martes, 14 de febrero de 2017

UNA VISITAR A UN GRAN AMIGO



El amigo del Barrio orotavense y portuense La Vera; JOSÉ PERAZA HERNÁNDEZ, remitió entonces estas notas que tituló; “UNA VISITAR A UN GRAN AMIGO” (Febrero - año 2017): “…Hacía mucho tiempo que no sabía nada de mi íntimo amigo, un realejero de pura cepa, como el que suscribe. Este amigo ha estado en tantos lugares afincado, y por último estuvo cuarenta años en este popular barrio de La Vera de Puerto la Cruz. 
Quien se despidió de este último barrió, septiembre de 2000. Hablo del Reverendo Cura don Pedro González Mesa.
Pedro ha sido un hombre, fuerte como de un temperamento fuerte, muy recto en todos sus pasos allí donde a estado. Seguro que habrá gusto para todo como es claro como normal.
Si lo había visitado en otros lugares, hasta que se me perdió la pista, hasta que pude averiguar, y fui a visitarlo. Se encuentra en el Centro de mayores de “Jesús de Nazaret”. En la calle Alcalá, de Icod de Los Vinos. Un lugar lleno de paz, retirado derruidos, rodeado de plataneras, con vista a la montaña, como al mar. Me decía que estaba encantado de estar allí.
En cuanto me vio enseguida me conoció, gritaba, como solía hacerlo, lleno de alegría con su voz gruesa, diciéndome “Estimado camarada”, donde nos abrazamos.
En seguida me enseño me enseño el Centro, como a sus amigos más allegados claro. Se le veía muy animado, fuerte, me decía que, hacia mucha gimnasia, cosa que siempre ha hecho en su casa, de igual manera, antes iba muchos a nada al Charcón en San Telmo.
La verdad que, como dice el refrán. Yo, firmaría por llegar a como se encuentras en estos momentos a punto de cumplir 92 años (Febrero de 2017).
Tiene una memoria, y empezó a contarme algunas anécdotas, sus primeros años de sacerdote. – Decía, cuando están en Valle Gran Rey, los vecinos están haciendo una capilla algo más arriba, y claro, los más allegados vinieron hablar conmigo, para darnos a conocer etc. – él siempre le llevaba la contraria, claro con mano derecha y mano izquierda. Ellos se mosqueaban, y así trabajaban más. Él se reía, con esa risa que le caracteriza jajajaja.
Otra que me contó fue, que le estaban haciendo la casa parroquial, y la obra iba rápido, pero por la trasera del solar pasaba un canal, y observaba que perdía agua, la que venía para dentro de la obra. Él le decía al encargado esa agua, afloja los cimientos, él encargado le decía tranquilo eso no pasa nada. – Bueno. Paso el tiempo, y le avisan que iban a poner la plancha a la vivienda. Pues, entro con el encargado a ver, donde ya le faltaba poco para terminarla, y en ese momento llegaron preguntado por él, y salieron fuera de la obra. Momentos más tarde, sabes que la plancha se vino abajo. jajajaj. – ahora me rio, pero en aquel momento, casi me muero, en ese momento dios puso su mano. – él encargado me dijo, tenía Ud. razón.
A los amigos allí le decía, éste es un gran amigo y un gran camarada, me ayudó mucho en el despacho, también escribe, etc.
Otra de sus anécdotas, fue qué, ya estando en La Vera, su tía Ercidia, lo llamó y le dio 100.000 pesetas, para ayudarle de la compra del piso en el Toscal-Longuera. – ella me quería mucho. Pues fue a hablar con el propietario de la obra, que él conocía muy bien. Y le dije, no te importa, que te pague cuando venga del viaje. El amigo que también era curar Jesús Luis Pérez. Pues no me contesto ni una palabra. Pues, yo, le dije pues el que no habla, otorga. Y me fui con un amigo sacerdote, y los recorrimos la India, cachemira Nepal etc. África. Lo pasaron de miedo – me decía siempre me gustaba viajar. De repente salto, - sabes una cosa, yo nunca recogía ni un duro. Cuando me iban a entregar dinero, yo decía. Déselo a x, gracias a eso no me criticaban. Por ese lado, tenía mi conciencia tranquila Peraza.  
Me contó muchas, pero las dejamos aquí.
Le pregunte por la biblioteca que tenía en el piso. Me comento que se la había cedido al Obispo Bernardo, para la Catedral, ya que la que estaba fue destruida por las llamas.
Me decía que su bisabuelo procedía de Gran Canarias. No se acordaba del nombre, lo que, si se acordaba que a su familia los llamaba “El Cojo”, porque todos padecía de las piernas. – Por cierto, yo también padezco de una pierna. Siempre me he sentido. Jajajaja. – Siempre riendo y contento de estar charlando, se veía muy contento, de hecho, me lo decía.
Me contó que, cuando llego allí, entro con un viro de diarreas, que se quedó delgado, casi se va para el piso. En ese momento, ya estebábamos en la habitación, tenía sobre la mesa de noche donde fotos. – me decía ah, mira estas fotos. Ves cómo estaba de flaco, la verdad que sí. En la foto estaba en el Centro, con un cura y con el Obispo Bernardo. – Entonces, le pregunte por la otra foto que estaba junta, - Me dijo que eso fue en la inauguración de la iglesia se San Antonio, donde estaba a la izquierda él, al centro el Obispo Felipe Fernández y el alcalde Feliz Real. - Me decía que él trabaja, y se movía para hacer cosas. También reconocía que ha tenido buen equipo. – Me contó que él se llevaba bien con todos.
Me conto que él también hizo la iglesia del Toscal-Longuera. Y me dijo que el solar de la iglesia de San Antonio fue cedido. Se trabajó mucho, vendiendo rifas, donde el barrio de La Vera como el de San Antonio. Lo mismo con la parroquia de la Vera. donde se jugaba partido de futbol, de eso se encarga el amigo D.E.P. Dionisio y su junta, que se encarga de organizar el partido, otros de hacer cenas. Y así se fue consiguiendo el dinero, y nada ahí están hechas.
Las reuniones las hacíamos de La Montaña, en el Restaurante Dinamar, y las cenas, los hacían buenos precios. El tema, estaba, que yo los invitaba al vasito vino, a los albañiles y amigos que venían ayudaban, en las obras etc. El vino lo traía de la península. -Me conto su historia. Pero buenos, lo traía en cantidad. El vino era como la sangre de Cristo.
También me contó que tenía una hermana que se llamaba Evelia, era religiosa, la que estaba el Güima, el Convento de San Nazaret. -Me decía que le habían contado qué, pintaba muy bien, cuadros, acuarela, - Yó le comente, claro don Pedro le entiendo, no va hacer de brocha gruesa. Jajaja – él también se reía.
La verdad, que lo pasamos muy bien, las horas se pasaron, corriendo como las brumas.

Bueno, espero que estas líneas le sirvan a recordar al amigo don Pedro González Mesa. Quien fue cura de este barrio de La Vera, durante cuarenta años. Pues ya saben dónde se encuentra, por si desean de hacerle una visita.
Me despedí, con un gran cariño, y afecto, aquí les dejo estas imágenes, de esta bella tarde junto a nuestro amigo y camarada don Pedro el cura, como se le conoce vulgarmente. Con estas líneas que homenajeado con todo mi cariño y afecto. Hasta la próxima. Estimado Camarada…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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