martes, 28 de febrero de 2017

GREGORIO LUIS PERDIGÓN, CESTERO Y FOLCLORISTA EN EL RECUERDO



Nació en el año 1941, en una casita rodeada de muchas huertas en Maestre Juan finca de los herederos de don Fernando Méndez de Ponte en La Florida, en la cual eran medianeros sus padres. Tenía ocho hermanos.
Después de trabajar durante muchos años en el campo con su progenitor, decidió trabajar en la ferretería Las Afortunadas  de la Villa en el Barrio del Quiquirá. Finalmente trabajó en la fábrica de mármoles en el Barrio de la Cancela de la Villa de La Orotava denominada La Milagrosa propiedad de su suegro maestro Pedro González fallecido con 90 años de edad, siendo conductor de camiones. Profesión que continúa su hijo David, el cual desde pequeño pasaba horas y horas en este arriesgado oficio del volante con su padre.
Casó con la dama orotavense María Paula González Yumar, fruto de su matrimonio  tuvieron cuatro hijos José Gregorio, María Teresa, Juan David y Verónica.
Se prejubiló para hacer un precioso chalet – tipo mansión modernista en el Barrio de la Torrita muy cerca de la rotonda del circular y pequeño parque natural denominado El Recodo o el Gurugú, donde se respiraba pura biósfera, a las sombras de sus árboles centenarios, víctimas de la ampliación de la vieja carretera del Pinito hacía Las Cañadas del Teide.
Decía de su nuevo hogar que no era un chalet, espacio de una pulcra y cómoda mansión, terminándola en el año 2002, y en septiembre de ese mismo año nos decía adiós definitivamente a los 61 años de edad. No pudiendo disfrutar de la misma como era su ecuánime deseado, que tanto esfuerzo físico y económico le costó. Actualmente su hijo David conserva uno de sus coches modelo clásico Opel Kadet, el cual es un ancestral que no está restaurado sino que es completamente original, por el acicalado que le tenía.
Entre sus hobbies también estaba el amor por la artesanía, por el campo y por el folklore. Fue cestero y daba clases en horas libres y como actividad extra escolar en los  colegios públicos de la Orotava; Santo Tomás de Aquino, Domínguez Afonso, y Nuestra Señora de La Concepción.
Uno de sus sueños, precisamente montar por su propia cuenta en su recién construida, esplendida y moderna mansión  un taller de artesanía.
Otro hobbies era tocar la guitarra, fue uno de los fundadores y promotores del famoso grupo de Támbara junto con su amigo Dámaso. También hacia senderismo con dicho grupo. Participaba en el portal viviente del Sauzal y en el cortejo fúnebre del entierro de la sardina del carnaval orotavense, que quemaba a don CRISPIN en la plaza del Kiosco de la Música, cuando esta fiesta emergía y era organizada por la fábrica de mármoles “La Milagrosa” de su suegro maestro Pedro González en la que trabajaba.
Colaboraba como alfombrista en la creación de las alfombras del Corpus Chirsti en las fiestas mayores de La Villa de La Orotava, según observamos en la foto que encabezo este relato en su recuerdo.
Era una persona muy gozosa, no faltaba a ninguna romería de San Isidro de La Orotava. Al fallecer, sus amigos del grupo Támbara les escribieron dedicatorias que demuestran su impresionante personalidad, como agradecimientos por sus enseñanzas y consagración, que se puede ser joven toda la vida. Sus familiares, sus amigos y sobre todo su desconsolada esposa María Paula jamás olvidaran sus codicias de vivir y de participar en todo, sobre todo su característica mímica que no perdió en ningún momento.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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