viernes, 24 de febrero de 2017

JESÚS ÁLVAREZ ORAMAS, PINTOR UNIVERSAL SURREALISTA DE LA VILLA DE LA OROTAVA



Jesús Oramas vivió sus primeros años de colegio en las graduadas en la parte baja del Ayuntamiento de La Orotava. A la edad de siete años continuó sus estu­dios en el colegio de San Isidro, dirigido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Lasalianos), donde permaneció hasta los doce años. Luego ingresó en el Colegio Ferráis para los estudios de bachillerato, alternando estos cursos con las clases de dibujo en la aca­demia municipal de la Villa de La Orotava, donde tuvo como director-profesor al señor José María Perdigón.
A la edad de catorce años había pintado del natural a su profesor de dibujo, don José María Perdigón; pintó también a su padre Genaro Álvarez Hernández ex operario de la FAST y a su madre Maruca Oramas González Ama de Casa.
Terminado el bachillerato y su prepara­ción en el dibujo, se trasladó a Santa Cruz de Tenerife y se matriculó en la Escuela Superior de Bellas Artes, en la sección de pintura, donde cursó todos los estudios correspondientes y obtuvo al final el título de profesor de Bellas Artes.
Alternó el arte con los dibujos de arqui­tectura unos siete años, en las oficinas de Tomás Machado Méndez y Fernández de Lugo, arquitectos en la isla de Tenerife.
El servicio militar lo cumplió en las Mili­cias Universitarias de IPS en La Laguna, cursando los estudios de verano en Los Rodeos para la formación de Oficiales de Complemento, en donde obtuvo el grado de Alférez en el cuerpo de Ingenieros. Las prác­ticas de oficial las realizó en el Regimiento Mixto de Ingenieros, en La Cuesta, en Santa Cruz de Tenerife.
Por este tiempo, Jesús Dramas daba cla­ses de dibujo en la Academia Bayco, situado en la calle de Suárez Guerra, y tenía de director de dicha academia al señor Pulio.
En el año 1957 se marchó a Madrid para ampliar sus estudios de pintura, matricu­lándose en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo sobresaliente, y donde tuvo un notable pro­fesor, Eduardo Chicharro Briones.
Terminada la carrera, viajó por el norte de la Península, en concreto llegó a Astu­rias, donde trabajó en la siderúrgica de Avi­lés, ENSIDESA, situada en las cercanías de Llanes. En esta ciudad expuso sus obras, en la galería Luzana, donde presentó una colec­ción con temas asturianos y de Tenerife. Expuso veinte y seis cuadros realizados al óleo y a la acuarela. Luego, en los años sesenta, comenzaron los viajes y las expo­siciones de un lugar a otro, recorriendo Europa con caballete y pinceles, luchando con los idiomas, con las costumbres de otros pueblos, y las tendencias pictóricas tan diversas en los países de nuestra Europa.
En la Orotava, a los once años de edad, obtiene un primer premio, en el certamen literario que organiza el Ayuntamiento. A los diecisiete años, inaugura su primera exposición individual en el Casino de Icod de los Vinos, con un total de sesenta cuadros, ejecutados al óleo y a la acuarela. El  Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife organiza una exposición para Artistas Noveles, participando con un paisaje al óleo pintado del natural, en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. El jurado de esta colectiva estaba formado por los pintores Francisco Bonnín, Martín González, López Ruiz, Vicente Borges y Alonso Reyes. En esta exposición, le otorgan el primer premio, con diploma, firmado por el jurado competente. A los treinta y tres años, se traslada de Paris a Tenerife para cumplir con una promesa de exponer sus cuadros al pie del Pico Teide. Se trasladó en avión, con tantos cuadros, como años cumplía, inaugurando la exposición a las nueve de la mañana y clausurándola a las nueve de la noche del mismo día. La obra más representativa de la exposición fue la Gioconda Canaria, dedicada a las lecheras del Archipiélago, ejecutando al óleo en un lienzo de nueve metros cuadros. Cuadro que fue muy aplaudido por todos los visitantes que acudieron a la inauguración. En la concurrida Plaza del Charco, del Puerto de la Cruz, realizó un maratón de cuadros al óleo, pintado una semana al aire libre, desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche. Muchísimas fueron las personas que le hacían toda clase de preguntas, a  las cuales les contestaba; sin prisas y amabilidad. Pinta un retrato a diez mil metros de altura; en un viaje de Iberia, desde Madrid a la isla de Tenerife, un señor, que sabía que era pintor, le pidió por favor, y se lo realizó. Expuso en la Galería Wiot, de la Calle Triana, en Las Palmas de Gran Canaria, le cortó las barbas el humorista canario Pepe Monagas, las cuales fueron pegadas a un autorretrato preparado para la sorpresa del público. En Asturias, Avilés – Llaranes, trabajó un año en la Siderúrgica de ENSIDESA, en los talleres de fundición, y unos meses después en las salas de delineantes de la empresa; por este tiempo hizo amistad con el carbonero, llamado Josepin, un hombre y modelo muy interesante; lo pintó repetidas veces, más tarde lo expuso en la exposición que tenía preparada; Todos temas de Asturias y su isla de Tenerife, para la Sala Luzana de Avilés, y como estaba situada frente a los talleres de La Voz de Asturias, todos los días había comentario de la exposición, tanto la radio como la Prensa. Un pueblo al que agradó mucho su pintura, obteniendo éxitos muy notables. En San Sebastián, inauguró una exposición en la Galería Espelunca, en la Calle Vergara, dio una conferencia referente a su vida en el arte surrealista, fue más de una hora hablando y contestando a muchas preguntas que realizaba el público. Las hermanas Ramos, directoras y propietarias de la galería, le felicitaron por los éxitos obtenidos, tanto de publicidad como de venta.
