jueves, 9 de febrero de 2017

MIGUEL DÍAZ HERNÁNDEZ, “TAGANANA”



Se fue para América, concretamente para Venezuela, hace casi sesenta años. Tenía 17 años, estaba matriculado en la Universidad de La  Laguna en el selectivo de Ciencias, solo aprobó la educación física (gimnasias). Se fue para liberarse de su familia y por quitarse encima su fracaso universitario. Les dijo a sus padres que si no lo dejaban  ir, se iba de polizón.
Quedé con él en las Terrazas de La Sociedad del Liceo de Taoro de La Villa de La Orotava, me acompañó su sobrino político y compañero de docencia y departamento de un servidor en el IES La Orotava Manuel González Pérez Carlos Hormiga, que tuvo que hacer de secretario e intérprete (en español por supuesto), mientras yo conversaba con este palmero, tagananero y orotavense conocido por MIGUEL DÍAZ HERNÁNDEZ  “EL  TAGANANA”.
Nació en Santa Cruz de La Palma en el año 1934,  el mayor de tres hermanos del matrimonio formado por don Luis Díaz Hernández de San Andrés y Sauces y Estela Hernández y Hernández maestra nacional natural Las Breñas.
Durante la guerra civil española vivió en TAGANANA aún siendo niño, su madre estaba destinada de maestra nacional en ese Barrio Santacrucero y su padre trabaja de encargado en el empaquetado de plátanos Steve and Bañuls en Santa Cruz de Tenerife.
En el año 1942 su madre es trasladada a la escuela graduada de la Montañeta entonces del municipio del Realejo Alto y su padre trabajaba en el Puerto de la Cruz. Primero se hospedan en la Villa de La Orotava en el Hotel Suizo que administraba don Nazario García conocido por “EL PATRÓN”, para luego trasladarse a vivir a la calle de Juan Padrón (antigua El Loro o El Barranquillo), frente a la Terraza del Teatro – Cine Atlante, casa propiedad de doña Jovita González “LA PANADERA”, donde vivió don Cándido Acosta Hernández ex funcionario del juzgado de La Orotava y ex alcalde de la misma villa.
En su años infantiles, estuvo en el colegio de San Isidro, y siempre jugando en el Llano o en la plaza de Franchi Alfaro con sus amigos: los hermanos Juan y Paco Quintero Santos, Juan José Reyes Duclo, y Miguel Linares. A consecuencia del matrimonio de la hija de doña Jovita González, Candelaria Suarez González con Benjamín Cruz Calzadilla, hijo de doña Antonia Calzadilla García conocida por la del merendero o guachinche “LA VIEJA DE SANTA ÚRSULA”, tuvo que trasladarse a vivir a la parte alta de la panadería, pues le habían pedido la casa anterior para el citado matrimonio.
Después de tantos años fuera de La Orotava, pernotando en el largo continente americano, viene con mucha frecuencia a su querido terruño, por lo que me contó su vida juvenil, donde pernotó el desaparecido e  ilustre colegio civil y privado de segunda enseñanza FARRAIS:Terminada la Guerra Civil española y en marcha la Segunda  Guerra Mundial, La Orotava era una apacible ciudad del Norte de Tenerife, donde una población en su mayoría dependiente de la agricultura, sufría los inconvenientes de una crisis causada por las dos guerras, las fricciones políticas y un alto desempleo. La formación cultural estaba en manos de escuelas del Estado y algunas instituciones congregacionales, regidas por monjas y hermanos cristianos donde acudía una selecta parte de la población que podía sufragar sus costos. Había diferencias entre las clases sociales y se tomaba en cuenta los sectores a que pertenecían los potenciales alumnos/as.
El Colegio Farrais, que había comenzado en Los Realejos, alquiló una bellísima edificación del Siglo XVII, con su balconada excepcional de extraordinaria calidad arquitectónica, frente al Cementerio de la Villa y al lado de otro monumento histórico conocido por  la CASA DE LOS BALCONES, y allí surge una institución para llenar las necesidades de Segunda Enseñanza de una clase Media/Alta interesada en mejorar el futuro de sus hijos. Muerto su Fundador Don Manuel Farrais, es nombrado Director un personaje que causó sorpresa por ser considerado un republicano que había estado preso por sus ideas políticas. Muchos decían que sabía de todo porque durante su encarcelamiento se formó académicamente leyendo todo tipo de libros que mejoraran su capacidad educadora, especialmente en Geografía, Historia, Gramática y Literatura, y otras materias que fueron muy útiles en prepararlo para su futura actividad profesional.  
