viernes, 10 de marzo de 2017

DON ANTONIO MARÍA HERNÁNDEZ Y HERNÁNDEZ EN EL RECUERDO



Se fue de la Villa de La Orotava como emigrante, volvió como misionero humilde con una barba que le llegaba a la mitad de su pecho, se hizo presbítero, su primer destino ayudar a los pescadores de la Isla del meridiano El Hierro y regresar a su terruño del Valle de La Orotava, para trabajar en las Dehesas, el Rincón, San Bartolomé y terminar en Punta Brava, y al final cambió sus barbas por un moderno carromato para poder seguir en la lucha por la causa con sus queridos ancianos y con sus gentes.
El amor y entrega a sus semejantes fue una constante en la vida y obra de Antonio María Hernández desde que cambió los guantes de boxeo por el hábito de servir a los demás hasta quedarse sin nada por haberlo dado todo. Una grave enfermedad quiso ponerlo ante las cuerdas, pero lejos de tirar la toalla o caer abatido por los golpes de la incomprensión y el infortunio sobre la lona de la supervivencia cotidiana se sobrepuso para seguir en ese combate por la ternura y prodigar el bien a propios y extraños.
Aún con la marca del cáncer en su cuerpo, del que se recuperaba, y en plena lucha por superarlo, el padre Antonio María Hernández, llevó sobre sus hombros el peso de la responsabilidad adquirida hace décadas y cuyos inicios más significativos estaban representados en los hogares Santa Rita de Punta Brava (cerrado por un incendio desde el 8 de octubre de 2008) y Las Dehesas del Puerto de la Cruz, con una diferencia de algo más de una década entre ambos edificios.
Y ahora Antonio seguirá en ese paraíso que él mismo reclama, un paraíso blanco, pero muy blanco, allí se encontrará con todos sus seres queridos, sus ancianos, sus semejantes y sobre todo con sus padres….
Nace en el año 1933 en la calle San Juan muy cerca de la centenaria magnolia, entre una familia humilde, trabajadora, religiosa y numerosa. Sus primeros estudios lo realiza en las escuelas masculina de San Juan conocida por la Alhóndiga. Continua la enseñanza en las escuelas públicas en lo bajo del Ayuntamiento con don Alfonso Ramos, don Elisio  y don Eulogio Borges Coello, obteniendo el titulo escolar que le facilitaba trabajar en cualquier oficio.
Estudia contabilidad y teneduría de libros con don Domingo Hernández Perera y don Benjamín Afonso, música con don Domingo González Delgado (Domingo Febles) y don José Berenguer Sánchez, y dibujo técnico o linear, pues no tenía paciencia para el artístico con don José María Perdigón, este estudio le sirvió para realizar proyectos de los templos y varias instituciones parroquiales, incluso caminos vecinales que él realizó en el futuro inmediato.  Estudia bachiller, filosofía y teología en el seminario diocesano de Tenerife, tanto es así que cuando venía de vacaciones a La Orotava, un vecino de su barrio José Antonio Trujillo Báez, le hizo la coronilla de cura en su cabeza para que presidiera las procesiones de los niños, que se realizaban en la postrimería de la Semana Santa orotavense en su barrio de la Villa Arriba.
Abandona el Seminario a la madurez de su juventud, se presenta en la Villa como un joven guapetón, practica boxeo con guantes de oro en su propia calle, ejerce de músico clarinete en la banda municipal con don José Berenguer de director y en la Banda de La Agrupación Musical de La Orotava con don Ernesto Correa Negrín como director. Incluso hace música de pulso y púa, bandurria en la agrupación Eslava y Tronco Verde con don Francisco Dorta Hernández y don Aníbal Pérez. Aprende el oficio de ebanistería con don Benjamín Pérez en la industria de don Manuel Martín, y el oficio de tapicero con su pariente José Hernández Quevedo (Pepe Quevedo) en la calle el Calvario, juntamente a la Industria de gasolinera y lubricante de mi padre Juan Álvarez Díaz, para hacerle más tarde la competencia como oficial segundo en el taller del ebanista villero  don Isaac Valencia Pérez. En este ultimo taller pide excedencia para embarcase en la aventura  americana, como tantos villeros en busca del pan y  de una vida mejor. Su destino Venezuela, en principio lo pasa muy mal, momentos encarcelados por no tener papeles en reglas, con el tiempo trabaja en empresas importantes, estudia Biología en la universidad de Valencia, y trabaja en Colombia. Ayuda a sus padres en la adquisición de la vivienda donde nació en La Orotava. Hasta que un día estando en América la vocación religiosa la vuelve a sentir en su alma, ingresa en la orden franciscana. De  regreso a Canarias aparece vestido de franciscano con una barba larga, hace vida de bohemio en la villa, durmiendo en el suelo duro muy duro en casas de parientes, acompañando a los párrocos en las procesiones de Semana Santa. Más tarde es consagrado como diácono por el obispo Nivariense el doctor Franco Cascón. Su primer destino ya como cura en la Isla del Meridiano Cero El Hierro, allí realiza una excelente labor construyendo complejos parroquiales para el disfrute de los herreños. Nuevo destino parroquia de San Isidro en el Santuario del Calvario en su Orotava, teniendo a su cargo varios complejos parroquiales; en La Orotava desde la zona del Rincón al Barranco de La Arena y desde El Barrio La Luz, San Jerónimo, San Nicolás y San Bartolomé. En el Puerto de la Cruz desde Las Dehesas a Punta Brava.  