoclásico, aunque la Virgen tiene trazas góticas.
El monumento, de mármol esculpido en  Génova (Italia) por Pasquale Bocciardo en 1768 (según el convecino villero don Jesús Hernández Perera, 1961), tenía originalmente una altura aproximada de 11 metros. Sobre una base cuadrada descansa un soporte con volutas y finos adornos florales de mármol. En el soporte hay cuatro estatuas de mármol que representan a otros tantos guanches, que custodian la imagen de la Virgen de la Candelaria, colocada en la cima de una pilastra piramidal. Como se ve en las láminas de los libros de Sabin Berthelot (1839) y de Olivia Stone (1887), en la base había cuatro putti cabalgando sobre delfines, esculpidos también en mármol, que representaban las estaciones. Estaban bastante deteriorados, pues habían sido mutilados por dos soldados ingleses en 1825 (Poggi y Borsotto, 1881). Cuando se remodeló la plaza en 1928 se quitaron y desaparecieron. A pesar de la falta de esas pequeñas figuras que adornaban el pedestal, sigue siendo un elemento escultórico de alto valor artístico (Tarquis, 1973), y seguramente el más popular e importante de todos los que adornan las calles de Santa Cruz (Cioranescu, 1998: 246).

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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