Sus mayores virtudes eran capacidad de trabajo, gran energía y don de mando por el que sería respetado por sus alumnos y colegas y que además inspiraba confianza en los padres que deseaban preparar a sus hijos para trabajar e interactuar en un mundo difícil con perspectivas muy negativas y futuro incierto.
Este personaje era Don Ángel Vilbazo de Dios, Maestro Nacido en Puebla de Sanabria (Zamora), casado con una Maestra Nacional de La Laguna, Doña Trinidad Herrera Hernández, que daba clases en Los Realejos.
Para muchos de sus alumnos fue una gran suerte que Don Ángel entrara a dirigir el Colegio Farrais, porque el tiempo ha demostrado que su gestión desde el punto de vista educacional y  de formación de carácter les ha beneficiado altamente en sus respectivas vidas ocupacionales, porque sus actividades han sido exitosas,  a pesar de las quejas iniciales: de lo duro que había que trabajar en clase, de los famosos “Salones de Estudio“ y algún que otro cogotazo o ponerse de rodillas en clase para los que no traían la lección aprendida.
Muchos de los ex alumnos del Colegio Farrais, se siguen reuniendo sesenta años después, contando anécdotas de lo activo que era Don Ángel y de los buenos profesores que tenía el Colegio, entre ellos se recuerda a Don José Álvarez González, Doña Teresa Herrera, el Comandante José Luis Briones, los Padres Paúles Corbato y Avendaño, Don Julio García Hernández, Doña Tarcila Sicilia y la bella  Doña Elena Santana por quien muchos suspiraban.
 La casona señorial que servía de asiento al Colegio, tiene unas características arquitectónicas muy celebradas, y cuando permitían entrar a los turistas que venían en guaguas  para ver las bellezas de la Villa de la Orotava, era divertido para los estudiantes, no solo porque suspendían las clases por unos minutos, sino que en la segunda planta se abrían todas las puertas entre clases, y como al fondo de las dos últimas había unos gigantescos espejos que cubrían toda la pared, el efecto óptico que se lograba era la un sinfín de salas, llenas de gente, para asombro de los turistas y el divertimento de los alumnos que no dejaban de observar a las jóvenes turistas con pantaloncitos cortos.
Sería muy difícil recordar a todos los alumnos que se destacaron en el mundo académico, profesional, educativo, comercial, industrial y de la banca, pero en las reuniones periódicas  que tienen, salen a relucir esos valores y a rememorar los tiempos de formación que les ayudaron a establecer familias, empresas e industrias que contribuyeron a sobrellevar los duros tiempos de la postguerra, y que hoy son pilares de actividades productivas no solo en España, sino en todo el Mundo.
La condición de insularidad obliga al canario a tener un espíritu global, es decir, el Mundo es su campo de acción, por lo cual es capaz de nadar en cualquier mar.
De ese grupo destacamos algunos nombres que vienen a la memoria, poniéndole una cruz a los que nos han abandonado para siempre: Don Antonio Pérez Betancourt, Dr. Antonio Pérez Guzmán, Don Jesús Hernández Acosta, Dña. Severina Luis, Dra. Ángeles Estévez Merino, Don Antonio Herreros González de Chaves, Don José Linares, Don Miguel Díaz Hernández, Doña Sara Cruz Correa, Don Agustín Rodríguez, Don Daniel Fernández García, Don Luis González Acebal,  Doña María Luisa Díaz Hernández, Dr. Francisco Salamanca de la Peña, Dr. Leoncio Estévez Merino, Don Juan Mesa Rodríguez, Don Santiago González Casanova, Don Salvador Ruiz, Dr. Jesús Suarez Bautista (fallecido), Don Domingo Fernández García, Dr. Francisco Raimundo Pérez Delgado (fallecido), Don Antonio González Casanova (fallecido), Don Ursicio Celorrio (fallecido), Don Félix Calzadilla Rocío (fallecido), y Doña Candelaria Rodríguez.
El Alcalde de la Orotava, Iltmo. Don Isaac Valencia Domínguez, le anunció hace algún tiempo a varios ex alumnos, que el Ayuntamiento había aprobado darle el nombre de Don Ángel Vilbazo a una calle de La Villa y están esperando saber la ubicación para participar en dicha celebración y colaborar en homenajear a un educador que hizo méritos para  servir de ejemplo a la ciudadanía”...//…

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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