domingo, 19 de marzo de 2017

DON MANUEL MARTÍN MÉNDEZ. EX - CONTRATISTA.



Nació en la Villa de la Orotava en el año 1909. Desde pequeño se inclinó por la construcción, haciendo planos imaginarios en sus dibujos de niño. Asistió a la Escuela Municipal de Dibujo del Ayuntamiento de la Villa de la Orotava que dirigía don José María Perdigón, ya la edad de 18 años ya tenía una pequeña empresa de construcción y compró su primer camión. Esta actividad se vio interrumpida por la guerra civil y a partir del año 1939 reanudó su profesión.
Plasmar en estas páginas su perfil empresarial y humano no es fácil, por su gran volumen. En sus comienzos como constructor, su herramienta principal fue la mano de obra y llegó a contar con una plantilla de cientos de operarios dedicados a sorribar fincas y canalizaciones de agua, como atarjeas, depósitos de agua y canales. En esta actividad fue un gran experto. Muchos de los canales que aún vemos en las laderas del Valle de La Orotava son obra suya.  Su gran conocimiento en esta materia, le llevó a realizar esta actividad así como en la restauración de edificios antiguos en la isla de La Palma.
Entre sus trabajos "principales” se encuentran: El Refugio del Teide obra muy laboriosa dada la dificultad de la altura y el terreno, que había descubierto John Scarlett Graham Toler, nacido en Londres en 1850, hijo único de una familia acomodada inglesa de religión anglosajona, los honorables Otway Lortesene Graham Toler y Henrietta Elizabeth Scatlett y nieto del distinguido Barón de Abinger, James Scarlett. Graham Toler se acercó a Tenerife a la edad de 39 años con su cámara fotográfica y una caseta de campaña con la que pernoctaría por diferentes puntos de la isla (Granadilla, Las Cañadas, etc.) buscando el lugar ideal para la cura de su enfermedad. Combinó el periodo de su convalecencia con la toma de fotografías de Tenerife, dedicando un buen número de ellas al Teide, montaña que admiraba como la totalidad de sus compatriotas. Consciente de la ausencia de un lugar para pernotar los excursionistas a  la montaña, decidió construir un refugio en una explanada conocida como Altavista. Don Manuel construye el Primer Instituto de Enseñanzas Medias de la Villa de la Orotava en el lugar conocido por la Torrita, en la  cual colaboró de una forma determinante para que la obra fuera una realidad. Así como el Santuario de Nuestra Señora del Carmen en Los Realejos después del aterrador incendio que destruyó por completo el histórico convento de monjas agustinas y casa consistorial antigua del mismo municipio, donde su colaboración fue decisiva. Capilla del Colegio de San Isidro de estilo neogótico  regentada por los padres Salesianos, sorribando y dotándolo del campo de deportes el inmueble neoclásico diseñado por el arquitecto don Mariano Estanca y donado por el patricio villero Don Nicandro González Borges, donde su colaboración fue imprescindible, así como la iglesia parroquial de Chío en el sur de la isla.  Además ejecutó guiado por los renombrados arquitectos tinerfeños de grata memoria don José C. Marreros Regalado y don Tomás Machado Méndez y Fernández de Lugo, gran cantidad de casas, edificios, reformas y restauración en toda la isla de Tenerife.
Fue concejal y Teniente Alcalde del Excelentísimo Ayuntamiento de la Villa de la Orotava y puso mucho empeño en llevar el agua corriente al barrio de la Cruz de los Martillos, entre otras muchas cosas. Fue Presidente de la Federación de Sindicatos de la Construcción de Tenerife así como Vocal nacional. En un periodo importante de su vida fue Presidente de la Banda de Música de la Agrupación Musical de La Orotava desde 1963 hasta su muerte, prestando una gran colaboración en momentos difíciles. Como buen cristiano y en homenaje a su madre la Virgen de La Candelaria, a la que le tenía mucha devoción, encargándole al imaginero orotavense don Ezequiel León Domínguez una réplica de la que se encuentra en la Basílica de la Villa Mariana, la que dona a la iglesia del ex convento dominico de San Benito y durante varios años sufragaba con su propio peculio las fiestas con fuegos artificios y procesión.
En el terreno humano, sabemos que ayudó a muchos de sus empleados con regalo de materiales para que realizaran sus propias viviendas. Murió en 1973 recién cumplidos los 64 años de edad y su mayor orgullo fue haber dado miles de puestos de trabajo en el Valle de la Orotava, y podemos decir sin ánimo de equivocamos, que muchas personas de .este municipio cuentan en su familia con algún miembro que alguna vez trabajó en la Empresa de Manuel Martín Méndez. Sin lugar a dudas, forma parte de la reciente historia de la Villa de la Orotava como un gran empresario y un hombre que supo hacer bien las cosas con seriedad y honradez.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU.
PROFESOR MERCANTIL

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