En el Santuario del Calvario y en la ermita del Carmen en el Barranco de La Arena hizo ampliaciones y reparaciones, en la segunda fabricó un centro social para los vecinos del lugar, en cambio en el Rincón, fabricó una iglesia y un centro cívico, colocando allí la Virgen del Valle que es la patrona de la Isla Margarita de Venezuela, la que le facilitó una fotografía a su amigo orotavense el erudito escultor don Ezequiel de León Domínguez, para que ejecutara una igual. Nos cuenta el alcalde de La Orotava don Isaac Valencia Domínguez, que estando presente en la ermita del Rincón el día de su inauguración en el mes de Agosto de 1980, siendo entonces concejal delegado de urbanismo, la Virgen del Valle aun no había llegado, la sorpresa se produjo, cuando en el transcurso del acto aparece la Virgen a hombro de varios vecinos por la puerta principal para ser colocada en su lugar. El padre Antonio, trabajó todas estas importantes obras, vendiendo rifas en las fiestas populares de los pueblos de Tenerife, en Venezuela y sobre todo instituyendo los famosos banquetes del millón, que organizaba en el polideportivo del Colegio de San Isidro de La Orotava. A final solo se queda con la parroquia de Santa Rita en Punta Brava del Puerto de la Cruz. En principio fabrica un centro cívico, para dar clases de música, informática, mecanografía e idiomas, y una asociación de recreo para mayores, pero el triste percance y fallecimiento de una señora mayor de las Dehesas portuense por causa de la soledad. Le impresiona tanto que se decide por dotar de un hogar para anciano en el mismo complejo cívico de Punta Brava que él bautizó con el nombre de Santa Rita I. Con el tiempo el hogar aumenta considerablemente, y por la estimable y desinteresada donación pecuniaria de un voluntario residente del hogar de Punta Brava que se encontraba solo en la vida, llamado Oscar Pérez Regalado, que había sido músico trompeta, director de la banda de música de la Cruz Santa y de San Juan de la Rambla, decide comprar unos amplios terrenos en Las Dehesas, edificando ahí un gran Hogar Santa Rita II, equivalente a un gran hotel de cinco estrellas para los pobres ancianos, luchando constantemente en  buscar dinero con los famosos cheques del cielo. 
El día 24 de marzo del año 2003 el Puerto de la Cruz le rinde un caluroso homenaje: La plaza de Punta Brava lleva su nombre, porque se ha destacado por promover los centros asistenciales Santa Rita I y II y por la construcción de varios templos. El matutino El Día, lanzaba el siguiente mensaje en su honor: La plaza del barrio de Punta Brava de Puerto de la Cruz lleva el nombre del sacerdote Antonio María Hernández y Hernández, conocido popularmente como el "Padre Antonio", en cumplimiento de sendas resoluciones del ayuntamiento que reconocen su dilatada labor en favor de los más necesitados y de las personas mayores. Un acto solemne y entrañable en el que el entonces alcalde de la ciudad turística, Salvador García Llanos, y el propio padre Antonio, desvelaron la placa que perpetúa el nombre de éste último, en el que estuvieron presentes la entonces viceconsejera de Medio Ambiente, Milagros Luis Brito, en representación del Gobierno de Canarias; el entonces vicario general de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez; y representantes de las distintas fuerzas políticas de la corporación. La ciudad turística rindió homenaje a un hombre, que durante 28 años ha forjado un cambio sustancial en la atención física y espiritual a los más desvalidos, siendo Punta Brava, el punto de partida de una obra social y humanitaria singular, que se personaliza en su iglesia y Hogar Santa Rita I, que se complementa con el complejo asistencial Santa Rita II, abierto en Las Dehesas. Dos centros en el que reciben atención en su conjunto cerca de 1.000 personas. Chago Melián, Anubis y el grupo Tigotán pusieron la nota musical y emotiva de este acontecimiento. En el acto el padre tuvo palabras de recuerdo y de profunda gratitud y pidió que se le recordara siempre sonriendo y adelantó que sólo le jubilarán la enfermedad o la muerte, porque sigue trabajando por los demás.
El padre Antonio formó parte desde la noche del viernes 16 de marzo del 2.007 del ilustre y distinguido grupo de villeros de honor de La Orotava. En un acto se celebró en el salón de plenos ante diversas autoridades insulares y locales, amigos, compañeros y otros vecinos, el entonces alcalde orotavense, Isaac Valencia, hizo entrega del reconocimiento como premio a su trayectoria vital y su labor social, especialmente con sus hogares Santa Rita, destinados a mayores.
El Padre Antonio María Hernández y Hernández fue homenajeado en numerosas ocasiones. Entre otras destaca en 1971 un homenaje de los Infantes de la Marina en Colombia por la promoción de viviendas para pobres: en 1997 recibe el Premio Ansina por sus valores humanos; en 1983 le hace una distinción el Ayuntamiento de Frontera por haber sido el promotor de la elevación del agua desde La Restinga al Pinar, Isora y San Andrés; en 2004 es declarado Personaje Entrañable de Canarias, que concede el colectivo de Artistas Canarios Agrupados en la Gala del Amor. Y en 2006 recibe el título de Hijo Adoptivo de Puerto de la Cruz.
Mientras tenga fuerzas es un luchador nato por paliar los problemas de aquellos con escasos recursos y medios. Es la vivencia personificada de la acción social y la solidaridad.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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