Con una exposición de pinturas impresionistas, cubistas y surrealistas conforman la exposición con la que Jesús Oramas rinde homenaje a su amigo y compatriota Óscar Domínguez (1906-1957), maestro del arte moderno de cuyo nacimiento se conmemora el centenario. La muestra monográfica abrió sus puertas en la Posada de los Siete Arcos de Cartama, Málaga. Jesús Oramas eligió Málaga como destino de su homenaje pictórico debido a que allí nació Pablo Picasso, amigo de Óscar Domínguez. Tanto éste como Oramas fueron a su vez discípulos de Dalí, según consta en la contraportada del díptico editado con motivo de la muestra. El pintor orotavense pone de manifiesto que ha realizado cuadros de corte cubista, impresionista y surrealista porque son representativos tanto de su carrera artística como de las diferentes épocas que integran la trayectoria de Domínguez.
En el mes de mayo de 2006 inauguró una exposición con su obra, en la sala Cascada del hotel Vallemar en el Puerto de la Cruz (cincuenta años de vida). La muestra, integrada por una selección de pinturas de carácter impresionista, cubista y surrealista, pretende ser un homenaje al pintor Óscar Domínguez, su amigo y compatriota, junto a otros artistas de la talla de Dalí y Picasso. También sirvió para celebrar su septuagésimo tercer aniversario, motivo por el que el artista regresó a la Isla, donde no exponía desde hacía bastantes años. La exposición se inauguró en cinco idiomas (español, inglés, francés, alemán y holandés) por Mariette Loquet, quien incidió en el contenido de esa instalación y en su especial significado sentimental para el artista. La obra sirvió para conocer, en parte, la evolución de la estética de Jesús Oramas, cuya producción pictórica también recogió numerosos motivos con claras referencias a sus orígenes tinerfeños, sobre todo al Norte de la Isla, adonde regresó a exponer su pintura.
Jesús Oramas considera a Domínguez "uno de los máximos referentes y exponentes del surrealismo en Canarias con proyección universal". En este sentido, señaló que "Domínguez ha sido un gran pintor en las Islas Canarias, un gran conocedor del arte surrealista, y comoquiera que durante mi estancia en Estocolmo practiqué su estilo porque me gustaba, al ver que han festejado a este amigo, Óscar Domínguez, me he querido sumar a ese acontecimiento con mis mejores cuadros". Agrega que "Domínguez fue un hombre muy querido en París por los temas que pintaba. En la época que vivió fue amado en todos los gremios del arte que existían en Montmartre y Montparnase. Óscar Domínguez era muy culto y sabía estar, por ello era muy querido en toda Europa. Fuera de Canarias es muy conocido. Yo soy conocido en Tenerife, pero él lo ha sido en Europa". Jesús Oramas subraya la conveniencia de que se promocionen aún más el legado artístico y la figura de Óscar Domínguez. Citó como ejemplo su caso, en cuanto a las amistades cosechadas en Europa y la educación recibida. "Se van acumulando una serie de factores que ayudan al pintor a vivir. La pintura une a ciertas personas. Por un simple cuadro he conocido a mi mujer, pintando una simple acuarela. Desde que me vio pintar hasta la fecha”. También aludió a su etapa de 1963-1964 en Estocolmo, en la que tuvo contacto con otros estilos como el surrealista y el arte abstracto, ya que se había especializado en el impresionismo. Recuerda que tuvo que dejar de residir en París por no hablar francés y optó por subir hacia el Norte, un tanto perdido, "pero no me perdí, y al regresar descubrí que podría aprender el idioma fácilmente, con respecto al danés, sueco, inglés o alemán. En la Alianza Francesa estudió esa lengua, porque estar mudo en París era y es triste". Su esposa Manette Loquet, a la que conoció mientras pintaba, ha desempeñado un papel crucial en su vida artística. "La conocí aquí en Tenerife, concretamente, en el Puerto de la Cruz,  y desde entonces estamos unidos". El pintor orotavense y tinerfeño Jesús Oramas confiesa su predilección por el Santo Hermano Pedro, del que asegura haber obtenido el favor de contribuir a mejorar su salud cuando convalecía de una afección pulmonar. Este veterano artista opina que "Canarias es cuna de grandes pintores, aunque hay algunos artistas que no se percatan de lo que pintan. Es necesario juzgarse a sí mismo, ser autocrítico". En este sentido sostiene que "para triunfar en el arte no es preciso salir fuera, pero se deben explorar otros ambientes, mantener contactos con otras galerías, otros pintores y otras tendencias, porque sirve de gran ayuda. Tenemos ejemplos en Picasso, Óscar Domínguez y otros pintores".
