sábado, 11 de marzo de 2017

DON FRANCISCO ÉVORA REYES.



Don Francisco Évora Reyes, presbítero y coadjutor de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de La Orotava y Mayordomo de la Capilla mortuoria del Cementerio Católico de dicha Villa desde finales del siglo XIX a principios del XX, nació en el propio municipio norteño el 9 de octubre de 1842, siendo el menor de los 3 hijos que tuvieron el orotavense Jerónimo Evora Melchor y la granadillera Margarita Reyes.
Al igual que sus hermanos Agustín y Tomás, Francisco nació en la casa familiar que poseían en la calle Calvario y en donde sus padres tenían una panadería. Aunque tras su nacimiento se trasladaron a vivir al número 16 de la calle Verde (hoy calle Nicandro González Borges), casa en la que pocos años después nació también su primo Francisco Reyes de León, administrador tanto de Diego Ponte del Castillo, VIII marqués de la Quinta Roja como de su madre Sebastiana del Castillo y Manrique de Lara.
Desde siempre el deseo de Francisco fue hacerse sacerdote, por lo que su padre, para agilizarle y facilitarle el acceso a las Sagradas Órdenes, formalizó una escritura de Patrimonio Vitalicio para así asegurarle el que nunca le faltara el alimento. Esta práctica era muy habitual ya que con ello se conseguía demostrar que uno no se hacía clérigo para que la Iglesia lo mantuviera, sino que lo hacía por vocación. Por ello su padre se presentó el 14 de enero de 1867 ante el escribano del Puerto de la Cruz Sixto González Regalado para formalizar dicha escritura de Patrimonio Eclesiástico, tratando de promover así el oportuno expediente ante la Muy Reverenda Curia Eclesiástica de esta diócesis y solicitando que su hijo fuese ascendido a las Sagradas Ordenes a título de patrimonio.
En dicha escritura Jerónimo Évora expresó y acreditó que era dueño legítimo de una casa terrera en la calle Verde de La Orotava de 235 pies cuadrados y de un valor de venta de 3.150 escudos y de renta anual de 144 escudos, y de un trozo de terreno para sembrar hortalizas con nopales y árboles frutales situado en la Dehesa baja de dicha Villa de 6 almudes y que según el perito tiene un precio de venta de 900 escudos y de renta anual de 45 escudos. Con dicho patrimonio pretende acreditar la renta anual de 100 ducados (110 escudos) para congrua sustentación en conformidad de lo prevenido en el artículo 2 del RD. De 30/4/1852, con lo que constituye sobre las dos fincas designadas y a favor de su hijo Francisco la pensión anual de 80 escudos sobre la casa y de 30 sobre el terreno.
Pero Jerónimo Evora le puso 2 condiciones a su hijo. Primero, que no cobraría nada, hasta el día que fuera promovido al sacerdocio, y segundo que esto debería ocurrir antes de cumplir los 30 años. Además Jerónimo le aseguró que estaría cobrando dicha cantidad hasta que falleciera o hasta que adquiriera un beneficio eclesiástico de renta superior o equivalente.
Tras esta escritura, Jerónimo Évora otorgó un poder a varios procuradores de los juzgados de La Laguna y de La Orotava y del Tribunal Superior de la Provincia para que participen en su nombre en todos los pleitos y negocios que pudiera tener, sea cual sea su clase y para gestionar las diligencias que va a practicar para formalizar dicho patrimonio alimenticio a favor de su hijo Francisco.
A finales de febrero de 1867, el obispado para comprobar la veracidad de todo lo concerniente a las fincas que han de constituir el patrimonio vitalicio, toma declaración a 8 testigos, 6 de parte, Manuel Padilla, Manuel Padrón, Fernando Pineda, Agustín delgado, Juan Suárez y Pedro Hernández Ortega, y 2 de oficio Telesforo García y Lorenzo García, quienes avalan la veracidad de dicho patrimonio. Por lo que el Provisor y Vicario General de la diócesis nivariénse José Martín Méndez aprueba el mencionado
Patrimonio y lo declara título suficiente de ordenación, para que en su virtud reciba las Sagradas Ordenes Francisco Évora Reyes.
Tras hacerse sacerdote Francisco es destinado a la parroquia de la Concepción de La Orotava en donde es nombrado coadjutor de término. La parroquia de la Concepción constituida en curato desde 1503 y con beneficiado propio desde 1533, contó desde 1863 y por la R.O. de 22 de septiembre con una coadjutoría de término, cargo que ocupó Francisco Évora varios años después, acompañando al párroco propio José Borges Acosta.
Además y dado que Francisco era el encargado de la Cofradía de Ánimas de dicha parroquia, pasó a ser designado Mayordomo de la capilla mortuoria del Cementerio Católico de La Orotava. Dicha capilla, fue inaugurada y bendecida eclesiásticamente en octubre de 1884, pese a que el cementerio estaba aún declarado por el obispado en entredicho, aunque fue el propio clero el que autorizó su bendición.
Tras la inauguración, la comisión del cementerio, presidida por el alcalde de La Orotava le solicitó al párroco de la Concepción José Borges Acosta que le diera posesión eclesiástica de Mayordomo de la capilla de dicho camposanto a Francisco Évora Reyes para que comenzara a encargarse de todo lo concerniente a dicho cargo, debiendo comunicarle además que deberá presentar anualmente las cuentas a la expresada comisión, y deberá destinar sus productos a los gastos de la referida capilla.
La capilla del cementerio fue realizada con el pórtico de la desaparecida iglesia de San José del monasterio de monjas clarisas, colocándose además en ella un Cristo crucificado de dicho templo, lamentablemente desaparecido hoy en día tras el incendio que se originó en dicha capilla el 2 de noviembre de 1986, siendo sustituido por una obra del escultor orotavense Ezequiel de León Domínguez.
Gracias a Francisco Évora, la capilla que nació carente de cualquier valor artístico, fue mejorando su decoración, Así por ejemplo, compró en 1886 una cruz, un INRI y unas potencias doradas para el Cristo de la capilla, y un año más tarde encargó a su amigo Nicolás Perdigón Oramas un dosel negro con flecos y franjas doradas en madera de pinsapo.
Francisco pasó a vivir a finales del siglo XIX al número 11 de la calle de la Iglesia (hoy calle Inocencio García), junto con su tía materna Catalina Reyes y su joven sobrina Consuelo Évora de la Concepción, abuela del destacado músico y compositor orotavense Pedro Pérez Delgado. En esta casa llegó a pernoctar el obispo de Tenerife cuando visitaba la parroquia de la Concepción, estando destinada una habitación de la casa para tal fin.
Francisco Evora Reyes, gran amigo del destacado escultor y restaurador orotavense Nicolás Perdigón Oramas, falleció en Santa Cruz de Tenerife el19 de marzo de 1922. La prensa tinerfeña se hizo eco de tan lamentable perdida pocos días después: "el lunes se celebraran solemnes funerales en la parroquia de la Concepción por el alma del que fuera su coadjutor, el venerable sacerdote y respetable amigo don Francisco Évora y Reyes fallecido en esa capital el 18 del corriente. El señor Évora que contaba con 79 años desempeñó desde su juventud el referido cargo, distinguiéndose siempre por su natural bondadoso y caritativo, por su celo en el cumplimiento de sus deberes religiosos y por su gran afecto a la Iglesia en que ejerció su sagrado ministerio todo lo cual le granjeó la general admiración y ha hecho que su muerte haya sido sentida en esta Villa".

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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