viernes, 3 de febrero de 2017

EL HOTEL SUIZO



La tarde del día 5 de enero de 1999, ultima tarde de Reyes del Milenio, me encuentro en el Llano de la Orotava con mi amigo desde la infancia en la calle El Calvario; NAZARIO HERNÁNDEZ GARCÍA (CHILE), había establecido una inédita tertulia con el doctor don Alberto Fumagallo Díaz Llanos, el cual le informó que era bisnieto del fundador del hotel El Suizo, incluso fue el gran promotor al final del siglo pasado, de la erección de la plaza de Franchi Alfaro, históricamente conocida por la plaza El Llano.
Al amigo don Chile y al Señor Fumagallo Díaz Llano le puedo indicar que el edificio de estilo colonial desaparecido en su mitad al final de la década de los años sesenta fue construido en el año 1877, instalándose en ese mismo año el Hotel con su primer apelativo comercial Teide, bajo los auspicios de don Luis Fumagallo natural de Turín (Italia). El día 4 de diciembre del año 1879, se hospedaron en él, los príncipes de Gales: Alberto y Jorge. El hotel cierra sus puertas al fallecimiento de don Luis Fumagallo en el año 1897. Cuatros años mas tardes(1901) compra el inmueble doña Enriqueta Humberset de origen Suizo, abriendo sus puertas de nuevo cinco años después (1906), pero con flamante y definitivo patronímico comercial “El Suizo”, el cual fue arrendado durante un tiempo por don Eulogio Méndez Machado.
El Inmueble del Hotel del final del siglo XIX, estaba situado en la esquina de la calle El Calvario y García Beltrán, se hospedaban; representantes de tiendas, profesionales, turistas, algunas familias ambulantes, artistas y militares destinados en el acuartelamiento de San Agustín. En el año 1917, toma en calidad de traspaso el hotel, don Nazario García Pérez(abuelo de don Chile) hasta el año 1943, en que el inmueble se vende en dos partes, la primera a los señores Fuentes y la segunda pasa a ser propiedad de un señor conocido por Deogracia y posteriormente por el inolvidable y atractivo malagueño afincado en la villa,  - a través del batallón de Málaga -,  don Francisco Polo(don Paco) que continua la industria hostelera como casa de huésped - bar - café  hasta la fecha.
El Hotel contenía dos plantas; la primera tenía su entrada por la calle el Calvario, en ella se encontraban diez habitaciones, el café, un baño, un servicio, comedor, cocina, despensa y oficinas. La segunda planta, con dos entrada por la calle García Beltrán una de servicio, contenía siete habitaciones, carbonera, cuadra y patio.
En el Hall se encontraban orotavenses ilustres, como el propietario de la fábrica de gaseosa y hielo "El Drago" Don Camilo Padrón Bethencourt, los comerciantes; Don Casiano García Feo, y Don Antonio Hernández Díaz, diversos taxistas como; Don Miguel Toste Carrillo, Don Justo Hernández, Don Agrícola Domínguez y otros tantos. El hotel estaba compuesto del siguiente personal; Doña Imelda Hernández de los Remedios, fija, encargada de la indumentaria y del servicio del comedor,  disponía de ayudante, su sueldo en los últimos años, sin seguro, era de sesenta pesetas al mes. Doña Elisa Delgado cocinera fija,  don Manuel Barreto, frega-piso, empleado fijo, doña Gaudelia, mujer de limpieza. El hotel disponía además de una lavandera una panadera, que eran fijos, esta última ganaba tres pesetas diarias. Entre los trabajadores más eventuales se encontraban la costurera y la planchadora.
Lo más insigne del Hotel "El Suizo",  fue la tertulia "La Sacristía",  formada por un grupo de amigos eruditos, clientes del Hotel, que se reunían en una de sus habitaciones, para analizar fragmentos bibliográficos y periodísticos.
La "Sacristía" tenía de antesala el café El Suizo, situado en la fachada de la calle El Calvario, en su planta baja a la izquierda del poniente. Tertulia evocadora que, adicionaban reuniones en la finca “EL RIEGO” de Don Tomas Reyes en el Sauzal, formada por; Don Casiano Díaz Vivas, Don Casiano García Feo, Don Bernardo Hernández León, Don Antonio Monteverde, Don Juan González Martín, Don Antonio Sosa Hernández, Don Nazario García Pérez, Don Ángel Díaz García, Don Emilio Luque, Don José Lugo Massieu, Don Octavio Álvarez, Don Agustín Hernández y Hernández, Don Tomás Reyes, Don Juan Padrón, Don José García Medero, Don Antonio Hernández Díaz, Don Miguel Yánez, Don Miguel García, Don Manuel Cruz, y Don Manuel Yanes.
