miércoles, 15 de marzo de 2017

EL CONVENTO DE SAN JOSÉ



Fotografías de lo que fue el Convento de San José de las monjas Clarisas en La Villa de La Orotava, víctima de la destrucción humana, que se empeñaron en derribarlo y construir en su lugar y con su material el nuevo edificio del Ayuntamiento tal como lo vemos actualmente.
Este trabajo inspirado más en la imaginación, puesto que no se conocen fotografías del convento, puesto que fue destruido al final del siglo XIX. Trabajo inteligentemente proyectado con las nuevas tecnologías graficas, por el amigo de la infancia de La Villa de La Orotava; LUIS GARCÍA MESA.
Según las fotos; el templo estaba donde está hoy la plaza, el convento donde está el edificio del Ayuntamiento y el jardín - huerta donde hoy está la hijuela de aclimatación del jardín Botánico.

El amigo de la calle el Calvario de la Villa de La Orotava; JOSÉ RODRÍGUEZ MAZA remitió entonces dos notas sobre las últimas clarisas del convento de San José de La Villa de La Orotava, ubicado en lugar donde hoy se encuentra actualmente el palacio y consistorio municipal. El cual abandonaron tristemente  la noche del 12 de octubre de 1868.
La primera corresponde al ejemplar número 8 del 9 de julio de 1841. Remitida 15 días después por un ciudadano amante de su pueblo y de la observancia de las leyes y órdenes superiores que de la mejor comodidad y alojamiento de unas cuantas monjas, un memorial, participándole que en el monasterio de religiosa claras de la Villa de La Orotava, no existía número suficiente de estas para permanecer aquel edificio con tal destino, añadiendo que hacía falta este (y mucho) para casa municipal, (por haberse incendiado la que tenían, hoy casa de Brier), escuela de primeras letras y cuartel de nacionales. Que el encargado de amortización de este partido, dio el mismo aviso por su parte y con igual fecha a quien correspondía, según lo ha asegurado este. Más a pesar de todo, no se ha visto ningún resultado. ¿Serán los bizcochos de estas monjas que habrán extraviados estos comunicados? De todos modos será conveniente que las autoridades encargadas de la reducción de conventos de esta provincia, fueran más celosas y exactas en el cumplimiento de las disposiciones relativas vigentes, para que tan sabias y útiles disposiciones del Gobierno no se vuelvan aquí sal y agua, ni dulces no tostadas, ni misas ni doñas Luisas.
La segunda, corresponde a un comunicado que dirigió a la redacción del periódico Teide un individuo progresista con el piadoso objeto de que se expulsen de su convento de San José de La Orotava a las revalidas ancianas religiosas que todavía disfrutan de la triste ventaja de exhalar, bajo su techo, sus gemidos y lamentar la miseria en que el Gobierno y sus mandatarios las han sumido negándoles el corto socorro que se les ofreciera, como pretexto para cohonestar el despojo de su propiedades. Las utilidades que el tal progresista se propone están reducidas a celebrar en aquel local las sesiones del Ayuntamiento, y a proporcionar cuartel para la falange de veinte y tantos nacionales, que existían apuntados en una lista que perecería regularmente en el incendio de casa – colegio (hoy cas Brier), y cuya lista será más difícil reemplazar para organizar aquella fuerza física. Al publico me dirijo para que oyendo los antecedentes sea juez en esta causas. El convento de San José (hoy palacio consistorial) es tal vez uno de los edificios más colosales de la Provincia; que se cerraron y fueron incorporadas a la clausura. En una palabra, es tan grande como el convento de San Francisco de la capital o el de San Agustín de la Laguna y en él como ya he dicho existe el desgraciado resto de la comunidad que lo habitara, resto que no es por cierto gravoso al Erario, ni vive de balde la casa que la piedad de nuestros mayores fabricó para que fuese la mansión de esas religiosas, pues el Erario les descuenta a las monjas a real de VN. Por persona y se los descuentas de un modo tal, que se toma tal vez por alquileres. Ahora bien, ¿y para ocupar una sola sala en Ayuntamiento, otra en secretaría y otra en cuartel que sirva para cuando haya nacionales, destinados lo demás, como es probable para mezquinas habitaciones de gente, que proporcionen otra iluminación al vecindario, se habrá de echar a la calle a las infelices monjas, para tener el gusto de verlas necesariamente ir mendigando? ¿No serán acreedoras a la compasión y a la beneficencia que tanto se preconiza y se proclama? ¿Y no habrá otro medio de alojar al Ayuntamiento  y de tener cuartel de nacionales en La Orotava?. Si lo hay, y lo hay sin perjuicio de nadie, porque otro convento existe, el de monjas de San Nicolás cuya comunidad se ha extinguido, cuya situación es excelente como inmediata a la Parroquia (hoy edificio Correo), y cuya fabrica es reciente, pues habiendo sido incendiado por tercera vez en 1815 se levantó de nuevo desde sus cimientos, pudiendo servir la capilla o sus piezas inmediatas de sala de sesiones para el Ayuntamiento y de cuanto se quiera lo demás de aquella casa. En ella vive ahora el Comisionado del Crédito Público y su comodidad no debe ser preferida a la de estas religiosas infelices y ancianas. Queden estas en su mansión y guarde el progresista para cosas que no lleven tan claramente impreso el sello de la injusticia y de la humanidad.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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