Jesús Álvarez Oramas ha hecho llegar al presidente de la República Francesa, Jacques Chirac, un cuadro surrealista titulado "El águila rey de los cielos", cuya recepción fue agradecida en nombre del primer mandatario por el jefe adjunto del gabinete presidencial, Gérard Marchand.
El pintor orotavense vivió y pintó muchos años en París, precisamente en la época en que la capital francesa tuvo como alcalde a Jacques Chirac, destinatario de una de las pinturas alegóricas con las que Oramas ha conmemorado el centenario del nacimiento de otro artista tinerfeño que residió durante parte de su vida en París: el lagunero Óscar Domínguez. Según evoca S. Rigolles, la pintura de Oramas en esos tiempos fue de estilo impresionista, "siendo sus motivos preferidos el Moulin Rouge, Le Moulin de la Galette, le Lapin Agile, la Maison de Mimi_Pinson, le Sacre-Coeur, Le Bateau-Lavoir, Place de Clichy, y muchos y variados motivos de la periferia de la capital, París, que ha sido cuna de miles de artistas".
A propósito de su actividad, el pintor afirma que "todos debemos esforzarnos para fortificar y afirmar nuestro carácter, para resistir al esfuerzo y a la fatiga pictórica y desbordamiento del porvenir", en alusión a los setenta y cuatro años que se dispone a cumplir en plena actividad artística.
Jesús María Álvarez Oramas, nacido en La Villa de La Orotava 10 de mayo de 1933 celebró su 74 cumpleaños el pasado 10 de mayo de 2007 con una amplia exposición que se desarrolló en el Jardín Trianon, en la ciudad belga de Oos­tende.
Jesús María convecino de la calle el Calvario, en la actualidad en ese país lejano europeo viejo conocido por Bélgica desde hace varias décadas, exhibe setenta y cuatro cuadros, uno por cada año cumplido, realizados con diferentes técni­cas y estilos, aunque predomina el óleo.
El matutino EL DÍA de fecha de diez de mayo del 2008 decía que; JESÚS ORAMAS es un artista que se nutre de recuerdo, de memoria, de dolor. Sobresale por su profundidad y su arraigado sentimiento ético. En sus autorretratos retrata ese rastro que la vida deja en los hombres; las huellas que bajo los párpados, depositan lo vivido y lo sentido. La colección que presenta en la exposición contiene autorretratos que están realizados en diferentes países: el pintado en España está inspirado en Joaquín Sorolla; en Bélgica, René Magritte; en Holanda, Vicente Van Gogh; en París, Eduardo Manet; en Tenerife, Jesús Oramas se pintó en Las Cañadas del Teide, recordando a Martín González. Este cumpleaños de Jesús Oramas es una muestra que permite apreciar, entre otros aspectos, la solidez argumental que sostiene su obra a lo largo de estos cincuenta años.
La paleta de Jesús Oramas habrá que situarla entre las coordenadas de una técnica llena de conocimientos y cuidados, de una intuición vivaz y prodigiosa adaptada a su saber y entender. El cómo y el qué eternos en toda creación se conjugan en éste pintor grande y continental, vital para entender y justificar medio siglo de pintura en Europa de un modo ejemplar.
Para el pintor Jesús Oramas los recuerdos de su niñez son una parte inevitable del entramado de su vida cotidiana. Son vestigios de su infancia y que recuerda bien la época de su juventud, cuando bajaba en los veranos al Puerto de la Cruz, y a su regreso, ya de noche, caminaba a La Orotava ayudado por la luz de la luna y con un cielo lleno de estrellas en su Isla de Tenerife. Me dice que la luna que acompaña a nuestro planeta es como su mujer, la pintora Manette, que siempre van juntos a todas partes. El pintor Oramas desde muy joven ha sido un gran aficionado a la astronomía, y que cuando pinta del natural observa los cambios climáticos que se puedan producir para preparar su paleta.
El pintor Jesús Mariñas Álvarez Oramas, Jesús Oramas, es un hombre que siempre está dispuesto a mejorar la convivencia y la amistad, el respeto y la solidaridad, prestando el máximo calor y ayuda a toda tarea que signifique superación y exaltación de nobles afanes, inquietudes y esfuerzos. Hablando con el Sr. Oramas de los jóvenes de hoy me dice que hay que contar con ellos, porque es un miembro vivo, el más dinámico de la sociedad.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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