lunes, 27 de febrero de 2017

UN MAESTRO OROTAVENSE QUE ESCULPE LA LUZ, EN VENEZUELA



Fotografía de su hijo el también artista impresionista;  Luis Perera, junto al fallecido Ezequiel de León Domínguez el escultor del siglo XX, en el taller del Barrio de La Luz en la Villa de La Orotava. Antonio Otazzo primero por la izquierda.

Tengo en mis manos un cuaderno de pintores a nivel universal, cuaderno testifical del arte en el mundo, perteneciente a la "Pinacoteca" de la ciudad de Valencia de la República hermana de Venezuela. Un cuaderno que ha llegado a mi repisa, a través de mi amigo Luís Perera, ayer electricista y hoy pintor del impresionismo, con su enternecer artístico en la Barcelona de Gaudí. Luís Perera me ha facilitado este cuadernillo ilustrativo, para que conociese la trayectoria de su padre Antonio Otazzo, orotavense de meritísima maestría, descendiente de Don Luís Otazo Marrero,  abogado de la ilustrada localidad sureña de Arafo, que alternaba su profesión jurídica con su vocación musical. Fundador de la Banda de Música “Nivaria”, siendo su primer nombre el de “Numancia”, cambiándole unos años más tarde por el de “Nivaria”, por considerar que, de esta manera, se representaba mejor a nuestra isla . Por motivos profesionales Don Luís Otazo, tuvo que trasladarse a la Villa de La Orotava, lo que no fue obstáculo para que los futuros músicos se trasladasen a la Villa Norteña, a dar sus clases, utilizando, como medio  de locomoción, el animal, (mulas, caballos, burros). Cuando la banda tenía que hacer alguna actuación en público, era Don Luís el que se trasladaba, hasta Arafo, donde efectuaba los ensayos correspondientes y su posterior actuación en las fiestas del pueblo. Don Luís Otazo Marrero era hijo de Don Vicente José Otazo Ramos, alcalde de Arafo en el año 1846.
Antonio Otazzo, es un maestro que esculpe la luz, así lo define Valeriano Garbin; su pintura es sentimental, generosa, soñadora, sensitiva, llena de luces y perfume, refinadas las tintas empastadas con el gusto del siglo pasado y la rebusca de hoy, y con el dibujo en plena libertad en la arquitectura de una luz esculpida con fuerza y con pasión de una materia que se pierde para tenderse en leves cromáticos toques. Antonio Otazzo es indudablemente discípulo moral de Armando Reverón. He aquí la enésima demostración de cómo la cultura filtrada dentro y a través del recóndito canal de la sensibilidad, pueda convertirse en instrumento y fuerza de expresión mucho más que las chatas reglas y el academismo. Antonio Otazzo tiene en la sangre la síntesis reveroniana con la cual crea la escultura de la luz, y esculpir la luz, se sabe, no es descripción “intimistica” sino dimensión universal por la salvación de un patrimonio cultural y moral para transmitir a la historia. Proseguía Valeriano Garbin: Antonio Otazzo es un maestro, Antonio Otazzo es un hombre de verdad, hombre y maestro capaz de visiones y de fuerza, capaz de descubrir todavía del mundo de antaño la mitología del mundo de hoy la más sutil y actual búsqueda. Artista increíblemente de primera mano pero completo. Antonio Otazzo es artista único que se rescata a sí mismo con la pintura y rescata la pintura sin copiarse a sí mismo, con la música, la poesía y el espíritu. Sin copiarse a si mismo, porque de si mismo tiene un gran respeto, encanta su espíritu de música y de poesía por se único sobre la tela, espontáneo, vivo, diferente de todo, pintor de fábula y de misterio, capaz de templar, temeroso, frente a la tela hasta que ella misma no llega a ser parte de la humana y veces triste historia de nuestro tiempo. Aunque la modulación de su voz siempre emocionada, pero burlona, a veces sarcástica más a menudo satírica, de una sátira capaz, si su desesperada intuición no le convence, de destruir sus preciosas obras con un golpe de machete.
Antonio Otazzo se hizo artista para librar de tantos errores a la humanidad, los cirujanos del arte y los analistas profanos se preguntan que es el arte y que no es arte. ¿Quien hizo el arte y quién no?, ¿Cuándo y a causa de qué? Antonio Otazzo contesta que es muy posible que también pertenezca a la raza humana. El crítico Juanjo Guillen, pregunta ¿Quien hizo pintor a Otazzo? Dios. Solo Dios es capaz de darlo todo, hasta lo más bello y sublime: el arte. Después, Otazzo se endureció al sol y al aire, como se endureció el barro con el que el Supremo Hacedor formó al hombre. Y hubo momentos en que el sol se hizo brasa para dar calor a su vida y su obra; y el viento se hizo huracán para azotarlo, derribarlo, herirlo, o para llevarle a la ribera de sus aspiraciones. ¿Que busca Otazzo?: Una justificación a su existencia. Ni medallas ni honores; no quiere galardones con eco de redobles y alharacas. Busca el éxito de su arte; le teme a la fama, a las miradas, a la adulación de la ficticia terrenalidad. Le asusta, nos asusta; la muerte porque son sombras, porque apagan. Le gusta la luz, la claridad. ¿Que busca Otazzo en su pintura? Acercarse más a las cosas