martes, 14 de marzo de 2017

DÁVILA UN COMPAÑERO EN EL RECUERDO



Aniversario de su fallecimiento. Francisco Gómez Dávila, un compañero de pupitre que nos dejó para siempre. Le conocí en el Colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava, estudiamos juntos de segundo curso a cuarto de bachillerato.
Años después, una vez que me gradué en el Profesorado Mercantil en La Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, e ingresé como Jefe de la Administración de La Cooperativa Agrícola Bananera de Tenerife en el Puerto de la Cruz, coincidió conmigo en  las oficinas en las calles portuenses del Doctor Igram y La Marina, puesto que él trabajaba como auxiliar administrativo.
Allí trabajamos juntos desde el año 1975 al 1980, ya que en el mes de julio de ese año aprobé las oposiciones en Madrid para profesor de Tecnologías Administrativa de Formación Profesional, y fui destinado a Minas de Riotinto en la provincia de Huelva. De vuelta a Tenerife, a través del concurso de traslado, ya en el actual IES La Orotava Manuel González Pérez en el Barrio de San Antonio. Me lo tropezaba en vez en cuando e incluso celebramos las bodas de plata en el Colegio de San Isidro con nuestra promoción.
Desaparecida La Cooperativa Agrícola Bananera de Tenerife, al final de los ochentas del siglo XX, Paquito pasó a trabajar primero en los Aluminios Nortes con el amigo Chano Fernández de Sotomayor en el polígono de San Jerónimo y finalmente en las oficinas de don Antonio Herreros y González de Chaves en la calle de la Carrera de La Orotava.
Paquito como le llamábamos tenía un carácter muy mesurado, era comprometido, pero nunca entraba en sociedad, parecía un muchacho retraído cerrado en sí mismo, con su propio estilo.
Escribo estas notas, como homenaje a un compañero que lo fue en el colegio, en el trabajo, que nació en la Villa en el año 1951 y nos dijo adiós un día triste a medio solear 14 de marzo de 2014.
Un homenaje sincero tanto a él como a sus familiares, los cuales me unen una gran amistad. Espero que en este nuevo mundo, recupere la sonrisa y la concordia que en su infancia y juventud tuvo con todos nosotros. Un abrazo Paquito, hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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