martes, 14 de febrero de 2017

EL PORTUENSE CENTRO EDUCATIVO MATILDE TÉLLEZ, UNA REALIDAD HECHA PARA LA SOLIDARIDAD Y LA SENSATEZ DE LA INFANCIA.



Llegaron al Puerto de la Cruz en mayo de 1908, gracias a las gestiones del entonces alcalde Melchor Luz y Lima. Eran cuatro hermanas de la Congregación de las Hijas de María Madre de la Iglesia, fundada por la beata Madre Matilde Téllez, aunque en realidad en el Puerto siempre las hemos conocido como las "Hijas de María Inmaculada". Dedicaron su vida al cuidado de personas enfermas y desamparadas en lo conocemos como Hospital de la  Inmaculada. Cientos de personas han sido atendidas con dignidad en los momentos históricos en los que desde las Administraciones Públicas no se ha podido, o no se ha sabido, prestar ese servicio.
El grado de identificación de las monjas de la Inmaculada con el tejido social de Puerto de la Cruz lo resumió la entonces alcaldesa y amiga portuense; DOLORES PADRÓN RODRÍGUEZ, cuando en el acto conmemorativo del centenario, en el año 2008, expresó: “…el gran cariño que todos los portuenses sienten por las monjitas Hijas de María Madre de la Iglesia", ante el asentimiento del Obispo, mientras continuaba afirmando la "gran labor social y humanitaria durante un siglo que merece todos los reconocimientos y nuestra eterna gratitud…".
Pero si importante ha sido la labor social y humanitaria en el ámbito sanitario, extraordinariamente complejo, es concretar la inmensa labor desarrollada en el ámbito educativo y de compensación de las desigualdades en la infancia. En este caso me refiero a este centro, que desde la época de la alcaldía de mi amigo portuense fallecido en trágica circunstancias en un incendio en la isla de la Gomera en el mes de septiembre del año 1984, cuando ejercía de flamante gobernador civil de la provincia tinerfeña, Francisco Afonso Carrillo, ubicó en la histórica casa cuartel que fue de la Benemérita Guardia Civil portuense. Dedicado hasta su cierre, motivado por la falta de demanda a la acogida de menores en situación de desamparo. Parece que por fin se ha conseguido reabrir de nuevo, a través del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS), pero funcionará como centro de día. Pero seguirá gestionado por las centenarias monjas de la orden Hijas de María, Madre de la Iglesia.
El amigo del Puerto de la Cruz, ex alcalde de la ciudad; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces estas notas: “…Cuando surge en la sucesión de penurias y hechos negativos que caracterizan la vida del Puerto de la Cruz en los últimos tiempos una iniciativa o realización positiva, hay que congratularse. Es lo que sucede con la reapertura del centro educativo Madre Matilde Téllez, dedicado hasta su cierre –motivado por la falta de demanda- a la acogida de menores en situación de desamparo. Funcionará ahora como centro de día, dependiente del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS), y seguirá gestionado por las monjas de la orden Hijas de María, Madre de la Iglesia. Según explicó el consejero-delegado del IASS, Miguel Ángel Pérez, los planes que se tienen es que el centro abra sus puertas desde las tres de la tarde para atender a menores entre los 4 y 17 años, a quienes también les será ofrecido un refuerzo alimentario y académico, con programas complementarios de formación para los familiares relativos a higiene y hábitos saludables. Se quiere también llevar a cabo actividades culturales o formativas, de ocio y recreativas, que desarrollen la prevención en campos como la sexualidad y adicciones. Los refuerzos en tareas educativas, con el propósito de impedir el absentismo o superar el fracaso escolar, serán también objeto de atención en esta nueva etapa.
Hay que alegrarse de esta reapertura y de los esquemas sobre los que va a funcionar. Desde que el Ayuntamiento accedió al antiguo cuartel de la Guardia Civil, siendo alcalde Francisco Afonso, se pensó en el inmueble como un centro asistencial o de acogida que contribuyera a resolver o mitigar los problemas de infancia y menores que en los años ochenta del pasado siglo empezaban a extenderse en la ciudad. El centro formó parte de la red de servicios sociales forjada por un Ayuntamiento que entonces muy sensible con estas políticas y fue pionero en Canarias en su instauración. Por otro lado, la labor de las monjas, que seguimos muy de cerca durante unos cuantos años, ha sido ejemplar.
Cuando el centro Madre Matilde Téllez cerró sus puertas nos temimos lo peor: otra dotación que se pierde en el Puerto. Pero parece que es posible remontar la coyuntura desfavorable, aun cuando sea necesario afrontar un nuevo modelo de prestaciones en el ámbito del acogimiento familiar implantado por el Gobierno de Canarias. Hay que destacar que entre las directrices de este modelo figura que los menores habrán de estar con su familia bajo la supervisión de profesionales del propio Gobierno. Los planes de atención al menor y a la familia tendrán en este centro de día portuense un espacio donde poder cubrir necesidades asistenciales y educativas de menores que se encuentren en situación de vulnerabilidad. Lo dicho: entre tanta penuria y tanta desazón de una ciudad castigada por la decadencia, hay que congratularse…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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