martes, 14 de febrero de 2017

LA CALLE VIERA (III)



Fotografía tomada en los años cincuenta del siglo XX, desde el principio de la calle Cólogan de La Villa de La Orotava. Vemos perfectamente la fachada de la cárcel a la derecha, en la esquina con la calle La Paloma (actual Magistrado Barreda). A la izquierda la escuelita de las Lorencitas y al fondo como siempre la torre del templo parroquial de Santo Domingo de Guzmán, del ex convento dominico de San Benito. La calle mantiene su encanto original.
El amigo y compañero de docencia; JUAN JOSÉ MARTÍNEZ SÁNCHEZ en su libro “LA OROTAVA SUS CALLES Y SU HISTORIA” paginas; 57, 58, 59, 60.
Con la colaboración de los amigos; MARÍA ARÁNZAZU CALZADILLA MEDINA Y MARÍA JESÚS RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, nos hablan de la histórica Calle Viera de La Villa de La Orotava: “…La calle Viera antiguamente enlazaba la Real del Agua con el camino que conducía a Los Realejos y continuaba hasta la Isla Baja. Data del siglo XVI. Recibía este nombre el tramo comprendido desde la mencionada en segundo lugar hasta la vieja calle del Hospital -hoy Cólogan- : en la actualidad se identifica con igual denominación la prolongación de la misma hasta la altura del paraje conocido, también desde antiguo, como Higueras Blancas. Debe igualmente resaltarse que hasta época reciente, marcaba el límite del casco urbano de la Villa. Esta vía tuvo en el pasado gran relieve tanto por las edificaciones civiles y religiosas que fueron levantándose en ella, como por la notoriedad de las familias residentes en las mismas, entre las que cabe destacar: Familia Mesa: de las primeras de procedencia castellana asentadas en Tenerife, uno de cuyos miembros, Diego de Mesa, "acordela" en 1506 las primeras calles de La Orotava. Fundadora de la antigua ermita de San Benito, en la que los labriegos acostumbraban a reunirse para festejar el día del santo titular, posteriormente posibilitaría la erección del convento de Santo Domingo. Precisamente la casa de los Mesa inicia la vía que historiamos. Su portada presenta columnas laterales acanaladas que se apoyan en plintos. El cuerpo superior de la misma, más estrecho, se enmarca con columnitas decorativas sin apoyatura, pudiendo catalogarse su distribución general como una variante de las fachadas con alfiz del siglo XVI. Familias Franchi y Alfaro: avanzado ya el siglo XVI se erigían las casas de Alfaro y Franchi, que ocupaban amplio espacio a lo largo de la calle. Desaparecieron en la centuria del XVIII.
El 9 de enero de 1902, la hermosa e histórica mansión entonces existente, construida al final de la vía, tras pasar por diversas vicisitudes y ser habitada por naturalistas de gran prestigio, sufre las consecuencias de un pavoroso incendio, levantándose en su solar la modernista que hoy conocemos. De la vieja casona y su entorno, únicamente quedó el pórtico de cantería con escudo de armas que daba acceso al patio de la misma; pieza arquitectónica lamentablemente desplazada, en tiempos recientes, de su emplazamiento original. Conviene asimismo destacar, que desde antes de la llegada de los conquistadores existía en lo que luego fueron jardines de esta última mansión, un célebre drago milenario donde los aborígenes celebraban ceremonias telúricas. Imponente vegetal, estudiado por numerosos científicos, víctima el 7 de marzo de 1867 de un huracán que terminó con su soberbia presencia. Según Sabino Berthelot (1794¬ 1880), "este árbol secular había servido de majano para la repartición de las tierras conquistadas, después de la rendición de Tenerife...". También se alzaba en sus proximidades la llamada "palmera de la conquista" - sobresaliente por su gran altura y asimismo desaparecida- y aún hoy, en el patio principal de la actual edificación, puede contemplarse un bellísimo -aunque mucho más reciente- ejemplar de higuera, considerado como uno de las más hermosos del Archipiélago.
En cuanto a las construcciones religiosas, existieron dos en la acera opuesta a la casa de los Mesa: - Convento de San Nicolás: de monjas dominicas, fue construido en el siglo XVII y estudiadas sus principales características por distintos historiadores: cabe señalar que sufrió varios incendios, pasando, tras la desamortización de Mendizábal, a ser utilizado como ayuntamiento, juzgado, ciudadela, teatro, cárcel... con puerta principal y escalera de acceso precisamente por esta calle. Se conservan restos del antiguo edificio en la esquina con C/. Cólogan. - Ermita de Nuestra Señora del Carmen: situada frente al drago milenario anteriormente mencionado, la reforma arquitectónica sufrida en su día no la identifica con el tiempo de su erección, en el siglo XVI. Personaje que da nombre a la Calle Al contrario de lo que se ha venido afirmando hasta ahora, el nombre de esta calle no corresponde al de Don José de Viera y Clavijo (1731-1813), puesto que antes de nacer este ilustre personaje ya aparece con su actual denominación: circunstancia corroborada por documentos de la época y planos de la primera mitad del siglo XVIII. Donde figura perfectamente identificada. Está documentado además, que a principios de la centuria del XVII habitaba en la calle, entre otros vecinos de igual apellido, un sastre llamado Juan de Viera que debió de vivir en la misma en el siglo anterior, siendo probable que la vía adoptara su nombre, sobre todo si atendemos a la norma generalmente utilizada de denominarlas por el del residente más popular, por el oficio de algún destacado artesano, tendero e incluso por cualquier accidente natural.
Otros datos Una de las acequias de las célebres aguas de "El Río", distribuidas a la altura de La Tenería, cruzaba a la parte opuesta de la calle por las inmediaciones de la ermita, sirviendo de lavadero público y abrevadero. En el año 1864 la calle Viera cuenta con veinte edificios y en 1887 con veinticinco viviendas: doce en su acera sur y trece en la norte. Esta histórica vía ha sufrido alteraciones en el pavimento, cubierto en la actualidad con asfalto, y el cambio de emplazamiento del citado pórtico de Franchi, originalmente situado frente a la antigua y angosta calle del Hospital (en la época de su construcción), circunstancia que le convertía en testimonio fundamental para estudiar el desarrollo urbano del primitivo núcleo de La Orotava. En la calle Viera, esquina con Magistrado Barreda, se construyó en 1960 el Colegio público de La Concepción, que contaba con ocho unidades escolares y otras tantas viviendas para maestros. Hoy alberga diez unidades y es el único colegio público, en el casco de la Villa, que reúne las normales condiciones materiales como local escolar. En fecha relativamente reciente y en pequeño espacio ajardinado, coincidente con la calle Cólogan, fue colocada una obra artística cubana dedicada a la memoria de la madre de José Martí. En esta calle D. Clemente Méndez Machado, tuvo, a principios de siglo, tres comercios: ultramarinos, calzados y vinos. El Registro de la Propiedad estuvo en la casa n° 9 de la calle Viera, a partir de los años treinta y durante varias décadas….”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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