jueves, 16 de febrero de 2017

LA CIUDAD DE LOS MUCHACHOS Y LA HISTÓRICA VENTA DE LOS “MOLINA”



He utilizado el titulo de la gran película norte americana del año 1941 “La ciudad de los muchachos” del director Norman Taurog y protagonizada por estos dos excelente  actores de la comedia americana Spencer Tracy, Mixkey Rooney. La cinta narra la secuela de "FORJA DE HOMBRES". Una escuela para chicos problemáticos trata de sobrevivir a pesar de la falta de fondos. Su director sigue admitiendo a chicos con problemas de adaptación que han tenido una difícil vida. Para narrar la vida de la industria comercial de la Villa de La Orotava conocida por la venta de los “Molina” que cierra definitivamente después de 75 años de vida tras pasar por dos generaciones hasta llegar a Efrén Sacramento Álvarez el último del vestíbulo.
EL ADIÓS A LA CATEDRAL DEL PESCADO SALADO: Empezaron en la calle El Calvario en unos salones de la Mansión de don Antonio León, allí recuerdo ver a Miguel Sacramento en el despacho de la venta siempre con un lápiz tras de su oreja para sumar restar las cuentas del trueque de los productos, al otro lado del salón había una esquina llena de sal que se vendía a granel a igual que las aceitunas que venían en barricas de maderas y que muchos de vosotros niños metíamos las manos en busca del sabroso producto. Todo esto bajo la atenta mirada del jefe de la zaga Antonio Sacramento, que tenía un pupitre de madera y una luz (lámpara con los cables colgando) sobre su cabecera para controlar las cuentas contables de la casa. Fuera de este entorno y casi siempre de madrugada aparecía Efrén Sacramento como encargado de ir a buscar las mercancías a la capital tinerfeña con un camión que él mismo conducía acompañado de sus trabajadores; Santiago Oramas que trabajó de conductor, Manolo y Germán de la calle El Agua (actual Tomás Zerolo), Santiago el del Pencón, Juan de la Matanza de Acentejo y Eduardo conocido por el Rubio el ultimo de la catedral sustituyéndole varios jóvenes a partir de la década de los años noventa del siglo XX..
Este pequeño comercio conocido en toda la isla tinerfeña por LA CATEDRAL DEL PESCADO SALADO, de acuerdo con la estrategia competitiva de Efrén Sacramento se amplió al final de la década de los años cincuenta del siglo XX, cuando estos tres hermanos compraron el garaje – servidumbre de don Antonio León y la casa donde vivía Aniceto el fabricante de macetas que tenía un carrito de madera para realizar servicios en la Villa. La amistad de entonces del hermano mayor  Antonio Sacramento con el recordado contratista de la Villa Manuel Martín Méndez (recuerdo el rotulo mercantil de las tres M…), se construyó en ese lugar un edificio de tres plantas para vivienda y un gran salón para ampliación de la industria adaptado a las modernas tecnologías.
La Ciudad de los muchachos no viene de la calle El Calvario, fue en otra calle histórica de La Orotava La Hoya (actualmente Hermano Apolinar en homenaje al que fue primer director del colegio de San Isidro), en ella tenían su vivienda – pensión y bodega o casa comida e incluso venta de víveres. Alguien dijo me voy a la ciudad de Los Muchachos, no a ver la famosa película del director norte americano Norman Taurog con la que comienzo esta narrativa, que por cierto se entrenaba en el desaparecido Cine Teatro Atlante, si no por ir a echarse una cuartita del buen vino a ese lugar, supuestamente se le bautizó con este nombre de esta película pues el lugar era administrados por hombres (hermanos y cuñados)…
Este último lugar fue habita de los músicos de la banda militar de regimiento de San Carlo de Tenerife que venían todos los años a las fiestas mayores de la Villa, fue ocupa de equipos de fútbol como la UD. Las Palmas cuando se desplazaba a jugar al estadio Los Cuartos. Eventual dormitorio de músicos portuenses como don Aurelio, Domingo López que prestaban servicios a la banda Municipal de música de La Orotava en la época del director gaditano don José Berenguer Sánchez. Y como fuente oral existe una anécdota que se disputaba el agarrón de brazo con la muñeca de la mano el recordado Don Ricardo conocido por el Aguacil y Santana de cuerpo robusto acuífero de profesión…
En esa venta recuerdo ver trabajando en el despacho de víveres a Efrén Sacramento Junior, acompañando a su querida madre Dominga Álvarez que mató mucha hambre con los apuntes del pago rotativo, que años después pasó a la calle el Calvario hasta Agosto del año 2010 que por motivo de su retirada laboral cierra sus puertas definitivamente.
A la venta de la calle La Hoya me mandaba mi padre Juan Álvarez Díaz a comprar zarpas de cristal y de barro para deposito del vino en la mesa, también adquiría en esa misma venta los porrones de barro para el depósito de las cristalinas aguas de aquella época…

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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