miércoles, 8 de febrero de 2017

RAFAEL SAIGÍ



Nació  el 22 de junio de 1957, en Santa Cruz de Tenerife y desde el año 1984 reside en La Orotava, lugar donde empezó con la afición del torneado de madera.
Comenzó a tornear en el año 1997 en un torno Record 24 DL y con un juego de 6 herramientas de tornero. Aún conserva el torno, que suele llevar a las ferias y una de las herramientas, las otras se quedaron por el camino, entre el uso y el afilado.
Después de unos años, con mucho de ensayo y error, obtuvó el diploma de Artesano Tornero (año 2004). Eso si… con muchas horas de práctica.
Hasta la fecha ha acudido a cuantas ferias de artesanía ha podido, en muchas de las cuales realizó demostraciones de torneado y exposición de piezas torneadas.
Su aprendizaje fue totalmente autodidacta, ya que no conocía a ningún tornero con el que poder iniciarse y no fue hasta el año 2008 cuando pudo ver tornear y compartir experiencias con otros torneros. Esto ocurrió en el Principado de Asturias, en un pequeño pueblo que mantiene sus tradiciones de “Cunqueiros”- como se denominan allí a los torneros- llamado Trabau (Tablado), en el municipio de Degaña, donde se realiza un encuentro de torneros cada año.
El amigo del Puerto de la Cruz ex alcalde de la ciudad; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces estas notas que tituló; “SAIGÍ, TORNEADO EN MADERA”: “…En un abrir y cerrar de ojos -o en un pispás, que se dice ahora-, Rafael Saigí convirtió su ‘hobby’ en pasión. Una suerte de flechazo, un enamoramiento súbito con el brezo, el palosanto, el jinjolero, el olivo y la sabina canaria, o sea, con todo aquello enmaderado extraído de especies arbóreas, que fue moldeando con gusto y fruición hasta obtener resultados únicos y verosímiles.
El maestro artesano expone (Febrero – Marzo 2016) nueve obras en una de las estancias de La Ranilla Arte-Cultura, un espacio cultural cuyos mentores se afanan en proyectar contribuyendo, como otros establecimientos privados, a liquidar viejos atavismos que caracterizaron el popular barrio de antiguos pescadores y gente de modesta condición social hasta tópicos injustos y exagerados, fruto del empeño de quienes, aún sin conocerlo, hablaron y escribieron de oídas. Hay que ponderar el esfuerzo de aquéllos en completar la dotación y ofertarla como un espacio abierto y dinámico en el que sea posible crear atracción y hábitos. Pueden lograrlo.
Para entender el torneado en madera, probablemente la mejor definición sea la del artesano británico Phil Irons: “Una de las ocupaciones manuales que puede comprometer al mismo tiempo la mano, la cabeza y el corazón: la combinación del trabajo manual con la necesidad de contar con una vista aguda y el puro placer de crear un objeto bello y útil a partir de un trozo de material en bruto. Es algo difícil de superar”.
Pues bien: se diría que Saigí interpreta al pie de la letra, el pensamiento de Colins. Su obra, ya madura y experimentada, es el fruto de su identificación y de su amor por la naturaleza. Es un autodidacta, reúne la suficiente humildad para reconocerlo y para esmerarse en el torno. Desde que tomó contacto con éste, su vida se orientó a la consecución de acabados originales tras un tratamiento paciente que posibilita, suplementado por el uso manual de la cera para pulir e impedir que la polilla acampe a sus anchas, y así obtiene ‘Torneado en madera’ (título de la llamativa exposición), instrumentos musicales, lámparas, relojes y bernegales que plasman un quehacer tan ingenioso como sutil.
Rafael Saigí, uno de los habituales en Pinolere, la gran feria de artesanía de esta tierra, donde es respetado y admirado con su torno y su producción, brilla con los elementos vitales y artísticos que condensó Colins. El Espacio Saigí es consecuencia de aquel flechazo, del acercamiento a la máquina cuyas palancas, cilindros, ruedas, bielas y cigüeñas no solo maneja con solvencia sino con un fino sentimiento creativo artesanal que cualifica en cada obra nueva. Se nota…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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