El amigo de la infancia de la Villa de La Orotava; NAZARIO HERNÁNDEZ GARCÍA (CHILE), remitió entonces esta notas que tituló “EL SUIZO”: ...Mis recuerdos más afectivos son claro está, para el Hotel Suizo. La mayor parte de nuestra infancia y adolescencia, se forjaron en su integridad en el Suizo y los recuerdos amontonados allí, fluyen ahora de forma fácil y abundante .Y son tantos y tan variados que no es tarea sencilla coordinarlos.
Y al mirar a las ocas y demás columpios, vigilando a los niños en sus diversiones, veo una circular fuente de aguas algo turbias, en espera del personal de cuidados y limpieza, que harán de ella, un elemento digno y acorde con el entorno que la rodea.
El hotel, que ocupaba todo el edificio comprendía desde la calle Calvario hasta la esquina bajando la calle García Beltrán, subía por la actual calle Juan Padrón que se le conocía corno el Callejón del Loro. No sé el número de habitaciones de que disponía y ocupaba tanto la primera planta como la segunda. Tenía una cómoda y amplia cocina y un bien cuidado comedor. Mi abuelo Nazario al que todos conocían y llamaban el Patrón era, una persona pulcra y cuidaba todos los menores detalles imprescindibles para ofrecer al cliente una agradable estancia y exquisita comida. En la entrada por la calle Calvario que me parece se conocía por calle  Fermín Galán se encontraba lo que hoy sería una cafetería y se le conocía por el Cafetín, se utilizaba preferentemente para reuniones y para tomar una que otra copa al atardecer I en la calle García Beltrán anexa al Cafetín existía otra pequeña sala que utilizaban los conductores de los coches de alquiler cuando no estaban de servicio, pasaban el rato y el aburrimiento, que la falta de ocupación laboral producía, jugando unas apasionadas partidas de tutee Juego que nunca llegue a comprender. El chófer preferido por mi abuelo cuando nos llevaba a Aguamansa a ver a mi tío Manolo que tenía allá arriba 10 que hoy sería un chiringuito o guachinche, era Don Plácido Villar no sé si porque era muy tranquilo en la conducción o porque el coche era mayor que los otros y cabíamos en el más nietos que en los otros. Ahora al recordar estas excursiones a Aguamansa mi mente se recrea en la alegría que su rostro ya con alguna que otra huella por el tiempo pasado reflejaba... ¡Dios mío que persona más buena era¡... lo llamábamos Papá Chile, era la bondad personificada, con una mirada llena de cariño, que nos envolvía a todos bajo el manto de su paternidad. Le recuerdo muchísimo y ahora que gozo de la riqueza de ser también abuelo intento igualarlo en esta faceta pero su bondad y cariño considero que es empresa ardua y difícil de conseguir. A todas esa virtudes unía la de ser un excelente jardinero y mejor cuidador de pájaros. Pienso que el quizás sin quererlo y bajo el manto de tanto cariño me traspasó esa semilla creando en mi una especial afición a las flores y a la pajarería .Siempre al llegar la primavera, preparaba innumerables y variadas masetas de claveles, que regalaba a la Parroquia de la Concepción para el adorno en el arreglo de los ciriales que recrean más la procesión del jueves de las alfombras como todos conocemos ese día.
Muchos y de variadas nacionalidades fueron los huéspedes del Suizo. A principios de la primera guerra mundial por 1914 muchos alemanes que intentaron emigrar a América del Sur aprovecharon el paso de los barcos, ya que por Tenerife era obligado y "al encontrar nuestra tierra y su cálido clima cambiaron sus planes y optaron por quedarse. El hotel Suizo les acogió con cariño al tiempo que significaron un remedio para la escasa economía, eran gente buena que al sufrir las penas de la emigración, abrían sus corazones y conocimientos técnicos a quien le ofrecía su amistad. Entre otros recuerdo a Don Francisco, Don Federico y Don Alberto que con otros tantos nos enseñaron a comprender lo bonito de la paz y convivencia.
También quiero detenerme en personas que me ofrecieron mucho cariño, como Don Jerónimo, de profesión Veterinario. Nunca supe la razón por la que tenía una especial disposición hacia mi persona, disposición que era recíproca, porque solía regalarme libros que me sirvieron mucho cuando fui creciendo y que influyó en mi posterior afición a la lectura.