sencillas terriblemente complicadas: la naturaleza, el paisaje, la expresión sincera, los sueños irrealizados e irrealizables, los niños con su hambre, sus colgados; los desheredados, los olvidados; los árboles, la tierra en su conjunto sus cosas buenas y malas; la tierra sin fronteras ideológicas, la tierra como espacio abierto a mil contraste, a mil motivaciones, la tierra abierta a todos, sin cercas, como nos la entregó Dios. Volver, tal vez, a su antigua raíz mineral para purificarse, para que nos purifiquemos. No se puede hablar de un hombre, no se puede hablar de todos hombres porque no los conocemos en un cuadro: el artista, desnudo, porque el artista es sincero con su obra. Si no conocemos el artista no podemos conocer su expresión reflejada en sus cuadros.
Antonio Otazzo Máster en Sátira. Muchas personas pintan por no aburrirse. Pudo ser que es día llovió y no pudo ir a jugar el té canasta y con un pincel se hizo artista de un día para otro. Si Vd. señora esposa del doctorcito está aburrida, cansada etc... Pinte y seguirá confundiendo al público con esas horribles cosas; recomienda el cotizado artista. Precisamente Otazzo, obtiene en una Universidad venezolana el grado de Magíster en Sátira, con el cual arremete feroz e impecable contra los profesionales universitarios que toman la pintura como hobby, y él en su rebeldía decidió vestirse como universitario con toga y birrete.
El crítico Don Elías Rodríguez Arguello, habla de la Parábola del pintor Otazo. Cuantos dulzores caben en una gota de néctar que liba la abeja; cuantos colores irradia una gota de rocío; y quien enseñó al pájaro carpintero a horadar la áspera corteza para construir su nido de amor; y en el oquedal del bosque quien dirige la orquesta armonía de los trinos; y donde tiene escondido sus colores el mago que pinta las alas a las mariposas del aire y a las roscas del rosedal; y donde está el mago del iris que pinta con pinceles de luz y burbujas de aguas claridiamantillas en las dimensiones del espacio; y cunatos pensamientos caben en un segundo de silencio. Herpócrates, el mitológicos DIOS DEL SILENCIO, quien mira con pupilas de dimensiones especiales y se alimenta con fracciones del tiempo, podría contestar sin letras ni palabras y en páginas inéditas las preguntas sin respuestas. Y  posiblemente, pegando el espiral del oído a un caracol podríamos escuchar inauditos rumores de un antiguo y viejo mar que muriera ayer tarde, con el naufragio de sus barcarolas de ensueños en la bahía del alba y se llevó impresas las acuarelas en el lienzo de sus velas. Y el pintor Antonio Otazo, un buen día, con todo el so acuesta, se marchó tras las pisadas sin huellas de Herpócratas, oscilando tiempo y espacio en la íngrima intimidad desolada del silencio, hasta llegar a la bahía del alba; y en el recodo de una diminuta ensenada lanzó sus redes y el rumor de caracoles fósiles le devolvieron los colores fósiles le devolvieron los colores del naufragio del ayer. Nada es fácil; hasta ahora nadie ha logrado responder, si es el paisaje que se introduce en las profundas dimensiones del lienzo que se transforma en redes y sale a pescar, a cazar las perspectivas del paisaje. Pero ambos elementos, requieren de ser sensitivo HOMBRE...ARTE... Y éste es un proceso de disciplina constante entre el TIEMPO.... Y EL ESPACIO.... Nada es fácil como nadie hasta ahora existente, puede imitar el celaje del revuelo de un picaflor; pero el paisaje es cada vez más difícil, porque vuela a la velocidad de la luz, y en cada fracción de segundo cambia constantemente. Pero ahí estaba el HOMBRE... ARTE... Antonio Otazo, cazándolo con la red de su lienzo. Y ahí queda algo, un celaje un filamento es luz; y los magos del arte captan; y uno mira aquel otro observa, aquellos remiran y a cada instante la magia de los duendes manifiestan un algo que nadie antes había mirado. Y ese algo enigmático y magnético es el arte. Y en Antonio Otazo, tenemos ese intérprete, poseído y en proceso de esa magia tan abstracta y sutil que nos refleja en el escenario del lienzo una desalada desolación de inquietantes inquietudes angustiosas que se aperciben de pronto como un suspenso en escalas de silencio.
Que esta trascripción le sirva a los orotavenses, para conocer al pintor que esculpe la luz, un pintor orotavense totalmente inédito en nuestros lares, un pintor tan artístico y misterioso. Un pintor padre de otro, que los es del impresionismo, Luís Perera, que empezó siendo electricista, para terminar con el arte de la vanguardia. Antonio Otazo desde luego es un pintor del progreso y de la imaginación, un pintor para eliminar el daño a la humanidad, y a la naturaleza que se produce en el mundo, a través de la ignorancia y de la inquietud. Un pintor descendiente de músicos, de verdaderos mitológicos de la música, de un pueblo mitológico como Arafo. Pueblo eminente musical y artístico.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

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