miércoles, 15 de febrero de 2017

EL TEMPORAL DEL MES DE FEBRERO DEL AÑO 1958 EN EL RECUERDO



Parece que fue ayer, en mi memoria cabe el recuerdo de aquel temporal de viento y lluvia, que azotó el Valle de la Orotava, aquella mágica noche del 15 de Febrero del año 1958. Tenía un servidor 7 años, estudiaba en el colegio de La Milagrosa de las Hermanas de la Caridad de San Vicente Paul con la recordada Sor Dolores Borges. Estando durmiendo en mi casa anterior de la Calle de Calvario, ya desaparecida por desgracias económicas de mi progenitor, que era de dos plantas tipo canario con tejado de cuatro agua. Me despierta la caída de escayola que cubría el techo interior de las tejas, pensé que la techumbre se caía sobre mi pequeño lecho y nos abatía a todos. Menos mal que el susto fue solo transitorio de roturas de tejas y su escayola interior, por lo que tuvimos que refugiarnos en la habitación de mis padres, que la había construido en la larga azotea interior de la mansión.
Al día siguiente, la calle El Calvario de La Villa de La Orotava, era asoladora, arboles caídos en la plaza de Franchi Alfaro que se llevó por medio tres Laurel de India y un plátano de Líbano. Cristales de las ventanas espaciados por las aceras y tejas en la vía, algunas sobre viejos automóviles estacionados. Al día siguiente nos quedamos en casa, y posterior mi padre Juan Álvarez Díaz, tubo que reponer a través de la empresa de su amigo don Manuel Martín Méndez, el escayolado de la cubierta de tejado, mientras tanto dormíamos en la habitación de la planta baja, donde estaba la biblioteca.
La noticia más popular que se corrió por casa y por la Villa, fue; en el popular Barrio de La Vera, su flamante cine, inaugurado unos pocos días antes, quedó prácticamente arrasado, debido a la entrada del viento por un agujero que estaba situado en la ladera del barranco colindante.
El amigo del Puerto de la Cruz, ex alcalde de la ciudad SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces estas notas que tituló; “RECUERDO DE UN TEMPORAL”: “…Se cumplen cincuenta y un años (2008) del temporal de viento y lluvia que azotó el norte de Tenerife. Fue un sábado 15 de febrero de 1958. Barrancos desbordados, vías cortadas, desprendimientos de tierras, árboles derribados, núcleos incomunicados, decenas de viviendas afectadas, servicio eléctrico interrumpido, daños considerables en las escasas infraestructuras de entonces, pérdidas en la agricultura y en la ganadería, oleaje espectacular que causó estragos en distintos puntos del litoral, una víctima mortal en La Guancha...
La furia de la naturaleza se desató sin control aquel día. Algunas personas que recuerdan aquella infausta jornada coinciden en destacar la violencia del viento. La gente se refugió en sus casas, no había nadie en las calles, la noche -más oscura que nunca- se hizo interminable. Fueron vientos huracanados, con velocidades superiores a los ciento treinta kilómetros por hora. Llovió torrencialmente en las medianías.
Durante los días posteriores, cuando amainó el temporal, todos querían comprobar sus efectos devastadores. El jardín botánico fue otro de los lugares sensiblemente dañados. En La Vera, su flamante cine, inaugurado unos pocos días antes, quedó prácticamente arrasado. Apenas sobrevivió parte de la fachada. El vendaval se había cobrado más de cinco mil hectáreas de platanera. Hubo que reconstruir empaquetados, escuelas, casas... Las fotografías de la época reflejan la magnitud del suceso. Las pérdidas se cifraron en cientos de millones de pesetas. Las autoridades hicieron lo que pudieron, a la espera de ayudas que llegarían meses después. Fue un sábado 15 de febrero Alguien recuerda horripilada aquella fecha de 1958…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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