La Plaza del Llano, más tarde fue sufriendo varias transformaciones para su mejora. Fue una excelente cancha de baloncesto, donde equipos de la Villa corno Huracán, Independiente y otros conocieron mañanas de alegría. Su pavimento fue mejorando e incluso Se le dotó de dos amplios tableros de ajedrez, incrustados en su pavimento, que no recuerdo hayan sido utilizados alguna vez. Una lástima. Y en la memoria de todos están esas preciosas galas de elección de reinas de fiestas, gracias a las cuales, con sus artísticos escenarios, aumentan y enaltecen la belleza de las elegidas. Al llegar el amanecer, esa hora que tan ilustremente nos describió Don
Miguel de Cervantes lila hora del alba", las tórtolas, mirlos, palomas y pajarillas nos llenan de gratitud y fuerzas para la tarea diaria...”.
El 31 de diciembre del año 2002, a las nueve de esa noche cerraba definitivamente el legendario Bar El Suizo de la Villa de La Orotava. Un bar de tertulia de intelectuales y de populares, un bar estilo casino donde se jugaba a las Barajas al dominó. Un bar ubicado en la calle García Beltrán al lado sur de la plaza de Franchi Alfaro que fundó conjuntamente con una fonda del mismo nombre don Paco Polo, oriundo de Málaga que se avecinó en La Villa de La Orotava conjuntamente con mi abuelo paterno José Álvarez Luque oriundo de Antequera – Málaga, con el batallón de Borbón correspondiente a la quinta del año uno del siglo XX.
Al mediado de la década de los años sesenta del siglo XX Víctor Polo (hijo de don Paco), modificó y amplió la cobertura de dicho bar, puesto que la clientela se ampliaba debido a la colocación muy cerca de la parada de guaguas del Transporte Tenerife.  Se instaló un televisor en blanco y negro que con el paso del tiempo pasó a color.
Nina esposa de Paquito Polo Regalado (hijo de Víctor Polo y nieto de Paco Polo), se hizo con la gerencia del bar hasta su retirada laboral definitiva en el año 2002. La panorámica corresponde a la noche de despedida, triste despedidas, pues en los últimos años el bar disfrutaba con peñas futboleras que solían ver los partidos de fútbol de la liga de primera división del fútbol español y la Chanpión. Todos eran asiduos clientes jóvenes del bar que posan en la foto, solo uno se nos fue al otro bar Suizo eterno Silvestre Suarez “Junior” fallecido en un trágico accidente de moto, que ya se ha reencontrado con su padre Silvestre Suarez el taxista y con su abuelo el también Taxista y matarife Silvestre Suarez González.
A lo largo de su historia pernotaron el Bar Suizo, gitanos, palentinos con pasaportes jordanos, como los recordados Don Luis conocido por “El Árabe” que falleció en el hospital de la Santísima Trinidad de La Orotava y Abel que al final de su vida vivió en la avenida de don Emilio Luque Moreno. Actores y actrices de la compañía de teatro ambulante Español que estaba en la Terraza del Cine Atlante de María Teresa Posón, como su director artístico Antonio Cintado, su mujer y su hijo, que un día se fugó con el amigo Ñete Polo a pintar las cruces del Campo Santo de la Orotava con aceites refinado, y a la vuelta recibió una buena hostia de su padre. También se hospedó el recordado Manolo que cariñosamente lo conocíamos por “MANOLO EL 88”, que era casado con una bella actriz de la mencionada compañía de María Teresa Posón, el cual se dedicaba en los altos de las comedias a rifar objetos de regalos, y casi siempre cantaba el “88”. Manolo se quedó en La Orotava, montó una churrería en lo bajo de la Pensión Fariña en la Calle El Calvario, donde estuvo la barbería de Manolo Toste, siempre decía que el mejor churro se realizaba cambiándole los aceites con frecuencias. En el Suizo se quedaron también los llamados “Afiladores”, que iban por las casas con un carrito tipo media bici provistos de una pequeña armónica entre sus labios para avisar la faena de afilar cuchillos, navajas y demás. Procedían de tierra gallega concretamente de la provincia de Orense. Y por último, fueron huéspedes del Suizo los componentes del recordado circo Kuwatis que se inhibía al aire libre en el centro de la plaza de Franchi Alfaro.
Decir que la sala de juego del desaparecido bar Suizo en muchísimas ocasiones llegó a concentrar a grandes jugadores del tute y del dominó. Los ultimo jugadores del dominó hasta el cierre definitivo que lo hacían en horas de las siestas de  las comidas del medio día fueron Carlos el Mecánico, Toño García, Pepe Leal y Camilo Pérez Betancourt ya fallecido. De estos juegos de mesas me trae el recuerdo de la histórica peseta llamada rubia que cobraba el recordado don Paco Polo, por jugador a la hora de los juegos.

BRUNO JUAN  ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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